6 Desafío final #4
—¿Qué demonios? —preguntó atónita—. ¿¡Qué saco yo de todo esto!? —agregó levantado la voz.
—Esta simulación es una decisión moral que tu mente ha tenido que resolver —explicó Karnaut —. Se parece al dilema del tranvía, creo que lo llamáis así.
—Sí, un tren se dirige hacia cinco personas desconocidas atadas a un carril y tú puedes accionar una palanca que cambiará los raíles para salvarlos, pero si lo haces, el tren atropellará a una persona allegada que también está atada —aclaró Júlia.
—Exacto, en realidad no existe la solución correcta, ambos finales son malos —dijo el quinto personaje que aún no conocía Júlia.
—Gracias Arhz —valoró Karnaut la intervención del desconocido—. Este es Arhzlintzra —puntualizó ahora dirigiéndose a Júlia—. Es el primer Natura y mañana te irás con él.
No sé si recordarás el nombre original de Anthropos.
Por recapitular y evitarte un mal de cabeza con tantos términos glubonianos, que intuyo no son fácilmente memorizables, te lo recordaré yo.
Anthropos se llama Arhzlin , es decir, «primer humano» y también deberías saber que Tzra significa «sólido», ya que representa lo que los humanos identificáis con el elemento tierra.
Así pues, seguro que ya has llegado a la conclusión de que Arhzlintzra debe ser algo como «primero humano de tierra».
Estás en lo cierto, Arhzlintzra , Arhz para los amigos, fue el primero de los Natura.
Luce la apariencia de un hombre africano, alto y fuerte y suele andar ataviado en prendas y complementos pertenecientes a tribus actuales de indígenas de todo el mundo.
—Júlia, ¿por qué has tomado esas decisiones? —continuó Karnaut .
—No lo sé, me sentía muy frustrada, supongo que tomaba la decisión en función de qué ser me gustaba más.
—Hasta que llegó el momento de elegir entre dos humanos —interrumpió Arhz .
—Sí… supongo que esa decisión no pude soportarla —dijo entristecida Júlia.
—¿Por qué no luchaste desde el principio? —preguntó Karnaut .
—¿Cómo? ¡Guerra estaba amenazando a mis padres con un hacha! —exclamó Júlia.
—Esa es la lección que quiero que aprendas, te tiene que costar matar a una de las cucarachas del mismo modo que te cuesta elegir entre dos vidas humanas — dijo Karnaut .
—Ninguna vida vale más que otra, ni siquiera la humana —aclaró Música.
—Espero que reflexiones sobre esto. Como Natura, tendrás que defender a todas las vidas por igual —concluyó Arhz .
Júlia se quedó pensativa, Karnaut les dijo a los demás que la dejaran descansar y todos obedecieron, se despidieron de ella con fuertes abrazos reconfortantes por el mal rato que le acababan de ocasionar y abandonaron su casa de vuelta a la Hermandad de las Artes.
Desafortunadamente, Júlia no pudo descansar en absoluto, pasó otra noche más en vela, reflexionando sobre sus elecciones tomadas durante el juego y sobre aquella frase que dijo Música y que se había grabado a fuego en su conciencia:
«Ninguna vida vale más que otra, ni siquiera la humana».
Cuando las Artes llegaron a la Hermandad, cada quién se dirigió a sus respectivos aposentos, excepto Karnaut , que se detuvo en el vestíbulo y tomó el cristal que le servía para contactar con Guía.
—Hola Torth , tengo buenas noticias, Júlia ha superado la prueba, aunque lo ha pasado muy mal, solo espero que sea capaz de comprender su significado.
—Te aseguro que será así —contestó Guía a través de la luz del cristal.
—Tengo otra cosa que contarte. —La voz de Karnaut sonó ahora más misteriosa—. Cuando Júlia tomó la ambrosía, físicamente cayó inconsciente, pero su subconsciente penetró en su alma y allí se encontró a nuestra madre.
—¿Cómo? —preguntó sorprendido Guía.
— Uor vio algo en su alma que al parecer le sorprendió.
—¿Le sorprendió? —Guía comenzaba a preocuparse.
—Sí, no pudo terminar de hablar con Júlia.
—Si nuestra madre se sorprendió, solo puede significar una cosa…
Pongamos fin a este capítulo interrumpiendo esta conversación.
No voy a desvelarte todavía el misterio que envuelve el efecto que tuvo en Júlia la ingesta de ambrosía.
Solo romperé una lanza a favor de las Artes, de Baco y de Guía puesto que la sorpresa y el desconcierto ante tal resultado fueron coherentes.
Los pocos humanos que habían bebido de la Uorlea no experimentaron nada similar al viaje psíquico de Júlia, sino que, o bien murieron inmediatamente o, como Galileo, sufrieron alucinaciones; o mejor dicho percepciones, ya que, a pesar de que ellos creyeran estar alucinando, estaban siendo testigos de visiones reales.
Debido a su condición de alma limpia, todos estaban seguros de que Júlia no moriría al tomar de la ambrosía, pero que viajara a su alma fue un suceso increíble que ni el mismo Baco pudo vaticinar.
No existían antecedentes humanos de este efecto, aunque es cierto que en otras especies sí había ocurrido.
Gracias a rememorar este hecho, Baco, que se encontraba en la soledad de su sótano dándole vueltas a los acontecimientos acaecidos, cayó en la cuenta, casi al mismo tiempo que Guía, de lo que le había sucedido a Júlia.