CAP 16 #3
La luz de la luna apenas se filtraba por las rendijas del techo de las catacumbas, proyectando sombras inquietantes sobre el suelo de piedra.
Kimi descendió por los estrechos escalones, siguiendo el camino que conocía demasiado bien.
Su mente estaba nublada por lo ocurrido en la prueba, y la presión sobre sus hombros aumentaba con cada paso hacia las profundidades.
Lyren la condujo hasta el anfiteatro subterráneo, donde Sombra le esperaba, su figura nebulosa flotaba sobre la superficie imperturbable del lago.
Esta vez, sin embargo, había algo diferente en la figura.
La oscuridad que lo rodeaba parecía más densa, más amenazante.
El silencio que llenaba el espacio entre ellos era casi opresivo, como si el aire mismo retuviera la respiración del lugar mismo.
Cuando Kimi llegó al último escalón, Sombra rompió el silencio.
—Has sido descubierta. —Su voz resonó con una frialdad inusual, desprovista de la calidez que normalmente acompañaba sus palabras.
Kimi sintió cómo su corazón se hundía. Sabía que no había sido su culpa, y por eso, su rabia brotó como un volcán.
—No fue culpa mía —respondió temblando por la rabia contenida—. Rax me puso entre la espada y la pared. ¡No tuve elección! Si no hubiera usado el poder, Alenna habría muerto.
Sombra permaneció inmóvil, pero la oscuridad a su alrededor pareció intensificarse, como si absorbiera cualquier luz cercana. Kimi vio por el rabillo del ojo cómo la figura del gato blanco, se movía inquieto en las sombras, como si sintiera la tensión en el aire.
—Esa es la naturaleza de tu poder —continuó Sombra implacable—. Está ahí para proteger, pero no has sabido controlarlo. Al ser descubierta, has puesto en riesgo todo lo que has logrado hasta ahora.
Kimi lo miró con furia. Sombra, su guía, su protector, ahora la culpaba cuando más lo necesitaba.
—¿Qué sugieres que haga entonces? ¡No puedo deshacer lo que ha pasado! —gritó, dando un paso hacia la figura, quedando al borde del agua.
Sombra hizo una pausa, sus ojos profundos brillos azules la observaron inmutables..
—Debo irme…
—¿Vas a marcharte justo cuando las cosas se complican? ¡Esto también es tu responsabilidad!—Kimi lo desafió, cargada de frustración, las lágrimas amenazaron con brotar de sus ojos.
Sombra guardó silencio por un instante.
—Mi responsabilidad era entrenarte. Enseñarte a controlar lo que tienes dentro. —Sombra hizo una pausa, su voz se tornó suave, casi paternal—. Pero no puedo protegerte de lo que está por venir.
Kimi retrocedió un paso, sintiendo el nudo en su estómago hacerse más apretado. Sabía lo que eso significaba, pero no quería enfrentarlo.
—¿Qué quieres decir? —preguntó bajando la voz, casi en un susurro de temor.
Sombra se acercó, su figura envolvente parecía más tangible, más pesada que nunca.
—Tu entrenamiento ha terminado. Mi tarea aquí ha concluido. Al haber sido expuesta, ya no tengo lugar en este juego. Mi existencia está ligada a tu anonimato, a tu habilidad para pasar desapercibida. Ahora que te han descubierto, debo desaparecer... o me pondré en peligro también.
Kimi retrocedió un paso, negando con la cabeza, su corazón latió con fuerza .
—No, no puedes dejarme ahora. —Su voz se rompió, con una mezcla de súplica y desesperación—. Te necesito, Sombra. Si te vas... si desapareces... ¿Cómo voy a sobrevivir en la Arena?
Sombra la observó en silencio por un instante. Su figura parecía más difusa, menos definida que antes. Kimi podía sentir cómo se alejaba de ella, no solo físicamente, sino emocionalmente, como si la decisión ya estuviese tomada.
—Siempre has tenido el poder de sobrevivir, muchacha. Mi presencia solo era un recordatorio de lo que puedes llegar a ser. —la voz en su mente era suave ahora, casi paternal—. Pero no puedo ayudarte más si Rax te acusa. Lo que viene... es algo que deberás enfrentar sola.
Las palabras de Sombra cayeron sobre Kimi como una losa. Sabía que tenía razón. La verdad era dolorosa, pero parte de ella entendía que ya no podía depender de Sombra.
—¿Entonces esto es todo? ¿Simplemente te vas? —preguntó, con la voz rota.
La figura comenzó a desvanecerse en las sombras que lo rodeaban.
—Seguiré observando, pero debes seguir adelante. No temas lo que eres. Abraza tu poder. Hazlo tuyo... Solo entonces tendrás una oportunidad de sobrevivir en la Arena... y lo que te espere fuera.
Las palabras de Sombra resonaron como ecos de campana en su mente, mientras desaparecía por completo, dejándola sola en la vasta oscuridad.
Kimi se quedó inmóvil, mirando su reflejo en el lago bajo sus pies, sintiendo cómo el aire a su alrededor se volvía frío y pesado.
El gato blanco permaneció en su rincón, observándola por un momento más antes de desaparecer silenciosamente entre las sombras, como si supiera que también era hora de partir.
La soledad en las catacumbas nunca había sido tan aplastante. Por primera vez desde que había llegado, Kimi se sintió completamente sola. Sombra se había ido, y ahora todo dependía de ella.