Amethyst
Los tres nos dirigimos hacia la casa abandonada, tanto Isabella como yo estamos llenas de incertidumbre por lo que Alastor hará; solo nos cuenta su plan a grandes rasgos pero no quiere entrar en detalles.
En cuanto vamos llegando estaciona el auto más o menos cerca de la casa, quedando oculto de la vista entre los árboles. Toma un bolso y nos deja una tablet.
—¿Para qué es esto? —pregunto tras recibirla.
—Para que no se pierdan la acción —responde él.
—Hey no, nosotras iremos contigo —exclama Isabella.
—No amor, quiero que en cuanto termine la transmisión estén listas para que me suba al jeep y... —se queda callado un momento. —Y largarnos, es mejor salir rápido.
Isabella está dudosa y se le nota nerviosa; yo igual lo estoy, pero no quiero demostrarlo aunque tengo el estómago realmente apretado.
Alastor se aleja de nosotras para caminar en dirección a la casa.
—Oye al menos despídete —grita Isabella.
—Guarda esos besos para después —exclama él mientras yo hago una mueca. Debemos respetar su decisión.
Isabella se cambia al asiento del conductor y yo al del copiloto mientras dejamos la tablet frente a nosotras.
Pinchamos el link que Alastor nos deja e ingresamos esperando que la transmisión comience.
Con la ayuda de unos amigos de Tyr ha logrado hackear la red del canal oficial de Graydale; solo es cuestión de segundos para que la transmisión esté en cada radio, televisor o dispositivo digital.
Una pequeña interferencia suena en la tablet y al segundo comienzan a reproducirse unos videos.
—Son las cintas —digo viendo a Isabella.
Ella asiente y permanece atenta a lo que está saliendo en la pantalla.
Las lágrimas no tardan en brotar por mis ojos cuando veo a un Caín pequeño siendo maltratado por su padre en ese psiquiátrico. Miro de reojo a Isa y está igual que yo; Caín me había contado un poco de aquellos momentos, pero verlo es totalmente diferente.
—A pesar de que vi estas cintas con Tyr, no deja de doler ver semejante daño —comenta la castaña mientras se limpia las lágrimas.
La reproducción dura un par de minutos, pero se siente como si fueran horas. Luego, cuando acaban, se escuchan un par de aplausos y finalmente aparece Alastor, quien sigue chocando sus palmas mientras lo acompaña un fondo totalmente negro detrás de él.
—Y bueno gente, aquí acabamos de ver la verdadera cara de un monstruo, a quien ustedes como pueblo se han dedicado a premiar en innumerables ocasiones como si fuese un ciudadano ejemplar, pero ya vemos que no es así —Alastor permanece totalmente serio mientras habla frente a la cámara.
—Y bueno, yo tampoco soy un ciudadano ejemplar en absoluto —comenta con ironía—. Maté a una persona, aunque no sé si merezca ser llamado “persona”. Pero el hecho es que Saúl pensaba que chantajeándome con hablar de ello iba a lograr que yo cerrara la boca, y ya ven que no es así.
Isabella y yo nos quedamos boquiabiertas al oírlo. ¿Qué pretende hacer Alastor?
—Isabella debemos detenerlo —exclamo a punto de salir del auto, pero ella me toma del brazo.
—Esta es la parte del plan que no nos contó —dice con pesar y suspira—. En cuanto termine de dar su declaración lo sacamos de aquí. Tendrá que escapar y lo ayudaremos; no tendré a otro ser querido en la cárcel.
Su determinación es realmente grande. Isabella hace rato que ha dejado de ser esa chica dulce e inocente que conocí en un principio… pero bueno, todos hemos cambiado desde que nuestras vidas se cruzaron.
Vuelvo a cerrar la puerta del auto y me concentro nuevamente en la transmisión.
—Maté a André Roussel porque era un abusador y maltratador de mujeres; si él no moría, la persona que quizás estaría muerta sería su hija y eso no lo iba a permitir...
—suelto un largo suspiro al oírlo—. Pero el tema aquí no es ese, André junto a su mejor amigo mataron a muchas más personas hace muchos años atrás.
El mejor amigo de quien hablo es Saúl Reynolds —hace una pausa y respira con mucha calma—.
Ellos, junto a su grupo de mierda llamados “los Piara”, cometieron grandes atrocidades y la mayor parte de ellas están aquí.
Alastor toma la cámara con sus manos y sale del lugar donde graba, enfocando así la casa abandonada.
—En el sótano de este lugar descansan los restos de Selena Hall-Cooper junto a su padre; el agente del FBI, Alexander Hall-Cooper...
Ambos víctimas del señor Saúl. Selena fue violada y asesinada por Saúl y André mientras el resto de integrantes de la banda miraba; a ellos, el miedo los silenció y eso es precisamente algo que yo no tengo.
El miedo se llevó a mi mejor amigo a ese psiquiátrico donde fue condenado injustamente, el miedo alejó a mi madre de mí con su excusa de ser una loca del trabajo cuando en realidad le atemorizaba poner un pie en este pueblo, el miedo me convirtió en un asesino y junto con esa sangre en mis manos, el miedo se fue…
así que, Saúl Reynolds, si me estás viendo en este momento, espero que te hayas dado cuenta de que yo no te tengo miedo...
Definitivamente no me esperaba semejante golpe de parte de Alastor. Caín está llamando a Isabella y luego a mí, pero ninguna es capaz de contestar el teléfono; debemos estar alerta para llevarnos a Alastor.
Mi celular vuelve a sonar. Es un mensaje de Fenrir. Pongo los ojos en blanco y lo miro en la barra de notificaciones; al hacerlo, mi piel se congela.
Fenrir
Lo encontré.
Es lo único que dice. Claramente se refiere al cuervo, pero eso no es posible. Cyhan acabó con él… ¿o no? Debo hacer que me dé más información.
¿De qué hablas?
Fenrir
El cuervo. Hace unos días cruzó la
frontera hacia México. Uno de mis chicos que
trabaja allí lo vió y me envió un par de fotografías.
(Archivo adjunto)
Dejo caer el teléfono al piso mientras mi visión se vuelve borrosa.
Siento una fuerte presión en el pecho. Cyhan me había mentido.
Mi respiración se acelera de forma desmedida y mi pecho sube y baja como si el corazón fuera a salirse; en cualquier momento ese tipo puede venir por mí.
Ya no tendré ninguna noche de paz otra vez.
No podré cerrar los ojos con tranquilidad nunca más.
Un fuerte sonido me hace sobresaltar y solo alcanzo a ver a Isabella salir corriendo del auto. Luego el mismo sonido se repite, trayéndome de regreso a la realidad. Una tercera y cuarta vez vuelve a repetirse y salgo corriendo en la misma dirección que ella.
Un fuerte grito se escucha en el interior de la casa abandonada y dos tipos en una moto salen rápidamente. Sin dudarlo entro buscando a Isabella o a Alastor, pero no están por ningún lado. Bajo lo más rápido que puedo hacia el sótano y lo que veo allí me paraliza por completo.
—Llama a una ambulancia, Amethyst —grita Isabella, pero yo no puedo reaccionar. No puede ser verdad lo que estoy viendo.
Las manos de Isabella y su rostro están bañados de sangre. Alastor yace inconsciente en el suelo, con sangre por todos lados; fueron al menos cuatro disparos los que su cuerpo recibió.
—Lo logré... —dice de pronto, retomando la conciencia pero con total dificultad para hablar—. Al menos, me iré como un héroe y no como un asesino.
Comienza a toser, botando sangre por la boca, e Isabella le pide que no se esfuerce por hablar.
Yo no he marcado a la ambulancia; en lo que llegan hasta la colina podría ser demasiado tarde, así que le escribo a la única persona capaz de conducir a alta velocidad sin que nada le importe: Caín.
No pasa mucho rato antes de que llegue.
—Ya venía para acá desde que comenzó la transmisión —me dice con una sonrisa, la cual se borra en el instante en que ve a su mejor amigo en ese estado—. Hermano, voy a sacarte de aquí ¿vale?
Con mucho cuidado lo carga en brazos y sale con él en dirección al jeep. Yo abrazo a Isabella para salir con ella. Me siento actuando en piloto automático una vez más, como si no pudiera sentir nada más allá que no fuera culpa; si Alastor no hubiera matado a mi padre, esto no estaría pasando.
Isabella se va con Alastor en el asiento trasero, cuidando que no se duerma. Caín acelera lo más fuerte que puede y parte rumbo al hospital.
—Oye amigo, ¿recuerdas lo que hablamos en Nueva York? Nos iremos a recorrer el país por carretera como los Winchester junto a Juls, no nos puedes fallar en eso —Caín intenta sonar normal, pero su voz se quiebra. Tomo mi celular para avisarle a los demás.
—Alastor... —digo volteandome a verlo—. ¿Recuerdas la conversación en el cuarto de Robertito cuando me iba a drogar? —Él asiente con dificultad—. Dijiste que la vida es demasiado bonita para arruinarla de esa forma, pero ¿sabes qué es lo que hace que la vida sea bonita? Personas como tú.
Quiero largarme a llorar, pero necesitamos que él nos vea fuertes.
—No tienen idea cuánto los amo, mis mala clase —exclama el rubio intentando reír, pero lamentablemente sigue perdiendo más y más sangre.
Al llegar al hospital, rápidamente lo llevan a urgencias obligándonos a quedarnos afuera. Juls y Ale llegan de inmediato y lo único que logramos hacer es abrazarnos todos.
—Fue Saúl —exclama Caín con mucha furia en su tono de voz. Quiere golpear una pared, pero sin dudarlo lo abrazo con fuerza intentando contener la rabia. Es más que obvio que fue Saúl, pero no tenemos pruebas de ello.
—¿Dónde está mi niño? —Fátima entra corriendo pidiendo que la dejen verlo, pero lamentablemente le dicen lo mismo que a nosotros—. Fue mi culpa, debí seguir el plan...
—No estamos en condiciones de buscar culpables entre nosotros, lo importante ahora es que Alastor salga de esta —comenta Juls mirándonos a todos.