La balada de los dragones (La Caída Lunar 2) Capítulo 93. Kaan
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Capítulo 93. Kaan

Kaan

N ada más salir disparados del cráter, Rygun se agita.

Vamos tras el rastro de brasas que ha dejado el ave Elding; un rastro que va hacia el norte, hacia La Llama, gira al oeste y, luego, continúa rumbo al sur como una flecha ardiendo.

«No…».

Se me encoge el corazón mientras permanecemos en el sitio. Rygun gira la cabeza más a la izquierda y se retuerce hasta que apuntamos hacia Netheryn. El lejano lugar donde la bestia de Arkyn se abre camino a través de los estallidos como un destello rojizo en la penumbra.

— ¡ NEI , RYGUN ! ¡ NEI ! ¡ HUK ATÁH TUÍL ÁHN - UH ! —grito al tiempo que lanzo las palabras contra su muro interno. Órdenes para que se mantenga donde está; ya encontraremos otra manera—. ¡ HUK ATÁH TUÍL ÁHN - UH !

Él ruge desafiante, sacude la cabeza y bate las alas con tal fuerza que se me va la cabeza hacia atrás, poniendo rumbo al sur mientras yo grito hasta quedarme sin aliento.

Ignora las atronadoras órdenes que le doy y se dedica a seguir el rastro chisporroteante que dejan las alas y las plumas de la cola del ave Elding.

El miedo me atraviesa entero, llegándome mucho más hondo de lo que jamás podría llegar una espada real.

Dejo de gritar, dándome cuenta con tristeza de que no tiene sentido.

Rygun está cazando y nada de lo que diga o haga le impedirá cumplir con su deber de vengarnos a mi familia y a mí.

Eso es algo que entiendo más que ninguna otra cosa.