Kopk poj: el aliento de la montaña Mumäjtsk vaktany (segunda pausa) #2
64%

Mumäjtsk vaktany (segunda pausa) #2

―Pero sí voy a salpicar de mixe el español, así de por sí hablo.

Con el permiso de nadie, voy a tartamudear y a balbucear en todos los idiomas que yo quiera, cuantimás en los míos.

Si no logro hacer algo más, por lo menos escribiré un documento de nuestro tiempo.

Tiene poco valor estético, pero gran valía historiolingüística , dirá algún becario de investigador, es una radiografía de su tiempo, una selfie de una época de pocos hablantes, de culpas y relaciones conflictivas con la lengua —dice Ixyam arremedando las inflexiones de los investigadores cuando usan sus voces de ponencia—.

No tengo que pedirle permiso a nadie para malhablar y menos para malescribir en mi lengua ―se defiende de una acusación hecha todavía por nadie―: es la lengua de mi silencio, de mi vergüenza y de mi frustración, pero mía de todas maneras.

Si no la mamé de bebé, sí me gané mis canicas con ella; y con ella misma, quebrada, iba al solfeo y a la tienda.

Con ella también me madreaban mis compañeros y con ella saludo a las abuelitas.

Con ella insulto a quien no quiero que me entienda.

―Como le dijiste el otro día al reumatólogo del Seguro: «Mööku ök vyiijn jyëjp mitsne'e». 5

―No me quiso recetar el analgésico que le pedí, que porque el dolor no interesa tanto como conservar la movilidad y de eso me veía excelente. «¿Qué dijo?», me preguntó el baboso.

―«Que muchas gracias, doctorcito», le tradujiste ―se carcajea ya abiertamente Jotvij―. Luego también te haces el que no lo entiendes, muchas veces.

―Sí, me ha servido para reconocer enemistades o mezquindades no declaradas.

Es que el mixe es la lengua de mi secreto, de mi pena, pero no de mi dolor, porque eso sí: a mí la vida me duele en español.

Que los lectores de la novela se busquen un diccionario: los latinajos y afrancesamientos nunca traen traducción y ahí anda uno buscando.

Que nuestra autonombrada editora vea cómo se las arregla, para qué anda de chismosa.

Si quiere, que le ponga notas de la editora y ahí que traduzca lo que quiera.

―Serían de traductora.

―O de traidora, que es lo mismo, según dicen.

― Traduttore , traditore .

―Funcionan las mismas iniciales: N. de la T.

―¿Sigue insistente en que escribas sobre tu dolor? ―Jotvij nota la exasperación.

―Sí, y lo he intentado. Pero es que hay de dolores a dolores y a nadie le interesan los huraños.

Los dolores tímidos son aburridos, atosigan nomás a su huésped, a quien ya le agarraron confianza, pero les cuesta mostrarse ante otras personas.

Hasta parece que ni estuvieran ahí, en el plano demostrable de la existencia.

Más que explicados, quieren ser justificados, validados constantemente, porque el sufrimiento debe ser visible, evidente, para generar lástima o simpatía.

El malestar físico se legitima con bastones, cabestrillos, cicatrices, sillas de ruedas, falta de miembros, sangre o deformidades, no con textos.

Intenta que te den la credencial de discapacidad por una espondilitis anquilosante: vas a acabar disculpándote si no tienes los dedos lo suficientemente enchuecados.

Los dolores invisibles no traen más que indiferencia y, cuando expresados, escepticismo o molestia por reiterados.

― Your heart is pure! Rejoice! The broken are the more evolved 6 ―recita ella socarrona.

― El oro se purifica con fuego, y nosotros, con el sufrimiento —él sigue la broma.

—Pues ya purificado, puedo venderte en garrafones ―continúa Jotvij en el mismo tenor.

—Claro, porque el castigo físico limpia la maldad; semejante disciplina purifica el corazón . Se sabe.

—Bueno —lo detiene ella, le parece ya suficiente regodeo—, a mí honestamente me parece riesgoso que escribas sobre tu dolor. Cuando estás de malas, cuando te sube el dolor, tu melancolía se vuelve envidia y tomas como agresión cualquier alegría.

―No cualquiera: nomás las que son consecuencia de estar sano.

―Toda alegría es posibilitada por la salud, al menos a partir de cierto nivel.

Ya me lo has dicho y estoy de acuerdo: si estuvieras sano, serías mejor persona ―Jotvij hace una pausa, medita un momento si va a mover la torre o nomás un peón―.

En realidad, Kumaapa no quiere que hables de tu dolor, sino de un triunfo sobre éste, si es que no a las claras de sanación.

Ella quiere verte bien y piensa que eso te servirá. Si escribes o no, no es lo importante.