Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 11 De viaje a la placa Petri #3
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11 De viaje a la placa Petri #3

Sin embargo, después de la Gran Guerra, la vida que surgió en tu planeta fue «especial».

Los seres vivos de la Tierra tal y como la conoces no son fruto de Vida, sino de una complicada y enrevesada combinación entre los cuatro elementales presentes en tu mundo alentada por Naturaleza y potenciada por Evolución, espero que me vayas entendiendo.

Debo recalcar que la disciplina de la curación no solo está reservada para los uormitzrar .

El poseedor del control de cualquier elemento también puede practicar la sanación.

En ocasiones curar la energía de un ser vivo no es suficiente y es necesaria la intervención del resto de elementos que lo forman.

Por ejemplo, si a un humano le cercenan un brazo, interactuar con su energía no se lo va a devolver y mucho menos beber un té.

En este caso, no solo el mitzrar deberá poseer un control absoluto del tzra y la lea , sino que también deberá conocer con profundidad la anatomía de ese ser.

—Júlia perdona mi incomprensión —se disculpó Karnaut , Júlia suspiró.

—No Karnaut , me he puesto muy nerviosa, creía que iba a morir —contestó Júlia provocando un gesto triste en la cara de Karnaut .

—¿Estás mejor Júlia? —preguntó Arquitectura con angustia.

—Sí, esto es maravilloso —respondió Júlia refiriéndose a la infusión.

—Perfecto —expresó Arquitectura levantándose.

Con paso ligero, se dirigió hacia el pupitre de dibujo.

A su lado había un tonel de madera, de los que se utilizan para envejecer el vino, que contenía gran cantidad de pergaminos enrollados.

Se entretuvo unos minutos buscando en ese barril y entonces sacó uno de los rollos y lo extendió en tropel sobre aquella mesa.

—Acércate Júlia —indicó entonces.

Júlia se levantó del acogedor sillón sin soltar el vaso de la infusión que le estaba sentando tan bien y se dirigió hacia ese diagonal escritorio donde Arquitectura estaba colocando un par de pisapapeles para mantener desplegado lo que parecía otro de sus planos.

Al llegar, comprobó que esta vez lo que había dibujado era algún tipo de daga.

—Este cuchillo lo diseñó Rouna y lo forjó con unas rocas especiales parecidas a las de Universo y Tiempo, pero de Rou —explicó Arquitectura.

—¿Qué hace? —preguntó Júlia.

—Si le clavas a un Creador esta daga puedes corromperlo y controlarlo, esto ha pasado una vez y marcó el final de la Gran Guerra —aclaró Arquitectura.

—¿Cómo? ¿Ya ha pasado? —preguntó alucinada Júlia.

—Sí —contestó Karnaut muy serio—. Anthropos usó todo su poder contra la ciudad de los primeros hombres, quería conquistarla y vencer a los Creadores —contó Karnaut con rabia cerrando sus puños—.

Lo que él no sabía era que Rou tenía una ambición mayor.

El rou tiene la capacidad de absorber cualquier elemento, como un agujero negro, pero también es capaz de corromper, de envenenar como si fuera un cáncer.

Esta daga puede dar ese poder a cualquiera.

—A ver —interrumpió Júlia que se estaba saturando—. Un Creador oscuro está hecho de rou .

—Correcto —asintió Arquitectura.

—Entonces, ¿por qué Anthropos necesita esa daga? Si él ya tiene oscuridad—. puntualizó Júlia confundida.

—Sí, pero… ¿la suficiente? —preguntó Karnaut levantando una ceja—. Es posible que Anthropos me corrompa a mí, por ejemplo —afirmó—, y aun así le costaría, recuerda que los Creadores somos uor , somos energía y este elemento sigue siendo el contrario del rou .

—¡Claro! —exclamó Júlia—. Como cuando Energía sacó la parte corrompida de Zoo.

Arquitectura guardó el dibujo de la daga en su lugar y ella y Júlia volvieron a sentarse en los sillones junto a Karnaut y la reconfortante hoguera.

—Exacto, nuestra madre extrajo ese trocito de Throuran que estaba contaminado para evitar que se extendiera, pero la intención de nuestra madre no era extirparla y ya está, sino que intentó repararla, intentó luchar contra esa oscuridad, pero ya viste que no pudo —explicó Karnaut .

—¿Y Rou ? ¿Él podría absorber a Energía? —preguntó Júlia.

—Si se acercara lo suficiente… —comentó Arquitectura.

—Exacto, ya te expliqué para qué sirve separar la energía de un Creador, pero Rou jamás se ha separado, no le ha hecho falta para extenderse, pero eso sí, la oscuridad tiene el defecto de tener que ir lentamente, infectando paso a paso como una enfermedad, ahora bien, cuanta más oscuridad haya, más rápido se propaga.

—Digamos que es como un virus que provoca cáncer, ¿no? —preguntó Júlia, Karnaut realizó un gesto de sorpresa.

—Si eso te aclara las ideas está bien —respondió Karnaut —. Rou debe abrir puertas para entrar en el universo, ha pasado alguna vez, pero la más terrible fue…

—En la Gran Guerra —interrumpió Júlia en tono burlesco—. ¿Me puedes decir ya contra quién usaron esa daga e irnos a comer algo? Tengo mucha hambre.

—¡Muy bien! Yo te acompaño a conocer a Ougzlin — dijo Arquitectura tirando con entusiasmo del brazo de Júlia, y sacándola de allí a rastras, sin ser consciente de la mueca de dolor de la Elegida y de la risa de Karnaut .

De nuevo un misterio más que ya descubrirás, no quiero destriparte nada.

Arquitectura se apresuró a llevarse a Júlia de allí para que Karnaut , que es de verbo fácil, no comenzara a contarle la historia de la Gran Guerra.

¿Por qué? Bien, digamos que son ilusiones de Tiempo, aunque lo que Arquitectura pensó en ese momento es que Júlia no estaba tan recuperada del shock sufrido por el incidente en la piscina como para conocer tal nivel de información.

¿Quién es Ougzlin ? Te preguntarás. La misma cuestión que Júlia hizo a Arquitectura.

Como bien ella le explicó a la curiosa chica, ougz en gluboniano significa «comer o comida», ¿se te ocurre de quién puede tratarse?

Exacto, es el Arte que representa a la cocina.

¿No se te había ocurrido que la cocina también podría ser un arte?

El acto de comer en sí no lo es, eso forma parte del instinto de supervivencia, de la biología de los animales, análogamente al sexo.

Pero los humanos vais más allá del simple acto de sobrevivir y experimentáis con los sabores, creáis nuevos aromas, inventáis recetas sin fin. Eso no es supervivencia, eso es arte.

—Que hambre tengo —dijo Júlia con las manos en la barriga—. Por cierto, ¿no me falta por conocer a Irn, el tercer Natura?

—Sí —dijo Arquitectura mirando al techo—. Es difícil saber dónde está.

—¿Es invisible? —preguntó Júlia enarcando una ceja.

—¿Por qué lo preguntas? —contestó Arquitectura confundida.

—Lo vi en una piedra de Tiempo que me enseñó Zoo, rescatando el alma de un perrito que había muerto — aclaró Júlia—. Apareció de repente.

—Claro, pero no es invisible —soltó una risa Arquitectura—. Bonlur le concedió el don de minimizarse, pensó que ocultarse en el cielo es complicado y que le vendría bien. También supongo que verías sus alas.

—Sí —contestó Júlia—. Parecen de águila.

—Son preciosas —comentó Arquitectura—. Se las concedió Naturaleza, junto con un sentido de la vista super desarrollado, como el de las águilas, y le nombró Arhzlinain , pero él quiso mantener su nombre humano. Ya hemos llegado, esta es la habitación.

Después de ascender hasta el segundo piso y recorrer un par de pasillos, Arquitectura se detuvo frente a un arco coronado por un ornamento de madera carpinteado con forma de sombrero de chef y lanceado por un cuchillo y un tenedor dispuestos en forma de equis.

Al cruzar el arco, una descomunal mesa de picnic se extendía horizontalmente de punta a punta del lugar.

Las paredes del gran comedor estaban decoradas con numerosos motivos gastronómicos: platos de cerámica, cubiertos de madera, cuadros con bodegones y frutas; no sé, cualquier cosa que se te ocurra, probablemente estaba allí.

En la pared opuesta al arco de entrada, bajo una rama de vid a modo de muérdago navideño, se hallaba una puerta lisa, sin ninguna floritura.

Arquitectura rodeó la mesa, seguida por Júlia y se dispuso a tocar a la puerta, pero Júlia la frenó.

—¿Cómo me has dicho que se llama…? —dijo señalando a la puerta y dejando la pregunta sin terminar.

— Ougzlin —respondió breve Arquitectura.

—¿Tiene algún nombre, digamos, más cariñoso?

—Le gusta que le llamen Chef —contestó Arquitectura—. Se lo tiene un poco creído —añadió en voz baja.

Ambas rieron y Arquitectura alzó su mano y golpeó la puerta con los nudillos. Se escucharon unos cuantos pasos y el rechinar de la puerta y esta se abrió mostrando a Ougzlin que, sin decir nada, las invitó a pasar y volvió a sus quehaceres.

De pronto se descubrió ante los ojos de Júlia una bonita cocina bastante rústica.

En ella había una gran cantidad de artilugios de todo tipo.

Vasijas de piedra, utensilios de barro, ollas medievales, recipientes de algún mineral extraño y numerosos útiles que Júlia no lograba identificar.

Pero lo que no había ni jamás encontrarías en la cocina de Chef, eran aparatos eléctricos.

Aquella cocina funcionaba a la antigua, con un gran horno de piedra con forma abovedada y una especie de estructura cristalina, que a Júlia le recordó a las rocas de Universo o Tiempo, pero de color anaranjado, que hacía las veces de fogones, ambos alimentados de leña, pues Chef es un Arte con un vasto dominio del fuego y no le hace falta nada más para cocinar.