Epílogo 1
Aurora, un año después
La presentación del libro es un éxito.
Una librería del barrio de Carabanchel, donde Aurora es cliente asidua desde niña, fue la elegida para la primera presentación del libro en el que ha trabajado durante el último año.
Sus padres, Irene y el cuñado chistoso la observan desde un rincón.
Los primeros, orgullosos; su hermana, con un bebé en brazos, y el último charla con el librero.
La becaria, Natalia, es la encargada del reportaje fotográfico.
Nunca llenará el vacío de Inma, pero ha conseguido ganarse su amistad.
Pepe no ha podido asistir al evento, su mujer ha recaído, aunque confía en que pueda superar de nuevo la enfermedad.
En cuanto a Fabiola, gracias al cariño de sus hijos y a la compañía de Dimitri, ha recuperado casi todos sus recuerdos y la tutoría legal de Constanza.
Ahora reside en un centro cerca de La Moraleja, donde la visita con asiduidad, racionándole el chocolate.
Lyov Popov padre murió antes de finalizar el juicio. Victoria y Francisco cumplen condena en la cárcel.
Aurora ha elegido para esta ocasión una camiseta con la portada de su novela, el Edificio Windsor iluminado en la noche, y una cazadora de cuero negro, por supuesto. Firma los libros a los lectores que se han acercado a compartir con ella este momento tan especial.
—¿A quién se lo dedico? —pregunta sin mirar, ha perdido la cuenta de las dedicatorias.
—A Rodrigo, por favor.
Alza la vista y sonríe. Como siempre supuso, sus caminos se separaron.
Al principio, mantuvieron el contacto durante el juicio.
Luego, las llamadas se distanciaron. Aurora se centró en su trabajo, el cual adora.
Rodrigo, consciente de que la empresa familiar lo necesitaba, comenzó a tomar parte de las decisiones de la naviera, adquiriendo más responsabilidades.
Alexandro, contra todo pronóstico, se casó con la innombrable.
Rodrigo sigue siendo el soltero de oro, y su atractivo no pasa desapercibido para las mujeres que esperan tras él.
—Me alegro de verte —dice sincera.
—Yo también.
—Gracias por estar hoy aquí.
—Con la compra de un libro nunca podré pagarte lo que hiciste por mi familia. Por cierto, ¿ Torre de ambición ? He leído que cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia. ¿Es cierto?
—Es ficción inspirada en la historia de Victoria, no lo niego, pero tranquilo, tus más oscuros secretos nunca saldrán a la luz. —Aurora escribe la dedicatoria, cierra el libro y se lo entrega—. No la leas ahora—. Se atusa el pelo.
—¿Por qué?
—¿Has visto la cola? Tus admiradoras se impacientan.
—Espera, te he traído un regalo, ábrelo. —Rodrigo le entrega una bolsa.
—¿Un regalo?
—No has perdido la costumbre. —Ambos ríen.
Aurora extrae una camiseta amarilla con el título de una canción de The Beatles: Yellow Submarine.
—No me la pondré, y lo sabes.
—Algún día lo harás. Por cierto, ¿cuándo nos vamos a tomar ese café?
—Algún día.
Ambos se dedican una última mirada.
—Lo leeré —dice alzando el libro.
—Eso espero.
—Adiós, Aurora.
—Adiós, Rodrigo.
En cuanto sale de la librería, abre el libro y lee la dedicatoria. La reconoce de inmediato. Son las mismas palabras de Arthur para Fabiola.
«A mi querido amigo. Esta historia es precisamente la que espero que nunca vivas. Que tus días sean más luminosos, tus decisiones más libres y tu corazón permanezca intacto ante las sombras que habitan estas páginas. Con todo mi cariño, siempre. Aurora».