Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 14 Los caídos #4
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14 Los caídos #4

Linstra, por el contrario, pertenece al género femenino.

También es bastante alta, casi tanto como Combusten, suele vestir una túnica, por supuesto oscura, aunque adornada con estrellas azules y no puedo pasar por alto un macabro detalle, sus ojos están completamente neblinosos, como si tuviera cataratas, pero si te acercaras mucho podrías intuir una sombra azul, recuerdo de su antigua vida.

Estudiosa tanto del mitz como de su planeta, fue la mitzrar que creó las primeras rocas de Tiempo.

Reozin, antaño otro genio de los elementos, se convirtió en el más poderoso de los mitzrar de tierra.

Su control absoluto del tzra le permitió alterar la trayectoria de un colosal meteorito que amenazaba con destruir Glubón .

Pero no creas que desde la distancia logró desviar aquella monumental roca; los mitzrar no controlan los elementos, sino que tornan su mitz en cualquiera de ellos, por lo que Reozin tuvo que trasladarse al meteorito para completar su heroica tarea.

Este mitzrar , ahora oscuro, es más bien de estatura baja, el menor de los cuatro, aunque posee una magnífica musculatura.

Por último, Justran, extraordinaria mitzrar sanadora, fue la fundadora de la primera frozhwezhuorlur ther uor , la escuela de la energía, una especie de hospital donde no solo se atendía a cualquier criatura viva, sino también se enseñaba a los mitzrar aprendices los fundamentos y las prácticas más avanzadas de la curación mitzrariana.

Curiosamente esta mitzrar , entremezclados con los flujos de rou , aún conserva algunos de los característicos destellos epiteliales de su especie.

¿Qué hacen aquí estos cuatro hechiceros?

Es una muy buena pregunta. Por ahora solo te diré que este pintoresco y malvado grupo es la mano derecha de Rou , algo así como sus generales, los segundos al mando.

Cuando Rou supo que cinco mitzrar extremadamente inteligentes y poderosos trataban de dominar su elemento, metafóricamente «se sentó» a esperar con vehemencia su fracaso y, por ende, su oscurificación completa, para crear así su pequeño cuerpo de élite, del que Zitrra iba a ser el líder.

¡Gracias a Uor que pudo soportar el rou !

Actualmente, este puesto lo ostenta Linstra.

Mientras nuestra protagonista se esforzaba por aprender, acudía a todas sus sesiones de entrenamiento y su mente alcanzaba asombrosos niveles de lucidez y control gracias a la ambrosía, en alguna otra parte del mundo, cuatro peligrosos magos oscuros ponían sus pies en la Tierra, interrumpiendo súbitamente el adiestramiento de la Elegida que, lamentablemente, solo terminaba de superar la mitad de las lecciones que las Artes habían preparado para ella.

La gran bonlurtzra , en el vestíbulo de la Hermandad, se encendió.

Guía reclamaba la atención de las Artes, que dejaron todo cuanto estaban haciendo para acudir a la llamada.

Cuando la totalidad de hermanos y hermanas estaban congregados alrededor de la piedra de Bonlur , Karnaut apareció y la activó.

— Karnaut , los caídos están en la Tierra, Júlia debe abandonar la Hermandad para afrontar la recta final de su preparación —dijo Guía a través de la piedra.

—¿Qué? ¿Esos cuatro están aquí? —preguntó asustado Karnaut —. ¿Cómo ha ocurrido?

—El aparato de Mecanos, esa era su finalidad. Se están preparando para algo. Tiempo sospecha que su idea es forzar el protocolo reinicio. —Una ola de miedo embistió a todas las Artes y el recibidor se llenó de susurros y lamentos.

—¿¡Entonces qué hacemos!? —exclamó un Arte que estaba por allí, provocando que todas las demás replicaran su pregunta.

—Júlia tendrá que visitar la Bonlur ther uorzan y convencerlos para que no se vote a favor del protocolo. —Tras esto, la piedra se apagó.

—¿Ya se va Júlia? —pronunció un Arte entristecida.

—¡Me temo que sí hermanos y hermanas! —contestó Karnaut —. ¡Hemos disfrutado de la Elegida durante más de dos meses y le hemos enseñado todo lo que hemos podido! ¡Es hora de que ella se enfrente en persona a su destino!

—¡Querrás decir a Destino en persona! —todos rieron.

¿Recuerdas el papel de Guía en el cosmos?

Es el que vigila que la oscuridad no penetre a través de los seres vivos, los cuáles albergan energía.

Pues su hermano, Destino, es el encargado de cuidar de esta misma labor, pero cuando dicha energía se escapa del cuerpo de los vivos, es decir, se encarga de lo que los humanos llamáis alma, tras la muerte.

—¡Tenemos que despedirnos de ella!

—¡Hagamos de una vez la fiesta!

—¡Sííí! —corearon todos a la vez.

—Está bien, ya que no pudimos celebrar la llegada de Júlia, démosle al menos todo nuestro apoyo para su nueva aventura —concedió con alegría Karnaut .

Seguidamente, indicó a sus compañeros que comenzaran con los preparativos y todos ellos, invadidos de una gran ilusión, se pusieron manos a la obra para organizar la mejor fiesta posible.

Quizá estás pensando en una fiesta con magia y superpoderes, nada de eso, las Artes se dispusieron a preparar una fiesta como otra cualquiera que podáis celebrar los humanos, aunque en lugar de alcohol, ellos beberán ambrosía extremadamente concentrada, pero me temo que Júlia tendrá que abstenerse esta noche.

Karnaut , tras dar unas cuantas directrices, se encaminó en busca de Júlia, que debía estar en algún lugar entrenando con Baile, confiando en que esta vez estuvieran en la Hermandad.

No tardó mucho en localizarlas, ambas chicas estaban combatiendo la una contra la otra en la azotea del edificio; aquel día era intensamente ventoso y a Baile le pareció una genial idea salir a la terraza a pelear contra Júlia y contra la fuerza del viento que las empujaba y les impedía ver con claridad, y eso sin tener en cuenta el pequeño muro que las separaba de una vertiginosa caída libre.

Aunque, pensándolo bien, fue uno de los sitios más cómodos en los que Júlia entrenó.

Cuando Karnaut atravesó el umbral de la puerta que daba al tejado, se quedó boquiabierto. Júlia y Baile disputaban una lucha muy reñida, demostrando la Elegida que había aprendido mucho y que era capaz de bloquear y esquivar los movimientos de Baile e incluso lanzar efectivos contraataques.

—Te he enseñado bien —alardeó Baile bloqueando un golpe.

—Es por mí que aprendo muy rápido —contestó Júlia lanzando una patada giratoria.

—¡NO! —exclamó Baile realizando una llave y tirando al suelo a Júlia—. ¡Aun te queda mucho por saber! —dijo ofreciendo la mano a Júlia para ayudarla a levantarse.

—Disculpad señoritas —interrumpió Karnaut —. Me temo que ha ocurrido un imprevisto. — Karnaut les explicó lo que había sucedido.

—Vaya… —dijo Júlia apenada—. ¿No volveré a veros?

—¡No digas tonterías! —contestó Baile.

—No te preocupes Júlia, nos volveremos a ver. Ahora aséate y descansa un poco, esta noche será la gran fiesta.

Con el estómago revuelto —por la ilusión de la fiesta, los nervios intrínsecos a lo desconocido y la adrenalina liberada durante la pelea contra Baile—, así como su frente salpicada de sudor y el corazón acelerado, Júlia se dirigió a los aseos para darse un buen baño relajante.

Una vez allí, ante la gigantesca piscina, no pudo evitar lanzarse de cabeza, todavía con la ropa deportiva puesta.

Surf, divertido con aquella escena, se acercó a ella y, tras saludarla y contarle Júlia por qué estaba allí, el Arte la llevó hasta el otro extremo de la gran alberca surfeando una tremenda ola.

Después de su reparadora ducha, terminó de acicalarse en su habitación, donde se puso un bonito vestido que había confeccionado Moda especialmente para ella.

Era una prenda exquisita fabricada con una tela de gran calidad, de color negro y con brillantina.

Yo no soy experto en moda, pero este traje estaba en un perfecto equilibrio entre la elegancia y la sensualidad.

Su cuerpo, estilo corsé, destacaba a la perfección la figura de Júlia y la falda corta y con vuelo, le daba un toque moderno y juvenil.

Según su autor, esta prenda aumentaba la seguridad de su portador, aunque no creas que es a causa de sus particulares dones, cualquier buen estilista tiene esta habilidad.

A Júlia le encantó, se puso unos sutiles tacones, también fabricados para completar el conjunto y estuvo posando delante del espejo de su habitación, con la autoestima por las nubes.

En una de las últimas plantas del edificio de la Hermandad, las Artes disponían de un amplio espacio destinado a eventos y celebraciones de este tipo, que solían ser exageradamente habituales.

Los anfitriones, envueltos en un aura de emoción y jolgorio, pues debido al entrenamiento de Júlia no se había organizado ningún evento festivo en los últimos meses, estaban ultimando los pequeños detalles que restaban antes del comienzo de la fiesta.

La noticia de este evento había llegado a todos los rincones del universo, y el salón se estaba llenando con todo tipo de personalidades que querían conocer a la Elegida y transmitirle su admiración.

No solo Artes estaban invitadas, sino también los Inmortales a los que se les concedía la posibilidad de regresar a la Tierra en ocasiones especiales, concentrando su uor en una especie de proyección astral. Para que me entiendas, eran fantasmas.

A la hora prevista, Karnaut fue a buscar a Júlia y la acompañó al lugar donde se iba a celebrar el festejo. En el momento en que entraron Venus, que lucía su forma femenina, se acercó e inmediatamente cambió a su forma masculina, le cogió la mano a Júlia y con una reverencia se la besó.

—Si te hubieras presentado ante los Creadores en lugar de Baile, no solo Amz hubiera sucumbido a tus encantos —lisonjeó galante Venus.

—Gracias, pero no hacía falta que te cambiaras la forma —contestó Júlia con un guiño. Venus sonrió con aire seductor y cambió de forma.

—Venus, no acapares a la Elegida —dijo Karnaut .