25 Cazalla de la Sierra, 19 de octubre, 1800
—Piénsalo al revés —dijo Adela, delante del mapa—. Si la dejan en el barro, no aparece hasta que suba el agua o hasta que pase un pastor. Podían ser meses. Y todo el mundo miraría al embalse.
—Y la llevan al Cerro del Hierro —siguió Sonia.
—Para que la encuentren pronto, en un sitio de escaladores, con ocho metros de pared encima y una historia contada: bióloga que trabaja sola, mala pisada, accidente. Caso cerrado en una semana.
Bermejo silbó.
—Eso no lo hace un cazador furtivo asustado.
—No —dijo Adela—. Eso lo hace alguien con la cabeza muy fría y setenta y dos horas por delante.