Capítulo 5 — La decisión #4
(Cuando se separan, Rocío se ríe y se levanta.)
ROCÍO: Bueno, a ver cómo te la bancás.
(Se mete al departamento, dejándolo ahí con una sonrisa.)
(Santi se pasa una mano por la cara y se ríe solo antes de seguirla adentro.)
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(Santi entra al departamento con una sonrisa de suficiencia. Jey está en la cocina, sirviéndose una cerveza. Apenas lo ve, alza una ceja con curiosidad.)
JEY: Mirá quién viene con cara de pelotudo satisfecho. ¿Te ganaste la lotería o te garchaste a alguien?
SANTI: (riendo) Sos un hijo de puta.
JEY: (bebe un trago) No lo niego. Pero dale, largá, ¿qué onda?
SANTI: Hablé con Rocío.
JEY: (apoya la birra y se cruza de brazos) ¿Y? ¿Te mandó a la mierda o te dio el visto bueno?
SANTI: Me dio el visto bueno.
JEY: (sonríe con burla) Pará, pará… ¿Me estás diciendo que Santi el romántico convenció a Rocío la picante de darle una chance?
SANTI: Algo así.
JEY: (niega con la cabeza) No sé si felicitarte o hacer apuestas sobre cuánto vas a tardar en cagarla.
SANTI: Andate a la mierda.
JEY: Nah, pero posta… No la cagues. Si le das vueltas raras, Rocío te va a dejar tirado y te va a pisar el orgullo sin dudarlo.
SANTI: (asiente) Lo sé. Voy a ver qué onda, sin presiones.
JEY: (se ríe) Igual esto va a ser entretenido. Quiero ver cómo manejás estar con alguien del grupo sin que se vaya todo a la mierda.
(Santi le tira un cojín y Jey lo esquiva, todavía riéndose.)
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(Rocío entra al departamento donde están Melina, Cami, Naty y Emma tiradas en los sillones, chusmeando el grupo de WhatsApp. Apenas la ven, le hacen espacio en el sofá.)
NATY: (con picardía) Tenés una cara… ¿Algo que contar?
ROCÍO: (se deja caer en el sillón con una sonrisa misteriosa) Mmm… capaz.
CAMILA: No, no, no. Soltá la bomba ya.
MELINA: (curiosa) ¿Se trata de Santi?
(Rocío levanta las cejas y todas gritan con entusiasmo.)
NATY: ¡Sabía! Dale, ¿qué pasó?
ROCÍO: Nada, hablamos. Se la jugó y me tiró la posta.
CAMILA: (emocionada) ¿Y vos qué hiciste?
ROCÍO: Lo besé, ¿qué más?
(Más gritos. Emma le da un codazo a Naty, y esta empieza a teclear en el grupo de WhatsApp.)
ROCÍO: No sean forras, ya están armando quilombo en el grupo.
MELINA: (riendo) Obvio, esto es contenido premium para el chat.
(El celular de Rocío vibra y ve que en el grupo ya hay mensajes como "¡Rocío y Santi, shippeo oficial!" y "¿Cuánto tardarán en romperse la cabeza?". Ella se ríe y niega con la cabeza.)
ROCÍO: Son un desastre.
CAMILA: Escuchame, esto cambia la dinámica. ¿Cómo lo vamos a manejar?
NATY: ¿Cómo que "manejar"? Se besaron, no se casaron.
MELINA: Sí, pero viste cómo es este grupo. Si se ponen raros entre ellos, nos afecta a todos.
ROCÍO: (se encoge de hombros) No me voy a complicar la vida. Me gusta Santi, él es claro con lo que quiere, yo también. Fin del drama.
CAMILA: (sonríe) Me encanta. Pero ojo, si se ponen cursis, voy a vomitar.
NATY: (riendo) Yo apuesto a que no pasan de un mes sin armar algún quilombo.
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(Melina camina rápido por la vereda, con el celular apretado en la mano.
Su respiración es irregular y su mirada salta de un lado a otro, sintiendo que alguien la observa.
Entra al departamento de Jey y Santi sin siquiera avisar.
Jey está en la cocina, sirviéndose una cerveza. Al verla, frunce el ceño.)
JEY: ¿Y a vos qué mierda te pasó?
(Melina deja el celular sobre la mesa y se pasa las manos por el pelo, nerviosa.)
MELINA: Recibí un mensaje raro… una amenaza.
(Jey deja la birra y se cruza de brazos.)
JEY: ¿Qué clase de amenaza?
(Melina desbloquea el celular y le muestra la pantalla. El mensaje es anónimo y dice: "Dejá de meter minas en esto o te vas a arrepentir".)
JEY: (leyendo) Qué originales los hijos de puta.
MELINA: No es joda, Jey. No sé quién carajo fue, pero saben lo que estoy haciendo.
JEY: (frío) ¿Y qué pensás hacer?
MELINA: No sé. No quiero quilombos, pero tampoco voy a dejarme asustar por unos pelotudos.
JEY: (asiente lentamente) No tenés que dejarte asustar… pero tampoco podés hacerte la boluda.
(Se apoya en la mesa y la mira serio.)
JEY: Te vas a quedar acá por unos días.
MELINA: (sorprendida) ¿Qué?
JEY: Lo que escuchaste. Hasta que sepamos si esto es una joda pesada o algo más serio, te quedás en el departamento.
MELINA: No quiero ser una carga.
JEY: No me vengas con boludeces. Acá tenés lugar y vas a estar más segura que sola en tu casa.
(Melina lo observa en silencio, entendiendo que Jey no está preguntando, está ordenando.)
MELINA: ¿Y si esto es solo una joda?
JEY: Entonces te comés unos días de vacaciones con nosotros. Pero si no lo es, mejor prevenir.
(Melina suspira, sabe que tiene razón.)
MELINA: Está bien.
JEY: (sonríe burlón) Buenas noticias: te ganaste unos días en el peor hotel del mundo, con dos forros de anfitriones.
MELINA: (sonríe con cansancio) Al menos tienen birra.
(Jey le alcanza la suya y ella la acepta, dándole un trago largo mientras intenta calmarse.)
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(Melina está sentada en el sofá del departamento, con una taza de café en las manos. Es su primera mañana ahí y se siente algo fuera de lugar. Jey sale de su habitación, despeinado y en bóxer, como si nada. Se estira y la mira con media sonrisa.)
JEY: Relajate, che. No muerdo.
MELINA: (ríe nerviosa) Es tu casa, no quiero molestar.
JEY: Si molestaras, ya te habría echado. Así que soltate, hacé de cuenta que estás en la tuya.
(Se sirve café y se apoya contra la mesada, evaluándola con la mirada. Ella está demasiado formal, hasta con zapatillas puestas.)
JEY: Mirá que si querés andar desnuda, nadie te va a decir nada. No serías la primera.
(Melina se atraganta con el café y lo mira con los ojos abiertos.)
MELINA: ¡Jey!
(Él se ríe y se encoge de hombros.)
JEY: Solo digo… que te relajes.
(Ella niega con la cabeza, pero sonríe. Pasan el día tranquilos, sin mucha interacción, pero al siguiente, la cosa cambia.)
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(Día dos. Melina ya no está tan rígida. Anda con un remerón suelto y shorts cortos. Jey está en la cocina, sirviéndose agua cuando la ve pasar. Se queda mirándola de reojo. Es raro verla así, más descontracturada, más... cómoda.)
(Se sienta en el sillón, pero sin darse cuenta, sus ojos la siguen cuando ella se agacha a revisar la heladera.
Las piernas largas, la piel suave, el movimiento natural de su cuerpo.
Se sorprende a sí mismo viéndola demasiado.
Sacude la cabeza y aparta la mirada. No puede decir nada, no debería pensar nada. Es Melina.)
(Justo en ese momento su celular vibra. Lo agarra como si fuera un salvavidas y atiende.)
JEY: ¿Qué pasa?
(Del otro lado, Cami y Emma lo saludan con risas.)
CAMI: Venite, tenemos que hablar.
JEY: ¿De qué?
EMMA: De algo importante. Y no es opcional.
(Jey suspira, pero esto le viene bien. Se levanta y agarra sus llaves.)
JEY: Ya vuelvo.
(Melina lo mira desde el sillón, curiosa.)
MELINA: ¿A dónde vas?
JEY: Al depa de Cami. Algo me quieren decir estas locas.
(Melina asiente y Jey se va rápido, sin mirarla demasiado. Mejor salir de ahí antes de que su mente siga yéndose por caminos complicados.)
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(Jey entra al departamento de Cami y se encuentra con ella y Emma en la mesa del comedor. Hay papeles, una laptop abierta y un mate en medio de todo. Cami se ve inquieta, tamborileando los dedos contra la mesa. Emma está más relajada, pero con curiosidad en los ojos.)
JEY: Bueno, ¿cuál es el quilombo ahora?
(Emma se ríe, mientras Cami se pasa una mano por el pelo y suelta un suspiro.)
CAMI: No es quilombo, pero sí es algo importante.
JEY: Si no es quilombo, me preocupa más.
(Se sienta y las mira, cruzándose de brazos. Cami duda un segundo, pero al final suelta todo de golpe.)
CAMI: Quiero invertir en algo.
(Jey alza una ceja, interesado, pero su mente sigue en otra parte. Melina en shorts cortos sigue dándole vueltas en la cabeza, aunque intenta enfocarse en la conversación.)
JEY: ¿Invertir en qué?
(Cami se muerde el labio, claramente insegura.)
CAMI: No sé exactamente, pero algo que me sirva a futuro, para mí y para el nene. No quiero depender solo de esto para siempre.
(Jey asiente lentamente. Aunque no lo demuestra, le parece inteligente de su parte pensar a largo plazo. Emma la mira con orgullo, dándole apoyo.)
EMMA: Queremos tu opinión. No sabemos una mierda de inversiones.
(Jey pasa la mirada entre ellas, pensativo. El problema es que, aunque quiera ayudar, su cabeza está en otro lado. Se reclina en la silla, fingiendo estar completamente concentrado.)
JEY: Depende de cuánto estés dispuesta a arriesgar. Si es para futuro, te conviene algo seguro, aunque la ganancia sea más lenta.
CAMI: Exacto. Algo estable. No quiero tirar la plata en cualquier cosa.
JEY: Bien, entonces opciones seguras… inmuebles, fondos indexados, negocios pequeños que puedas controlar de cerca.
(Cami asiente, aunque sigue con dudas. Emma la observa con una media sonrisa.)
EMMA: No te hagas la tonta, estás nerviosa.
(Cami suspira, jugando con un bolígrafo entre los dedos.)
CAMI: Es que es mucha plata. Y no quiero cagarla.
(Jey la mira un segundo y decide jugar bien sus cartas. No puede contarles en qué estaba pensando antes de llegar, pero sí puede manejar la situación a su favor.)
JEY: No la vas a cagar si lo hacés con cabeza. Pero claro, si querés, yo puedo ayudarte a manejarlo.
(Emma y Cami se miran, sorprendidas por lo rápido que aceptó ayudar. Emma entrecierra los ojos, con picardía.)
EMMA: Pará… estás raro.
CAMI: Sí, ¿qué te pasa?
(Jey se encoge de hombros con una sonrisa de lado, desarmándolas con su seguridad.)
JEY: Nada, boludas. Solo que me parece copado que pienses en el futuro. Además, prefiero que metas la guita en algo útil y no que termines perdiéndola por no saber cómo manejarla.
(Emma aún lo mira con desconfianza, pero Cami parece convencida. Se endereza y asiente con más confianza.)
CAMI: Entonces… ¿vas a ayudarme?
(Jey apoya los codos en la mesa, pensativo. Ahí viene el problema.)
JEY: Puedo darte una mano con la info y decirte qué hacer, pero hacerlo yo… imposible. Estoy con mil cosas.