La balada de los dragones (La Caída Lunar 2) Capítulo 92. Raeve
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Capítulo 92. Raeve

Raeve

E l mundo sigue temblando, como si un gigante se lo estuviera pasando de mano en mano. Con cada sacudida, se abren grietas por los interminables túneles, como si se rompiese un cristal, y llueven piedras. El aire húmedo se llena de polvo, obstruyéndome los pulmones y haciéndome toser y jadear.

Sin vacilar ni un momento, echo a correr hacia el norte por el laberinto de mazmorras hediondas por las que he pasado tantas veces que tengo el camino grabado en el alma.

A diferencia de otras ocasiones, las celdas están abarrotadas de gente que chilla pidiendo ayuda, muchos de ellos golpeando las rejas con su cazo de comida, asomando los brazos y agitando las manos.

Por suerte, no tardo mucho en encontrarme con un par de guardias enmascarados de Arkyn corriendo por el túnel, con una antorcha en la mano, gritando a los prisioneros que cierren la puta boca.

Están tan ocupados dando órdenes y aplastando dedos con un bastón que no me oyen acercarme.

Probablemente ni siquiera advierten mi presencia hasta que caen al suelo con el cuello roto.

Todos los que están en las celdas cercanas guardan un silencio expectante mientras registro la capa de los guardias.

—Liberad a todos los que podáis —digo lanzando uno de los dos llaveros a la celda más cercana.

Una joven nula lo coge al vuelo, mirándome con sus enormes ojos verdes en medio de la oscuridad.

—¿Sabes lo que está pasando ahí arriba? —pregunta una mujer mayor tras ella.

—Están cayendo las lunas.

No me quedo a esperar a que asimilen mis palabras.