Kowloon Bay (Thriller del FBI de Abby Kane 6) CAPÍTULO DIECINUEVE
31%

CAPÍTULO DIECINUEVE

Un antiguo empleado de Peter que murió el mismo año en que se construyó el edificio: era demasiada coincidencia para que Leslie la pasara por alto.

De inmediato llevó a Peter a la Jefatura de la Policía de Hong Kong.

Lee ya había recogido a Roger Song para tomarle una muestra de ADN cuando Leslie lo llamó para contarle lo que había averiguado. Desde ese momento, Lee retuvo a Roger.

Los Song estaban retenidos en salas de interrogatorio separadas. Ambos llevaban allí entre treinta y cuarenta minutos sin contacto con nadie. Les habían dicho que no estaban arrestados, pero que necesitaban hacerles más preguntas, y después podrían marcharse.

Lee y Leslie observaban a Peter desde detrás del espejo bidireccional. No paraba de removerse inquieto en el taburete.

—Suda mucho. ¿Estaba así de nervioso cuando lo interrogaste en su oficina? —preguntó Lee.

—Ni de lejos, pero da que pensar, ¿no?

Lee asintió.

—Para ser exhaustivos, ¿deberíamos tomarle una muestra bucal a su asistente?

—Hagámoslo. No creo que esté involucrada, pero nunca se sabe. Entonces, ¿estamos de acuerdo en cómo lo vamos a hacer? —confirmó Leslie, sin apartar la vista del cristal.

—Sí, creo que así les soltaremos la lengua.

—De acuerdo, yo me encargo de Peter. Tú ocúpate de Roger.

Unos segundos después, Leslie entró en la pequeña sala donde estaba Peter y se sentó en un taburete de metal frente a él.

—No tienes derecho a retenerme aquí. ¿Por qué estoy esposado? Dijiste que solo íbamos a hablar.

—No deberías haberlo estado. Lo siento. —Leslie le quitó las esposas y Peter se frotó las muñecas—. ¿Mejor?

Asintió.

—¿Quieres algo de beber? ¿Un refresco? ¿Café?

—No, estoy bien.

—De acuerdo. Hablemos de Gerry Chang, tu asistente.

—¿De eso se trata todo esto?

—Según tu asistente actual, solo trabajó para ti dos meses. No es mucho tiempo. Normalmente, un cambio tan rápido indica que hubo algún problema.

—No hubo ningún problema. Gerry murió.

Leslie ladeó la cabeza y chasqueó la lengua.

—Una persona muerta me suena a problema. ¿Cómo murió Gerry?

—Tuvo un ataque al corazón.

—¿En la oficina?

—No.

—Ya veo. ¿Y cómo te enteraste de que Gerry había fallecido?

Peter se mordió el labio inferior. Abrió la boca para hablar, pero volvió a cerrarla.

Lee entró en la sala con una taza de café en una mano y una botella de agua en la otra. Roger estaba sentado en la silla, encorvado sobre la mesa con la cabeza gacha. Solo cuando Lee se sentó en el taburete y dejó la taza sobre la mesa, Roger alzó ligeramente la mirada.

—Vas a arruinarme el negocio. —Su voz se había vuelto ronca desde la última vez que hablaron.

Lee desenroscó el tapón de la botella y se la pasó a Roger, que se bebió la mitad del agua de un trago y se limpió la boca con el dorso de la mano.

—Quizá deberías haber sido honesto conmigo desde el principio.

Roger se irguió en la silla.

—¿Honesto? No he sido más que honesto contigo. No tuve nada que ver con ese cuerpo en el edificio.

—¿Conoces a Gerry Chang?

—¿Qué tiene él que ver con todo esto? —Roger se quedó con la boca entreabierta, esperando una respuesta.

Lee no respondió. Se limitó a coger la taza y dar un sorbo al café.

—No entiendo de qué me hablas. Gerry lleva muerto… —Roger se interrumpió al caer en la cuenta—. No pensarás que el cuerpo del edificio es Gerry, ¿verdad?

—Sé que Gerry murió el mismo año en que se construyó el edificio.

—Como miles de personas más en Hong Kong. Y además, Gerry murió de un ataque al corazón. Es la verdad; pregúntaselo a Peter si quieres.

—¿Sabías que tu primo estuvo pendiente del edificio desde el día en que se construyó hasta el día en que cerró el trato para vendértelo?

Roger negó lentamente con la cabeza. Se le vidriaron los ojos.

—Esto no puede estar pasando.

—Pudimos extraer ADN de los restos. Es solo cuestión de tiempo que lo vinculemos con Gerry.

Aquello hizo reaccionar a Roger.

—Pero Gerry murió de un ataque al corazón.

—¿Estabas allí cuando murió?

Roger echó la cabeza hacia atrás, sorprendido.

—No.

—Entonces, ¿cómo puedes estar seguro de que murió así?

Roger balbuceó un momento antes de articular palabra.

—Peter me dijo que encontró a Gerry muerto en la cama.

—¿Tienes idea de por qué Peter estaría en casa de Gerry? ¿Eran muy amigos?

—¿Muy amigos? Vivían juntos.

—Por favor, no me hagas repetirme. Es muy pesado —dijo Leslie con voz neutra.

Peter no se molestó en ocultar su disgusto por estar retenido como un delincuente. Sus resoplidos exagerados lo dejaban bien claro.

—Gerry era un viejo amigo. Lo conocía desde la adolescencia. Fuimos al mismo colegio. Poco antes de morir, estaba pasando por una mala racha y quise echarle una mano. Le di trabajo y un sitio donde quedarse temporalmente.

—¿Le alquilaste un apartamento?

Peter negó con la cabeza. —Ningún apartamento. Se quedó conmigo.

—¿No le prestaste dinero durante esos tiempos difíciles?

Peter asintió. —Mucho. Más de lo que me habría gustado.

La admisión de Peter sorprendió a Leslie, pero mantuvo la mirada firme y controló sus emociones. —Aclara eso de «mucho».

—Doscientos mil dólares de Hong Kong. Sé que el dinero me hace parecer sospechoso, pero digo la verdad sobre su muerte. Lo encontré muerto en su cama una mañana.

—¿Mencioné que el esqueleto que encontramos aún tiene la mandíbula intacta? —Leslie se inclinó hacia delante y apoyó los antebrazos en la mesa.

Peter se encogió de hombros. —¿Y qué?

—Significa que tenemos la dentadura completa. ¿Sabes lo fácil que es cotejar registros dentales con la tecnología actual? ¿Mantendrás la misma historia cuando lo cotejemos con Gerry? ¿Incluso si tu primo está diciendo otra cosa?

—¿Qué está diciendo él?

—Sabes que solo podemos ofrecerle un trato a uno de vosotros.

—¿De qué trato hablas?

—El que se ofrece por cooperar —Leslie sonrió—. ¿No quieres ser tú quien lo consiga?

—Roger no sabe de qué habla. No estaba allí.

—Sí, eso es exactamente lo que él dijo, solo que no está del todo seguro de cómo murió Gerry. Dijo que no hubo autopsia.

—Nunca podrás cotejar esos dientes con Gerry.

—¿Por qué estás tan seguro? Tenemos los medios.

—Porque hice que incineraran a Gerry.

Leslie volvió a reunirse con Lee en la sala desde la que podían ver a Peter.

—Tengo que reconocértelo, Leslie. Tu corazonada de que Peter conocía a Gerry personalmente fue totalmente acertada. Roger admitió sin problemas que Peter y Gerry vivían juntos. ¿Eran amantes?

—No lo creo. Peter me dijo que simplemente lo ayudó a encontrar trabajo y un lugar donde quedarse, pero le prestó mucho dinero a Gerry: doscientos mil dólares de Hong Kong.

—Así que surge algo entre ellos y empiezan a discutir por el dinero. Peter se enfada y mata a Gerry sin querer. Le entra el pánico y esconde el cuerpo en el edificio en construcción.

—Algo así, solo que afirma que hizo incinerar a Gerry.

—¿Le crees?

—No, hasta que tengamos pruebas de lo contrario.

Lee inclinó ligeramente la cabeza. —Bueno, desde luego he conseguido que Roger crea que podría estar metido en algo turbio.

Está cuestionando todo lo que sabe sobre lo que pasó.

Decirle que pudimos extraer ADN de los restos y que solo es cuestión de tiempo que lo cotejemos con Gerry funcionó de maravilla.

—¿Sabe que no podemos cotejarlo a menos que tengamos algún objeto personal de Gerry o recojamos una muestra de ADN de un familiar conocido?

—Ni idea —dijo Lee con una risita. Luego miró el reloj—.

Un equipo de la Científica debería estar llegando a casa de Roger y de Peter ahora mismo para recoger muestras de todo.

Si encontramos ADN diferente al de los primos Song, haré que el Dr. Fang lo compare con los dos perfiles que ya tiene.

Y bien, ¿cuánto confías en que el esqueleto sea Gerry Chang?

—¿Sinceramente? Al cincuenta por ciento. El dinero nos da un móvil, Gerry murió el mismo año y Peter admite haber estado pendiente del edificio. Existe la posibilidad. Mejor seguir esta pista y que no lleve a nada que ignorarla por completo.

—¿Y ahora qué?

—Dejémoslos cocer a fuego lento mientras hablamos con el Dr. Fang.