29 #2
El constructo aceleró. Hasta entonces había combatido mediante movimientos amplios y relativamente legibles. De pronto encadenó dos golpes, una patada baja y un giro del torso que obligó a Ridley y Blaid a separarse.
Ridley retrocedió. —Está aprendiendo.
Blaid recuperó posición. —Eso también es nuevo.
El gólem repitió el mismo movimiento con el que Ridley había desviado antes uno de sus golpes, pero lo hizo mejor.
En lugar de atacar el centro del escudo, golpeó el borde superior, donde el ángulo de desvío era peor, y el siguiente ataque encontró el torso de Ridley expuesto.
El impacto lo lanzó varios pasos. Cayó de lado y rodó hasta detenerse antes de alcanzar una columna.
Durante unos segundos el aire se negó a regresar mientras, a su alrededor, escuchaba el mazo de Paf Paf, las botas de Blaid y el laúd de Fïrn perdiendo el ritmo.
Consiguió respirar y empezó a levantarse.
—Estoy bien.
Nadie había preguntado. El gólem estaba bloqueando a Paf Paf de manera consciente. Cada vez que el goliat iniciaba el mismo arco con el mazo, una placa se desplazaba exactamente al punto donde iba a caer.
—¡No repitas!
Paf Paf modificó el recorrido en mitad del movimiento y convirtió un golpe descendente en uno lateral. El gólem corrigió tarde y el mazo alcanzó la cadera, deformando por primera vez una de las placas.
Blaid lo vio. —Aprende secuencias, no capacidades.
Ridley regresó al combate. —Entonces no le demos secuencias.
—Eso suena muy elegante hasta que hay que hacerlo.
Fïrn soltó un acorde áspero. —¡El sello superior derecho acaba de cambiar!
—¿A qué?
—¡A la repetición!
Ridley levantó el escudo. —Eso no ayuda.
—¡No sé cómo llamarlo mientras me persigue una estatua!
El gólem golpeó el suelo. Una onda blanca se extendió desde el punto de impacto y Ridley sintió la vibración en los dientes antes de escucharla.
Era una frecuencia grave e incorrecta que parecía desplazar el equilibrio dentro del cuerpo sin mover los pies.
Blaid se llevó una mano al oído. Paf Paf dio un traspié y Fïrn dejó escapar un gemido cuando la Armonía se deshizo. El constructo aprovechó de inmediato.
Ridley vio el puño dirigirse hacia Fïrn, pero calculó mal la distancia al intentar moverse. Paf Paf no. Se interpuso, levantó el mango del mazo con ambas manos y recibió el golpe con suficiente violencia para salir despedido hacia atrás y chocar contra Fïrn. Ambos cayeron.
—¡Separad posiciones!
Blaid intentó atraer al constructo repitiendo el amago anterior, pero esta vez el gólem giró antes de que completara el movimiento y lo alcanzó en el costado.
Blaid cayó rodando y quedó sobre una rodilla, con una mano pegada a las costillas. —¡Blaid!
—Sigo siendo desagradablemente consciente.
El constructo giró hacia él.
Ridley pensó en atacar otra vez la pierna y descartó la idea porque ya la habían repetido demasiado. Lanzó el escudo contra el pecho del gólem, no para dañarlo, sino para desviar su atención durante una fracción de segundo. Funcionó. Blaid salió de la línea.
Ridley corrió a recuperar el escudo. —¡Fïrn! Necesito saber qué hace ese sonido.
El bardo se levantaba con ayuda de Paf Paf.
—¡Yo también!
—Pues averígualo.
Fïrn lo miró con indignación. —Magnífico método académico.
Ridley recuperó el escudo mientras el constructo volvía a avanzar.
Fïrn tocó otra vez, esta vez sin intentar imponer una melodía. Produjo una nota larga y después otra más baja, buscando algo que Ridley no podía escuchar. El gólem golpeó de nuevo el suelo. La resonancia regresó. Fïrn mantuvo la nota, modificó apenas medio tono y el zumbido vaciló.
Ridley lo oyó aunque no entendió cómo lo había hecho. —¿Puedes apagarlo?
—No.
Fïrn volvió a modificar la nota. —¿Entonces?
—Puedo encontrar dónde no encaja.
Ridley habría preferido algo más concreto. Decidió aceptar la respuesta. El gólem volvió hacia Fïrn y Paf Paf se preparó para interceptarlo.
Ridley levantó una mano. —No. Que venga.
Fïrn lo miró. —Me gustaría participar en esta decisión.
Ridley señaló una columna situada detrás del bardo. —Cuando gire, sal por la derecha.
—¿Y si no gira?
Ridley estuvo a punto de responderle que corriera más. Se detuvo.
—¿Qué necesitas?
Fïrn parpadeó. —Que me dé una salida real.
Ridley miró la disposición de las columnas. —Entonces izquierda. Paf, deja libre ese lado.
El goliat se desplazó.
Fïrn comprobó el hueco. —Eso sirve.
El constructo redujo distancia.
Ridley esperó. —Ahora.
Fïrn salió hacia la izquierda y el gólem corrigió la trayectoria. En ese instante Ridley golpeó la parte posterior de la rodilla con el escudo, mientras Paf Paf entraba desde el lado contrario y empujaba con el hombro contra la cadera. No utilizó el mazo. Empujó.
La combinación obligó al constructo a girar y Blaid apareció desde detrás de una columna, hundiendo la espada entre dos placas del torso.
La luz recorrió la estructura, pero esta vez uno de los sellos no redistribuyó el impacto. Parpadeó.
—¡Ese! —gritó Fïrn.
El sello superior izquierdo se apagó durante menos de un segundo.
Ridley reaccionó. —¡Otra vez!
Blaid retiró la espada mientras el gólem respondía con un codazo hacia atrás. —No puedo repetirlo.
Ridley entendió lo que Fïrn estaba señalando.
—Entonces cambia el camino.
Paf Paf sonrió. —Eso sí.
El gólem volvió a golpear el suelo y Fïrn encontró la frecuencia antes de que la onda terminara de formarse. Respondió con una disonancia breve que no anuló el efecto, pero evitó que Ridley perdiera el equilibrio. Fïrn palideció. El esfuerzo empezaba a pasarle factura.
Ridley lo vio. —No lo mantengas siempre. Solo cuando lo necesites.
—Eso intento.
Ridley dejó de insistir. El gólem avanzó y la lógica general del combate empezó a ordenarse.
Uno de los sellos redistribuía el daño, otro parecía aprender de la repetición y un tercero estaba relacionado con aquella resonancia capaz de desorganizar sus cuerpos.
Quedaba uno. Ridley miró el símbolo inferior derecho.
La asociación con Paf Paf era demasiado evidente.
—No ataquéis cada sello como si perteneciera a uno de nosotros.
Blaid retrocedió junto a él. —¿Qué?
—Está construido para nosotros. Si hacemos exactamente lo que espera, perdemos.
Fïrn mantuvo una nota mientras se desplazaba. —Por desgracia, eso tiene sentido.
Paf Paf golpeó el suelo delante del gólem, obligándolo a modificar el apoyo. Una línea cristalina quedó expuesta en el lateral de la pierna.
—¡Paf, abajo!
El goliat atacó la articulación y la fuerza volvió a distribuirse, pero Blaid entró casi al mismo tiempo por el flanco contrario y atacó el hombro. La energía tuvo que dividirse entre ambas amenazas. Fïrn alteró la resonancia interna.
Ridley entró con el escudo y golpeó el pecho justo cuando los otros impactos todavía recorrían la estructura.
El sello superior izquierdo se apagó. Esta vez no volvió. El gólem se detuvo. Los cuatro se separaron.
La línea del rostro cambió de color y las placas del torso empezaron a recolocarse alrededor de los tres sellos restantes.
Ridley vio el cambio. —Ha aprendido.
Blaid se limpió sangre de una comisura. —Qué considerado.
El constructo atacó de nuevo. Era más rápido que antes, no lo suficiente para parecer otra criatura, pero sí para hacer más caro cada error.
Ridley bloqueó el primer golpe y no llegó al segundo.
Paf Paf recibió el impacto en el hombro derecho, el mismo que ya había forzado el día anterior, y soltó un gruñido antes de perder el mazo. Cayó sobre una rodilla.
—¡Paf!
—Estoy.
El gólem intentó completar el movimiento y Ridley se interpuso con el escudo. No hubo tiempo para desviar, así que recibió el impacto de frente. El azul apareció otra vez.
Una chispa recorrió el borde del escudo y saltó hasta el antebrazo del constructo, que se detuvo durante una fracción de segundo.
Ridley también. No podía permitirse pensar en ello.
Paf Paf recuperó el mazo con la izquierda mientras la derecha permanecía demasiado rígida.
Ridley estuvo a punto de negarse a que siguiera.
La respuesta ya estaba formada. Recordó la plataforma. Calethar. Mara.
—¿Qué necesitas?
Paf Paf señaló la pierna del gólem. —Que no se mueva.
Ridley sonrió sin querer. —Eso sí puedo hacerlo.
Entró bajo el siguiente golpe y encajó el escudo contra la rodilla, utilizando todo el peso del cuerpo para obligarla a flexionar. El gólem trató de corregir, pero Blaid atacó el pie contrario y clavó la espada entre dos bloques de la articulación.
—Esto arruinará el filo.
Fïrn consiguió reunir fuerza para una nota. —Considéralo una inversión.
Paf Paf golpeó la articulación lateral. El sonido cambió. Sonó hueco. Paf Paf lo notó y volvió a levantar el mazo, pero el gólem desplazó una placa hacia la abertura.
Ridley lo vio a tiempo. —¡No!
Paf Paf frenó. La placa terminó de encajar. Ridley miró a Fïrn.
—¿Puedes hacer que mire hacia otro lado?
—No puedo obligarlo.
—No necesito eso.
Fïrn comprendió. La Armonía cambió. En lugar de atacar el equilibrio, buscó la resonancia con la que el propio constructo coordinaba sus placas y la desplazó apenas un poco.
El gólem giró la cabeza. Fïrn subió el tono.
El torso siguió el movimiento y la placa lateral se apartó lo suficiente. Paf Paf vio la apertura.
Ridley también. —Blaid.
El tiefling ya estaba entrando. Atacó alto y obligó al constructo a levantar el brazo; Ridley cargó contra la cadera buscando ángulo, no fuerza, y el gólem desplazó el peso. La pierna vulnerable quedó extendida. Fïrn cambió la nota y el constructo perdió una fracción de equilibrio.
Paf Paf golpeó. La articulación cedió hacia dentro, el cristal se partió y la pierna izquierda descendió de golpe. El sello inferior derecho se apagó.
Ridley vio al goliat retroceder sujetándose el hombro. —¿Sigues?
—Sí.
—¿Cuánto?
Paf Paf pensó antes de responder. —Menos.