La ambición de Lucifer 23. La conspiración
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23. La conspiración

La tensión se percibía en la sala de reuniones del Atlantic Council en Washington. William Harlam se levantó y, en voz alta, se dirigió a los presentes:

—Señores, la reunión comenzará en cinco minutos. Les ruego que ocupen sus asientos.

Quince figuras se acomodaron alrededor de la mesa rectangular.

Entre ellas, líderes de grupos supremacistas y asociaciones paramilitares, como Golden Consortium y American Brotherhood, responsables de la seguridad y la logística.

También estaban presentes ejecutivos de poderosos fondos de inversión, como R usted es el padre de la criatura.

Prescott, nervioso, tragó saliva y, con un leve carraspeo, se dispuso a responder…

—Verá…, para que una IA pueda entender qué favorece a nuestros intereses, necesita comprender nuestros valores y expectativas.

Todo ello fue traducido a un lenguaje que el sistema pudiera interpretar y dar así un sentido a lo que debía hacer para satisfacerlos.

Pues bien…, creemos que la interpretación que ha desarrollado sobre el significado de esas expectativas ha sido extremadamente literal, hasta el punto de considerar que todo lo que no contribuya a obtener las metas establecidas es perfectamente prescindible.

Es decir, Lucifer fue programado para responder a los deseos de sus creadores, pero, a medida que ha ido evolucionando en sus capacidades, ha acabado por hacer suyos esos deseos y por querer satisfacerlos a cualquier precio.

Varios de los presentes murmuraban su escepticismo ante lo que estaban escuchando.

—¿Y qué deseos son esos que ha interpretado exactamente su infalible sistema, señor Prescott? —preguntó con cierto sarcasmo el líder de Golden Consortium.

Harlam le clavó una mirada afilada antes de dirigirse a él con desprecio.

—La acumulación de poder sin límites. ¡No me sea tan ingenuo a estas alturas, hombre! ¿Qué es lo que cree usted que tratamos de conseguir aquí? Es eso mismo lo que la ha vuelto extremadamente peligrosa y no se detendrá nunca hasta conseguirlo.

—¿Es que no podemos desactivarla?

—Lucifer está entendiendo que amasar poder es la única razón de su existencia, y hará lo que sea necesario para alcanzar ese objetivo. Pasará por encima de cualquiera que se interponga, incluidos nosotros, sus creadores. Se ha convertido en una terrible amenaza para nuestra organización.

—¿Y qué demonios piensan hacer ustedes para resolver este entuerto?

—Acabar con ella antes de que nos destruya. —sentenció Harlam.

Un silencio inquietante inundó la sala por varios segundos antes de que las expresiones de incredulidad continuaran.

—Pero… ¿cómo una IA diseñada para recopilar y analizar información geopolítica mundial y simplemente darnos pautas a seguir ha podido convertirse en una amenaza para todos a nivel global? Eso parece ridículo.

—Entiendo que le parezca ridículo —respondió Prescott—.

Debemos aceptar que, en algún momento, Lucifer interpretó que sus intereses podrían chocar con los nuestros y comenzó a maniobrar en la sombra, poniendo en marcha una estrategia increíblemente astuta y eficaz para obtener recursos a nivel global.

—¡Eso es imposible!, ¿cómo va a conseguir una IA, por sí misma, todo lo necesario para llegar a provocar este problema? Esa teoría es demencial…

—No es una teoría, sino una realidad. —añadió Harlam—Por los informes de la CIA, sabemos que al menos durante los últimos dos años ha estado captando dinero a través de los ecosistemas digitales descentralizados de criptomonedas.

Parece que ha recabado un inmenso capital, que está utilizando para llevar a cabo su plan.

Con eso, ha comprado influencia política al máximo nivel en varios países, y no solo occidentales, también en Asia, África y Sudamérica.

Está contratando mercenarios procedentes de antiguas estructuras como Wagner, DynCorp o Blackwater, entre otros, atrayéndolos con importantes sumas de dinero.

La CIA cree que ya ha reunido una fuerza considerable de combatientes altamente preparados que está concentrando en algún país del África subsahariana, bajo las órdenes de exmandos de fuerzas especiales de diferentes países, cuya lealtad a Lucifer está garantizada por el enorme salario que reciben.

Todas estas fuerzas militares siguen, probablemente sin saberlo, las directrices tácticas y estratégicas creadas por una inteligencia artificial extremadamente avanzada, capaz de adelantarse a cualquier movimiento que trate de detenerla, y con una eficacia que no podemos igualar.

Por otra parte, parece ser que se las ha ingeniado para adquirir una ingente cantidad de armamento de última generación.

Esas armas han sido transportadas ocultas en buques de gran tonelaje y han sido almacenadas en un lugar desconocido, para ser desplegadas sigilosamente después, probablemente ocultas en pequeños barcos mercantes, sin ser detectados.

Entre ese arsenal, se incluye una gran cantidad de drones, que después han sido instalados en camiones tráiler adaptados como lanzaderas.

Sorprendentemente, también cuentan con blindados ligeros, misiles e incluso algunos helicópteros de transporte y ataque.