Kopk poj: el aliento de la montaña Mumäjtsk vaktany (segunda pausa) #3
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Mumäjtsk vaktany (segunda pausa) #3

―Así es. Quiere que hable de los subjuntivos, vestidos de verde y niebla, que azotan como gotas de lluvia mi cabeza, pero por dentro: ¿Y si me curara?

¿Y si hallara alivio? Entonces diría que he vencido el dolor: que trabajo, viajo y busco ser independiente porque he prevalecido.

Que ya me corto las uñas yo solo. Que escribo para exorcizarlo, para derrotarlo cuando quiere producir alguna mala secuela.

Me quiere optimista y dicharachero, inspirador.

Si por ella fuera, yo diría: «Tú también puedes vencer al dolor.

Yo ya me había rendido, pero mírame, he luchado mucho y al final he salido vencedor».

Pero no voy a mentir, ni en mixe ni en español.

Sé lo que se siente que te mientan, que te digan que todo estará bien, que te prometan jamás abandonarte hasta que no exista más dolor, que este tratamiento sí te curará, que haciendo ZhiNeng QiGong controlarás el dolor, que te comas unos tenebrios, que busques a tal curandero, que te untes esta maravilla, que te des un toque, que la mente lo controla todo...

Y crédulo, uno se aferra a la endeble nueva esperanza, porque los desgraciados (decía Dumas o Hugo, ya no recuerdo) entendemos la ausencia del mal como bien, y nos prensamos con los dientes a cualquier cambio en el viento de las circunstancias que indique la proximidad de un mejor futuro.

Pero cuando pasa el momento de euforia por la nueva promesa, quedas solo con el corazón aún más destrozado.

Rencoroso, frustrado, engañado: envidioso, como bien dices.

―El dolor nunca termina y su única naturaleza es la acumulación, ya lo sé ―interrumpe ella, mordaz.

Ya sabe hacia dónde se dirige ahora el enfermo―.

Si es como dices, es una alegoría capitalista salvo porque no apunta hacia el monopolio sino, por el contrario, hacia un socialismo de los malestares: a todos nos corresponde nuestra ración.

Si trabajamos juntos, si le ponemos empeño, pronto lo haremos crecer hasta que el planeta sea insuficiente y nos lancemos a la conquista del espacio en búsqueda de otro recipiente para el sufrimiento humano.

Has resuelto una supuesta dicotomía económica, mira nada más, y con puro victimismo ―Ixyam sonríe, reconociendo el ingenio que lo sedujo en otras mañanas menos grises que ésta―.

Pero, en ese caso, qué mentirosos los que anuncian que el dolor acabará en algún momento y que la luz siempre triunfa.

―Bueno, en lo que respecta a la luz, eso sí es cierto: por más que trato de evitarla, siempre escapa de las cortinas pesadas con las que intento hurtar un poco más de sueño en las mañanas, después de que te vas…

a trabajar ―imita la pausa dubitativa de hace un momento que no le pasó desapercibida―.

Luz fugitiva que no anuncia un nuevo día porque, en medio del sopor insomne, es el mismo de ayer, de antier, de hace una semana.

Lo que sí tiene personalidad es el dolor.

Los dolores, mejor dicho. Esas identidades diferenciables sí son interesantes y no las mentirosas historias de superación (iba a decir estúpidas, pero son más bien embusteras: los estúpidos somos nosotros).

Aunque no pueden comunicar otra cosa más que su llegada (asqueroso eructo de autoenunciación), las punzadas tienen su propia inflexión, color y temperatura.

Hay algo de ternura en el descubrimiento de cada diminuta personalidad.

¿Hay cafecito?, quiero sopear mis analgésicos y disponerme a descubrir el temperamento particular de las de hoy.

Porque, como dicen, el remedio contra el pesimismo (no recuerdo si el mañanero o el vespertino) es la concentración disciplinada en las sutilezas y los detalles de la creación. ¿Qué te parece? ¿Hago mejor un tratado?

—Qué sé yo de dolor, lo has dicho mil veces.

―Sí sabes: cada doliente es el experto en su propio dolor: For the children of this world are wiser in their generation than the children of light . 7

Jotvij quiere continuar el juego, pero se ha enternecido al ver la febrilidad que ha ocasionado en el semblante del enfer…

de Ixyam. Sabe que su amor (hasta le cuesta llamarlo así) se basó siempre en una atracción mucho más intelectual que sexual.

Batido en duelo con ella, Ixyam disparó ideas interesantes, pero son salvas al aire que no tardarán en desvanecerse.

Cuando ella vuelva de la asamblea, y lo halle nuevamente en estado catatónico, será todavía más insoportable.

Los incipientes planteamientos, apenas bosquejos de raciocinio, no resistirán más que su estómago al café que acaba de pedir, el muy burlón.

No es que las ideas no funcionen, por más improvisadas y erráticas que parezcan, sino que ni siquiera llegarán a ser escritas (y aunque se escribieran, ella no va a leerlas: se marchará mañana, ya lo ha decidido).

Pero le calienta el corazón ver su intelecto activo y lo abraza en un arrebato, sorprendida ella misma por el impulso, los ojos llorosos y en el labio inferior un puchero surgido desde lo más profundo de la soledad acompañada a la que Ixyam Dolor la ha arrojado.

Recuerda bien la continuación de la frase lanzada hace un instante: Wherefore make unto yourselves friends out of the mammon of iniquity so that when you die they may receive you into everlasting dwellings.

8 Pero, en vez de recitarla y quitarse el jaque, le pide al oído:

―¡Dime que no me vaya!

1 Despierta.

2 Animal guardián.

3 Gato.

4 Murciélago.

5 Serás cara de perro.

6 Tu corazón es puro. ¡Regocíjate! Los maltrechos son los más evolucionados.

7 Porque los hijos de este siglo son en sus negocios más sagaces que los hijos de la luz.

8 Granjeaos amigos con la riqueza, mamón de iniquidades, para que cuando falleciereis, seáis recibidos en las moradas eternas.