CAP 12 #3
La sombra levantó la vista con lentitud, su mirada se cruzó con la de Kimi, pero no dijo nada al principio. El silencio entre ellos era denso, como si las palabras no fueran necesarias para establecer una conexión. Kimi paralizada no supo qué hacer.
El gato se deslizó hacia un lado y se acomodó, observando tranquilamente el encuentro.
—Así que tú eres la elegida... —dijo la sombra, su voz grave y suave al mismo tiempo, reverberó en el aire y en la mente de la chica—. Te estaba esperando.
Un escalofrío recorrió a Kimi. Había algo en esa criatura, en su quietud y presencia, que la hacía sentir pequeña, pero no intimidada. Más bien, como si hubiera sido traída ante alguien que entendía el mundo de formas que ella aún no alcanzaba a ver.
—¿Quién eres? —preguntó, casi en un susurro, su propia voz se quebró por la incredulidad.
La sombra se movió ligeramente, acercándose más a la muchacha .
—No importa quién soy... sino lo que voy a hacer —respondió, mientras sus dedos largos trazaban el contorno de Kimi en el aire—. Soy quien te enseñará a sobrevivir, si realmente eres quien Lyren dice que eres.
Ambos miraron al gato, que estaba distraído, cazando una polilla en el aire. Kimi no sabía qué decir. Aún estaba asimilando el hecho de haber sido conducida hasta esta criatura por un gato. Pero algo en su interior, una mezcla de curiosidad y desesperación, la impulsó a seguir escuchando.
La sombra comenzó a rodearla, sus movimientos eran fluidos y elegantes, deslizándose a su alrededor como las tinieblas. Su presencia llenaba la sala con una sensación de control absoluto, pero había una calidez oculta bajo las sombras, como si su papel estuviera aún por decidir.
—Este lugar... no es solo una arena de batalla —dijo, lentamente a su alrededor—. Es un reflejo de la voluntad de quien lo pisa. Si te dejas derrotar, te destruirá. Si decides enfrentarlo, revelará tu verdadero ser. Pero si alguien más lo descubre antes, te matarán.
Kimi, cansada del misterio, respondió bruscamente.
—¡¿Quién soy?!
La sombra se acercó bruscamente a ella y le cogió el brazo. Con un movimiento de muñeca materializó ante ellos un espejo flotante. La sombra le subió la manga de la blusa que llevaba y Kimi contuvo un grito de sorpresa.
Una marca brillaba en su piel como el oro líquido. Lo que hasta entonces había parecido una quemadura o cicatriz deforme, en ese momento se veía las astas de un ciervo. La sombra asintió y soltó a la chica haciendo desaparecer el espejo.
—Eres la elegida del Ciervo Sauce —dijo la sombra—. La protectora. La creadora de escudos para proteger la vida de los fieles. Está en tus manos encontrarlo, y hacer que su luz y sombra se unan para el retorno del Original.
Kimi no supo qué decir. La opresión en su pecho apenas le permitía respirar. Sentía que iba a perder el equilibrio. El gato frotó su pelaje contra sus tobillos, queriendo calmarla. Kimi miró hacia abajo, y los ojos dorados del felino mostraron un brillo de preocupación.
—No deben conocer tu poder. Si tienes la marca, significa que has perdido el control. Se ha activado un mecanismo de defensa involuntario... hasta que aprendas a dominarlo de nuevo.
Kimi cogió al gato entre sus brazos. Sentía cómo el ronroneo suave del animal le ayudaba a tranquilizarse un poco. Miró hacia la sombra, que ocupaba ahora un espacio entre las tinieblas, observándola desde el otro lado de la sala.
—No entiendo nada... —murmuró—. No sé a qué te refieres...
Sin previo aviso, una sombra afilada surgió ante la criatura.
El proyectil voló hacia la chica de forma imparable.
Kimi gritó, instintivamente cubriendo al gato con su cuerpo.
Pero el proyectil no la alcanzó. Un campo de fuerza dorado se materializó a su alrededor, deshaciendo la sombra al instante.
El campo de fuerza dorado brilló frente a ella, reflejando su propio miedo y sorpresa. Kimi extendió la mano, tocando suavemente la superficie antes de que desapareciera en el aire deshaciéndose como papel quemado. Su respiración entrecortada era lo único que rompió el silencio.
El gato bufó hacia la sombra y saltó de entre los brazos de Kimi, desapareciendo en la oscuridad.
—Sigue al gato cuando lo veas de nuevo —añadió Sombra, inclinándose ligeramente—. Siempre te llevará a donde necesitas estar.
La criatura se fundió con las sombras dejando a la joven sola en la sala, pero su voz inundó su mente antes de que su presencia desapareciese del todo.
—Es tu poder, lo que te diferencia del resto. Pero también será tu maldición si lo descubren, pues será la firma de tu muerte.
Kimi cerró los ojos, tratando de calmar el torbellino que arrasaba en su mente. Todo lo que creía saber sobre sí misma se estaba desmoronando, y no había nada que pudiera hacer al respecto.
Cuando llegó a la puerta de los barrancones se detuvo, pues volvió a escuchar los jadeos y las risas de los hombres.
No se atrevió a entrar para intervenir por la chica, esta vez los sollozos eran de otra.
Estuvo paralizada en las sombras de la noche al otro lado de la puerta, y esperó un tiempo prudencial desde que los jadeos y las risas desaparecieron.
Se tumbó en su litera y esperó a que pudiese dormir algo antes de que amaneciera.