La ambición de Lucifer 53. El reconocimiento
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53. El reconocimiento

El coche oficial avanzaba por la Cuesta de San Vicente con la escolta de varios vehículos policiales. Cientos de personas en las calles aplaudían a su paso. Banderas en los balcones engalanaban las calles en un día en el que el sol parecía lucir más de lo habitual.

—¿Ya tienes claro lo que vas a decir? —preguntó María, colocándole bien el nudo de la corbata a un Germán incómodo.

—Ya sabes que a mí no me gustan estas cosas. No se me da bien hablar en público.

—Eres un héroe nacional, la gente quiere agradecerte lo que has hecho. Tienes que dar la cara…

—¿Esta cara? Vamos…

María sonreía, viendo a su marido negando una satisfacción que ella sabía que sentía y que él no iba a reconocer.

El conductor del coche oficial entró por la calle Bailén hasta llegar a la Plaza de la Armería. Atravesó la verja monumental frente a la Catedral de la Almudena y accedió al enorme patio de armas del Palacio Real, hasta llegar a la Puerta del Príncipe.

La Guardia Real formaba un pasillo de honor a ambos lados del vehículo, saludando militarmente a su paso. Al final, una nutrida representación de autoridades civiles y militares esperaba la llegada de uno de los responsables de la liberación de la ciudad.

Tras el protocolario saludo, Germán y su familia iniciaron el recorrido por el interior del Palacio Real, ascendiendo por la escalinata de honor en dirección al Salón de Columnas.

Aquella sala, una de las más emblemáticas del palacio, les recibió con la solemnidad de sus imponentes columnas corintias de mármol y los frescos que decoran el techo, convertida en el decorado elegido para rendir homenaje y expresar el reconocimiento de todo un pueblo agradecido.

Al cruzar el umbral de aquel espacio majestuoso, Germán sintió una profunda emoción al descubrir, en primera fila, a la general Corbos y al capitán Villalobos, que acababan de llegar y que también serían homenajeados.

Tras el saludo del Jefe del Estado, la ceremonia transcurrió con la sobriedad y el respeto propios de la ocasión: un breve discurso, la entrega de condecoraciones a los homenajeados como reconocimiento a sus méritos excepcionales y unas palabras de agradecimiento y recuerdo hacia las víctimas y

quienes se sacrificaron por salvar a los demás.

Una ovación cerrada y sentida puso fin al acto. Las miradas emocionadas de Germán y Corbos se encontraban en un silencioso tributo compartido, reflejo de todo lo vivido y del inicio de una sincera y profunda amistad.

El acto de reconocimiento representaba el cierre de un periodo oscuro en su historia y el inicio de la recuperación de la normalidad, que comenzaba a imponerse en la población.

Habían pasado tres semanas desde la liberación de la ciudad. Los atacantes seguían desaparecidos, sin haberse podido detectar rastro alguno de ellos, salvo el material y los vehículos que dejaron abandonados en su huida. Tal como Corbos predijo, habrían conseguido abandonar el país.

Germán y su familia regresaron a Barcelona, dispuestos a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Al llegar a su casa en Collserola, María no pudo evitar el recuerdo de los momentos vividos durante el rescate por parte del equipo de Villalobos, los soldados heridos, la tensión y el miedo…

—¡Ya en casa!

Germán se sintió inmensamente feliz nada más entrar. Casi no recordaba el olor de su hogar después de tantos días en la base subterránea.

—Sí…, pero no te creas que te vas a librar de las tareas pendientes; a mí no me impresionas con tu medallita. Ya puedes ir poniéndote con el jardín, que mira cómo está…

Germán esbozó una sonrisa.

Lo dicho… ¡ya estamos en casa!

La general Corbos había regresado a Bruselas tras aceptar, con todos los honores, la propuesta de retomar el mando operativo conjunto de la OTAN, no sin exigir antes una revisión profunda de los protocolos y de la estrategia de seguridad.

Era el momento de mirar hacia el futuro, también de corregir errores.

La confianza entre los países miembros de la Alianza Atlántica había quedado seriamente dañada tras el descubrimiento de la implicación de su secretario general en la trama y las arriesgadas decisiones unilaterales tomadas por la Casa Blanca, afectada por la corrupción de su administración.

La general tenía muy claro cuál sería el primer paso para proteger la seguridad europea frente a nuevas amenazas como esas. Germán tendría nuevamente un papel fundamental en ello…