7 Ya no hay vuelta atrás. #2
Básicamente, Universo quiere acabar con la especie humana a quien considera única culpable del estado enfermizo de Naturaleza quién, para que me entiendas, es su nieta y cree férreamente que debéis desaparecer para que ella recupere su esplendor.
Por otro lado, Tiempo quiere salvar tanto a Naturaleza como a los humanos porque, según él, la especie humana es imprescindible para el futuro.
No comprendo cómo la mayoría de los partidarios de Universo pueden estar en desacuerdo con Tiempo ya que él, literalmente, ve el futuro, aunque sí es cierto que algunos aspectos son impredecibles y…
pensándolo bien, hubo un acontecimiento que, aunque hizo concluir la Gran Guerra, provocó una considerable desconfianza hacia Lanyur .
El viaje en coche junto a Venus fue tranquilo.
Júlia recuperó la calma después de los nervios y las emociones vividas durante la despedida con sus padres y amigos y ambas mantuvieron una conversación de lo más llana y trivial, y digo ambas porque Venus, como por arte de mitz , recobró su forma más habitual «la de mujer» e hizo entender a Júlia que ella no estaba autorizada a hablarle de su mundo; así que se dedicaron a hablar de la vida de Júlia, de sus estudios y algún que otro cotilleo que Venus intentó sonsacarle.
¡Lo que le gusta a este Arte una buena historia de amoríos!
Tras el trayecto, ni muy largo ni muy corto, dejaron aparcado el coche en una calle paralela a la Hermandad, cogieron las maletas de Júlia y se dirigieron a la puerta de entrada donde Venus extrajo de su bolsillo una curiosa llave, no muy diferente a las humanas pero que emitía pequeños destellos, y la introdujo en la cerradura.
Júlia, mostrando de nuevo su afán por saber, se interesó por aquella llave, pero sus dudas se disiparon al momento cuando, al abrir la puerta, encontraron a Evolución esperando en el vestíbulo junto a Karnaut .
—Buenos días, Júlia —dijo Karnaut .
—Hola Júlia, cuanto tiempo sin verte —intervino Evolución saludando.
—Hola, chicos, buenos días —contestó Júlia.
—¡Hola! —exclamó Venus que entraba exhausta arrastrando el equipaje de Júlia.
—Perdona Venus, yo llevo esta —dijo Júlia cogiendo una de las maletas.
Júlia se ha quedado sin descubrir más acerca de esa llave, sin embargo, a ti te lo voy a contar ya.
La puerta que da paso a la Hermandad de las Artes se asemeja, a simple vista, a las creadas por vosotros los humanos, pero nada más lejos de la realidad.
Aquella puerta es un portal, una pantalla luminosa constituida con uor .
Krashuor es como las llaman en Glubón ya que Krash significa «muro o pared».
Estas espléndidas obras, resultado de un arduo trabajo por parte de mitzrar especializados, son selectivas, solo dejan pasar a aquellos cuya alma no se haya rendido a la oscuridad, son unas herramientas de protección estupendas.
La puerta de la Hermandad, además, está cerrada para todos aquellos seres que no posean una de las llaves, que no son más que otro tipo de piedras de Mitzthatz ; quiero decir que, si en tu alma predomina la uor , pero no tienes llaves, tampoco puedes entrar.
Evidentemente, a nadie le guste que desconocidos se cuelen a husmear en su casa.
Lamentablemente, esta puerta no está pensada para grandes amenazas, solo para mantener un cierto control y Anthropos es un ser que alberga tal cantidad de oscuridad que es capaz de sortear las defensas y obligar a la puerta a abrirse.
En la ciudad de los primeros humanos, durante la Gran Guerra, se levantó una poderosa Krashuor para guardar su entrada y, en aquella ocasión, el inmenso poder del rou combinado de todos los enemigos de los Creadores no fue suficiente ni para hacer tambalear sus defensas si quiera.
A propósito, creo advertir que no te he descrito en profundidad a Venus.
Su apariencia de fémina luce exactamente como la Venus de Botticelli, con ojos pardos y cabello rubio cobrizo de aspecto libre y natural, exageradamente largo; claro que nuestra Venus suele ir vestida y, por lo común, le gusta elegir prendas cómodas deportivas, como Baile.
Su aspecto varonil es el de un hombre alto y atlético con una mirada penetrante y un bello facial perfectamente arreglado, pero en oposición a su forma femenina, su cabello es completamente oscuro, aunque ese color entre verde y marrón de sus ojos se mantiene en ambas formas.
No habían puesto fin a los saludos, ni llevado a Júlia a la habitación que ya la esperaba en su nuevo hogar, cuando algunas Artes irrumpieron de forma estrepitosa en el recibidor de la Hermandad.
Cargaban en brazos a Perfume, que se retorcía de dolor por una horrible y aparatosa herida que le atravesaba el pecho de hombro a hombro.
—¡ Karnaut ! ¡Necesitamos ayuda! ¡ Norzrou ha herido a Zahrah! —exclamó Raket .
Zahrah es el nombre habitual con el que suelen referirse a Perfume, quién pertenece a la tercera generación de artes —las que surgieron con la vida posterior a la Gran Guerra—.
Fue una egipcia que usó los inciensos de las celebraciones religiosas para sahumar su propio cuerpo, de tez trigueña, con ojos negros como el carbón, siempre decorados con el típico delineado egipcio y cabello igualmente oscuro, de corte cuadrado y flequillo recto totalmente lacio.
Su nombre le viene que ni pintado, —¿lo decís así?
—, ya que la simbología de este nombre está relacionada con las flores y la belleza.
En gluboniano, en cambio, no se complicaron tanto —relativamente—; la llamaron Erthkonzhlin .
Erth significa «oler» y konzh significa «bien», por tanto, el nombre de Perfume se traduciría literalmente como «Humana que huele bien»; son muy originales los de Glubón , pero a ver quién pronuncia semejante nombre.
El Arte que suplicaba a gritos ayuda para Zahrah, Raket , representa a lo que tu especie llama fútbol.
Mientras vuestra historia localiza su origen oficial en la creación de la primera fundación de este deporte en Inglaterra y otros aseguran su nacimiento en Paraguay a manos de una sociedad de guerreros guaraníes, lo cierto es que ya fue un deporte muy popular en la ciudad de los primeros humanos.
Raket se encontraba ocioso junto a su hijo, al que intentaba entretener y enseñar a disfrutar de su tiempo libre, en unas zonas verdes magníficas de su urbe, un lugar amplio, limpio y agradable, lejos de comercios y emplazamientos fabriles, repleto de flores, árboles y todo tipo de plantas que eran tratadas con respeto y cuidadas por todos los que allí disfrutaban de aquellos aromas primaverales y paisajes tan relajantes.
Padre e hijo jugaban en la tierra, con las propias manos, las mismas que comenzaron a enrollar y estrujar barro y ramas de plantas que por allí encontraban hasta que se formó una esfera considerable.
Raket lanzó la bola improvisada a su hijo que, desprevenido, no llegó a alcanzarla con las manos y la golpeó con un pie.
Entre risas y confidencias paternofiliales, a Raket se le ocurrió que su hijo se colocara entre dos piedras y le propuso intentar colar a patadas la recién inventada pelota entre ellas.
Las carcajadas y aquel rústico balón llamaron la atención de muchas familias que andaban por el lugar y poco a poco se fueron acercando a ellos, por petición de los niños que también querían jugar.
Aquella aleatoria situación se convirtió en tradición ya que decidieron poner unas pocas reglas y los niños —y también muchos adultos— nunca dejaron de jugar.
La expresión del compañerismo y la fraternidad, así como las espectaculares virguerías y filigranas que muchos comenzaron a hacer con el balón, inspirados por los movimientos de Baile, convirtieron al fútbol en un arte de la segunda generación.
Cuando este nuevo deporte llegó a Glubón , los glubonianos usaron el nombre de pila de su creador para designar al propio juego, por lo que en Glubón al fútbol se le llama Raket .
Karnaut y Evolución reaccionaron raudos al deprecar de Raket y los quejidos de Perfume y se acercaron rápidamente a ellos.
Karnaut relevó al Arte que lo llevaba en brazos y Evolución, cogiendo la maleta que sostenía Venus, indicó a Júlia que los siguiera.
Zahrah necesitaba una intervención especial y esa solo podía llevarla a cabo Baco.
Júlia fue tras ellos, un poco aturullada, nunca le gustó demasiado la sangre y aquella exorbitante herida supuraba…
«un momento, ¿eso es sangre?». Recuperó la compostura y fijó, con incredulidad, la vista en la laceración que había estado evitando mirar con detenimiento para no desmayarse.
Perfume no sufría una herida corporal sangrante por un desgarro de la carne si no que era una palpitante marca negra que supuraba un escalofriante humo negruzco.
—¡BACO! —alertó Karnaut al tiempo que descendía las escaleras hacia el sótano de Baco portando a Zahrah como en un luctuoso ritual de recién casados.
Baco, que se encontraba enfrascado en sus tareas, giró ligeramente la cara ante la llamada de Karnaut sin dejar a un lado sus quehaceres hasta que fue consciente de la escena que tenía ante él.
En ese primer vistazo, Baco identificó una fea herida provocada por rou y se acercó a su convaleciente amiga.
Tampoco creas que se sorprendió demasiado; Baco originalmente fue un uormitzrar, un mago de la energía, y la principal disciplina que dominan estos mitzrar es la curación, por lo que estaba bien acostumbrado a tratar aquellos males.