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brOGAN
Nuestro para siempre, pienso mientras entro lentamente en mi compañera, abriéndome paso en ella mientras la presiono contra la arena y la cubro de besos cálidos.
Un amor protector me abruma, sobre todo porque tomarla por detrás satisfizo las necesidades posesivas y feroces de mi animal.
Mi Dragón está satisfecho y se ha retirado a las sombras, y gimo al sentir la calidez del amor humano, tierno, que nos une.
La calidez del amor humano, tierno, que crea nueva vida.
Me corro dentro de ella en un silencio conmovedor, acariciándole el cabello y mirándola a los ojos, esos ojos marrones tan suaves, con cada embestida, con cada respiración, con cada gota. Se estremece y jadea mientras la lleno por completo y sigo derramando mi semilla hasta vaciarme.
Luego me desplomo contra su cuerpo cálido, atrayéndola hacia mí, tan cerca que quiero que se funda conmigo. La amo tanto.
Pero finalmente me aparto, y después de un beso profundo me dejo caer a su lado y me tumbo boca arriba.
Miramos las estrellas y señalo la más brillante.
—Mañana volaré hasta allí y te traeré ese diamante para tu anillo de bodas —digo.
Se ríe y se acurruca contra mí.
—¿De verdad nos vamos a casar? ¿Puedo invitar a todas mis amigas de la hermandad?
Respiro hondo y pienso en toda la mierda que Arthur me va a echar por romper nuestra tapadera y poner a todos los ejércitos del mundo detrás de nosotros. ¡Y él tiene bebés en los que pensar! ¡Como nosotros en unos meses!
Gimo mientras la realidad amenaza con reventar mi burbuja, pero luego miro las estrellas de nuevo y recuerdo que soy un Dragón.
Un Dragón que ha encontrado a su compañera predestinada.
Estoy listo para enfrentarme a lo que sea.
Nadie puede encontrarnos aquí, y nos quedaremos hasta que ella dé a luz.
Arthur puede encargarse de todo allá fuera durante un año. Y Arthur lo entenderá.
—Por supuesto que nos vamos a casar —digo con firmeza, agarrándole la mano y apretándosela—. Pero en cuanto a invitar gente... sí, quizás sea mejor algo íntimo por ahora. No sé si invitar a toda tu hermandad. ¿Sigues en contacto con todas?
Bonnie se encoge de hombros y niega con la cabeza.
—Solo con una o dos. Pero quiero que todas vean que me voy a casar con un Dragón multimillonario con la polla de un semental.
Me mira con dulzura, con un brillo travieso en los ojos.
—Les enseñarás tu polla en la boda, ¿verdad, cariño?
Me río a carcajadas y la atraigo hacia mí.
—Por supuesto, nena. Justo como en esos cuentos de hadas de Disney.
Y ella se ríe y me besa justo cuando esa estrella que le había prometido cruza el cielo en una estela de polvo estelar, una pincelada de eternidad, un destello de para siempre.
∞