Kai (Romance militar de héroes alfa nº 13) Capítulo veinticinco
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Capítulo veinticinco

Kai

Me senté en la silla que había entre los dos hombres. Con las correderas a mi espalda, podía mirar por encima de las bordas y vigilar la cala y el arrecife de más allá.

—Vuestra velocidad de aproximación sugiere un dispositivo de propulsión subacuática —aventuré mientras los hombres devoraban sus barritas energéticas—. Los habéis dejado en el fondo. ¿Me equivoco?

—El último scooter marino de BB —Guzman sonrió con la boca llena—. Silencioso, rápido y suave.

—Genial —me recosté en la silla—. ¿Cómo habéis sorteado mis trampas explosivas?

—Como participamos en el diseño de tu misión, teníamos la ventaja de conocer ya el arrecife y tu plan de defensa perimetral —explicó Bozeman antes de morder su barrita energética.

—Además... —Guzman bajó la primera barrita con un largo trago de su botella y señaló a Granite con la cabeza—. Tiene un nuevo gadget de BB que quería probar, aunque tuviera que mojarse las plumas para hacerlo.

Bozeman negó con la cabeza y soltó un suspiro resignado. Levantó la muñeca para enseñarme una especie de accesorio acoplado a su Tak.

—Genial de cojones —dije—. ¿Qué hace?

Cuando pulsó un botón, se iluminó con puntos superpuestos sobre la topografía submarina de la cala. —Detecta cargas explosivas sumergidas —dijo con su voz de bajo profundo—. Así sorteamos tus defensas.

—Práctico —aprobé—. ¿Qué tengo que hacer para conseguir uno de esos?

—Rellena un formulario de solicitud y ya veremos qué sale —ofreció Bozeman, recordándonos que él llevaba las riendas bien cortas.

—A Granite le encantan sus formularios de solicitud tanto como sus nuevos gadgets —Guzman abrió la tercera barrita energética con una risita—.

Insistió en venir. Quedarse tocándose las narices le aburría.

Por lo visto, no le van las comodidades de un buen resort hawaiano. El tío no sabe pasárselo bien.

No podía llevarle la contraria a Goof, pero aun así interrogué a Guzman arqueando las cejas. —¿Y tú sigues aquí porque...?

—Instrucciones de salida —Guzman dio otro trago y vació media botella.

Mis días con Cece estaban llegando a su fin.

No tenía claro en qué punto estábamos, si había logrado derribar sus muros o si ella quería algo más que sexo conmigo.

Me preguntaba cómo sería todo cuando volviéramos a Casa Astor.

O si no habría nada en absoluto si ella se aferraba a sus creencias originales.

Verla por ahí y no poder tocarla, besarla...

Iba a ser una situación jodidamente infernal.

Cece estaría a salvo en Casa Astor. Estaría con sus hermanas. Devolverla a casa había sido mi misión desde el principio. Tenía que apartar mis sentimientos personales y centrarme en lo que era mejor para ella y en lo que ella quería.

—Seguid hablando —me levanté, cogí una botella de la mesa y, de pie detrás de Goof, abrí la cremallera estanca y le rellené la bolsa de agua.

—Estamos aquí para coordinar tu exfiltración —anunció Bozeman.

—Adelante —incliné la botella para sacar el resto del agua.

—Los mercenarios siguen peinando la zona —informó Guzman entre bocados voraces—. Buscan a toda máquina.

—Tío —ahora fui yo quien puso los ojos en blanco—. Estoy monitorizando. Dime algo que no sepa.

Guzman abrió la cuarta barrita energética, se la metió entera en la boca y, triturándola entre los dientes, se señaló los labios. —Estamos siguiendo la pista al líder de este grupo...

—Voz Atronadora —intervine mientras pasaba a rellenar el agua de Bozeman—. El gilipollas del sombrero de cowboy. Ya nos conocemos. ¿Es compatriota tuyo?

Guzman fingió un escalofrío exagerado. —¿Crees que todos los gilipollas que llevan un Stetson son de Texas?

—No, pero...

—El mercenario al que has bautizado Voz Atronadora es estadounidense —interrumpió Bozeman mientras terminaba su última barrita energética—. Usa varios alias, pero su nombre real es Jack Levine. Es un exmarine, expulsado con deshonor tras un fiasco en Oriente Medio.

Aplasté la botella vacía entre las manos y la lancé a la papelera. —Odio cuando un marine se tuerce.

—Todas esas habilidades acaban en manos del enemigo —coincidió Guzman mientras yo cerraba y aseguraba el suministro de agua de Granite—.

Como sabes, gracias al Equipo Rastreador, Xao Li ha perdido varios lugartenientes de alto rango.

Levine parece haber subido como la espuma.

Moses ha interceptado los canales de comunicación de la NWO en la dark web.

—Eso no me sorprende —Mina Moses era la jefa de ciberrastreo del Equipo Rastreador y una de las mejores hackers del mundo—. ¿Qué descubrió?

—Levine está resultando ser una decepción para su nuevo jefe —Guzman se reacomodó en la silla—.

El mercenario tuvo un percance con una trabajadora sexual que apareció muerta en la isla principal.

Aunque la mujer se especializaba en BDSM, probablemente no esperaba que la asesinaran.

Parece que la torturó durante días. La encontraron esposada, en cruz y con cortes graves, pero la causa de la muerte fue estrangulamiento.

—Joder —murmuré, aunque la noticia no me sorprendía—. El cabrón es un asesino en serie.

—Las comunicaciones que interceptó Moses revelaron que Li está muy cabreado con Levine, no tanto por la horrible tortura y muerte de la mujer, sino porque el mercenario fue descuidado y la policía metió las narices. A Li no le gusta llamar la atención.

—Se rumorea que a Levine no le queda mucho —añadió Bozeman—. Moses informa de que los registros en línea de Levine se están evaporando en este mismo momento, incluidas sus cuentas bancarias.

—Así que Li se prepara para hacer desaparecer a Levine —concluí mientras volvía a mi silla—. El mercenario está tan desesperado como parece. La única manera de escapar de la ira de Li es encontrar a Cece.

—Ese es el resumen —Guzman se echó unas pastillas de sal a la boca y dio otro trago de su botella—.

La desesperación es el estado habitual del personal de Li.

Mientras tú estás aquí, disfrutando de la vida en el paraíso, nosotros hemos estado ocupados intentando atrapar a Levine.

Dagger está decidido a capturarlo vivo, ya sabes, antes de que Li lo elimine.

—Levine sería una mina de información —reflexioné, rascándome la barbilla—. Dada su situación con Li, supongo que Dagger cree que podríamos voltear al mercenario.

—¿Ves? —Guzman levantó la mano hacia mí—. Lo pilló.

—Me gusta —sopesé el plan de mi jefe—. Podríamos usar a Levine para averiguar el paradero de Li y completar la información que se nos ha escapado hasta ahora. Pudisteis marcar su barco, así que ¿por qué sigue Levine libre, navegando por todas las islas?

—¿Nos estás llamando vagos? —Guzman fingió ofenderse.

—Al contrario —dije con una sonrisa socarrona—. Sé lo buenos que sois. Entonces, ¿cuál es el problema?

—El hijo de puta se protege bien vaya donde vaya —la cara de Goof se torció con disgusto—. Es como el teflón. Nadie consigue pegarse a él el tiempo suficiente para atraparlo. Lo sabemos. Lo hemos intentado.

—Lo tuve en el punto de mira —solté un bufido—. Más de una vez.

—Sí, sí —Guzman arrugó los envoltorios de aluminio formando una bola—. Tienes una puntería impecable y podrías haberlo eliminado. Pero lo queremos vivo, ¿recuerdas?

Punto para Guzman.

—Nuestro análisis sugiere que Li eliminará a Levine puesto que ha dejado de ser un activo —informó Bozeman—. Moses estima que a Levine le quedan entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas para cumplir su misión antes de que Li emita una orden de ejecución.

—Esto significa que tendrá un accidente pronto —dijo Goof, como si yo necesitara que me lo aclararan—. Se caerá por una ventana, rodará escaleras abajo o acabará siendo comida de tiburones. Ya sabes. El tipo de muerte accidental que asociamos con la NWO y las naciones rebeldes que participan.

—Estimamos que estarán fuera de la región en tres días —añadió Bozeman.

—Entonces —concluí—. ¿Exfiltración en tres?

—Afirmativo —Guzman echó la cabeza hacia atrás y apuró el agua—. Pero tanto si Levine está muerto como vivo, debemos asumir que Li estará al acecho. Satélites, drones, infrarrojos. Mantendrá su tecnología activa. Tienes dos opciones.

—Adelante —dije.

—Opción Alfa —se inclinó hacia delante y golpeó la mesa con un dedo robusto—.

Volvemos en tres días con el equipo necesario y hacemos una extracción submarina en plena madrugada.

Nuestra incursión de buceo de esta noche sienta las bases para Alfa.

Es exigente pero factible. Te asignamos una escolta de buceo profundo y sacamos a Cece Astor hasta el punto de encuentro antes de volver a la Casa Astor.

Mierda. Una extracción submarina. De noche.

Una inmersión profunda. Cece era valiente y había progresado mucho con la natación, pero dado su miedo a estar bajo el agua y las dificultades de nadar durante un tramo largo, quizá no pudiera aguantar lo que probablemente sería una inmersión larga y agotadora.

—¿Cuál es mi segunda opción? —pregunté.

—Opción Bravo —dijo Guzman—. Bravo implica que navegues en solitario con el Serenity y salgas de aquí atravesando el arrecife al amparo de la noche. ¿Es siquiera viable?

—Es posible —aunque nunca había navegado por el arrecife de noche, conocía el camino mejor que nadie.

—Sabemos que el escudo de camuflaje de BB pierde efectividad con el movimiento —nos recordó Bozeman—. Ya ha fallado una vez. Podría volver a fallar. Existe el riesgo de que el enemigo pueda rastrear el Serenity.

—Entendido —dije—. ¿Cuál es nuestro destino?

—El punto de encuentro está en estas coordenadas —Guzman abrió el velcro de un bolsillo impermeable y me entregó un papel metido en una bolsa de plástico con cierre—. Está en código, así que tendrás que descifrarlo.

—No hay problema —tenía la tabla memorizada. Agité la bolsa en la mano y busqué la mirada de Goof—. Esto es muy de la vieja escuela. Primero, vosotros nadáis hasta aquí. ¿Y luego me entregáis un papel con unos garabatos?