5 Homo Hominis Lupus #2
Mientras alargaba su perorata para ganar tiempo, echó una mirada iracunda a Mecanos, exigiéndole alguna solución a aquella situación. Este seguía presionando el cuello de Venus, mirando la escena y recalculando las probabilidades.
—Proceso de análisis de nueva situación —dijo Mecanos con su voz robótica—. Posibilidad de alcanzar objetivo: 68%.
—Parece que la suerte sigue de nuestra parte —dijo Anthropos recuperando sus aires de superioridad.
—¿Cuál es ese objetivo? ¿Quizás sea Júlia? —dijo Guía en tono calmado, Anthropos esbozo una mueca.
— Torth … tú siempre tan perspicaz.
—Sabes perfectamente que mis dones superan a los tuyos —replicó Guía con seguridad.
—En efecto, sé que estás presionando para expulsarme de su mente —dijo Anthropos volviendo la mirada hacia Júlia—, pero tus habilidades son solo mentales.
¿Qué pasará si libero a mis serpientes? —preguntó retóricamente Anthropos mientras las serpientes que cubrían la piel de su vientre comenzaban a zigzaguear por todo su abdomen.
Durante el forcejeo mental entre Anthropos y Guía, uno para conseguir dominar a Júlia completamente y, el otro, para ayudarla a recuperar el control, Karnaut , con mucho disimulo, comenzó a dar pequeñas patadas a Fotografía que volvió en sí y, cuando fue consciente de que tenía poco tiempo para reaccionar, sacó otra cámara, una diminuta, y la accionó contra Anthropos, haciéndole perder la concentración.
Anthropos retrocedió aturdido y Júlia se desplomó contra el suelo.
Mecanos trató de manipular esa nueva cámara, pero no lo consiguió, hecho que provocó su confusión.
Venus fue rápida y aprovechó ese momento de distracción de Mecanos para golpear ferozmente su cráneo metálico —y con ferozmente me refiero a que literalmente de sus piernas brotaron llamas—.
Ante este giro inesperado de la situación, Anthropos se esfumó de allí sigilosamente, no podía arriesgarse.
Mecanos se «apagó» y se quedó tendido en el suelo. Guía se acuclilló ante él y negó con la cabeza con un gesto de decepción diciéndole en voz baja: «Fuiste libre de escoger».
—¿Qué vais a hacer con él? —preguntó serio Karnaut .
—Lo llevaré a la dimensión de los Creadores —contestó Guía al tiempo que se levantaba.
—Tened cuidado. —Se mostró preocupada Tara.
—No, sois vosotros los que debéis tenerlo. En el mismo día hemos tenido dos intentos de llevarse a Júlia.
—Guía centró su mirada en Karnaut —. Hay que acelerar las cosas —le exigió de forma tajante.
Venus, Tara y Fotografía, con semblante preocupado, asintieron a la decisión de Guía.
—No puedo creer que vayáis a obligarme —manifestó Karnaut decepcionado.
—Entiéndelo. Prácticamente no nos queda otra opción —dijo Guía entristecido.
—Podría matarla. Pocos humanos han sobrevivido —advirtió Karnaut furioso.
—¿Y si le informas de los riesgos y que decida ella? —sugirió Guía pensativo.
—Está bien, que decida ella —dijo Karnaut con resignación.
Antes de marcharse, Guía sacó de su bolsillo derecho otra roca de Bonlur , concretamente una piedra que contenía una especie de subuniverso en miniatura que haría las veces de cárcel ya que le sirvió para encerrar a Mecanos y llevárselo consigo.
Una vez se aseguró de que Mecanos estaba bien recluido, volvió a meterse en el portal que lo había transportado hasta la Hermandad y desapareció.
Karnaut , Tara, Venus y Fotografía se despidieron de Guía y se dirigieron con preocupación hacia el cuerpo de Júlia, que seguía desvanecido en el suelo.
Los cuatro se mostraban atónitos, sin saber qué hacer.
Júlia había recuperado el color natural de sus ojos y su cuerpo se advertía relajado, pero no recobró la consciencia cuando Anthropos abandonó los designios de dominar su mente.
Sin esperarlo, el teléfono de Júlia empezó a sonar, sobresaltando a todos los allí presentes, que comenzaron a mirarse unos a otros deseando que a alguien se le ocurriera alguna idea.
—¡Voy a buscar a mi padre! —exclamó Tara, saliendo de su habitación como alma que lleva el diablo; cómo me gustan vuestras expresiones.
—¡Date prisa! —gritó Venus.
—Deberíamos pensar algo —dijo Fotografía nervioso.
—No te preocupes, por ahora solucionemos lo de hablar con sus padres y cuando Júlia despierte hablaremos con ella —indicó Karnaut intentando tranquilizarlos a todos.
En cuestión de unos treinta segundos, Tara estaba de regreso, acompañada por Música.
—¡Ya estamos aquí! —dijo Tara que seguía un poco alterada.
—El teléfono ha dejado de sonar —señaló Karnaut cogiendo el aparato.
—¿Alguien sabe cómo funciona? —preguntó Música mirando el dispositivo.
— Karnaut , repito que deberíamos pensar en algo — dijo Fotografía que seguía reflexionando—. A mí se me ha ocurrido que Júlia podría ir de Erasmus.
Como en una coreografía bien ensayada, todos se giraron al mismo tiempo y le miraron pasmados.
—¿A qué te refieres? —preguntó Música con una ceja alzada.
—Para que Júlia se pueda centrar en la preparación y sus familiares y amigos no se preocupen.
—Ya, pero… ¿Qué es eso que has dicho? —preguntó Tara extrañada.
—Es una espacie de viaje que hacen los estudiantes. En lugar de estudiar en su Universidad, hacen varios cursos en el extranjero —aclaró Fotografía.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Karnaut ceñudo.
Fotografía desvió una mirada de culpabilidad hacia sus manos y se las frotó nervioso antes de responder.
—Bueno… alguna vez he aprovechado mi aspecto de un joven para pasar desapercibido en esos ambientes e influir en los fotógrafos que me encuentro —confesó Fotografía.
—Ya hablaremos de ese tema tú y yo —dijo Karnaut seriamente, mostrándose decepcionado—. Puzhlin , habla con los padres de Júlia, pide disculpas por no contestar, di que estabas reunido, más bien reunida, y que le han concedido un… — Karnaut alargó la última sílaba mientras miraba a Fotografía.
—Erasmus —contestó este.
—Eso es, un Erasmus. Añade que acudirás a casa lo antes posible y se lo explicarás todo. —Terminó de darle indicaciones a Música mientras le daba el teléfono a Fotografía—. Toma, supongo que sabrás cómo funciona, llama y dáselo a Puzhlin .
Cuando Música cogió el aparato ya estaba, como decís los humanos, dando tono.
Una de las muchas habilidades de Música es la imitación de cualquier sonido que escuche.
Él adoptó la voz de Júlia y tranquilizó a sus padres por no haber respondido al teléfono, aunque también les dejó confusos con la repentina noticia del viaje.
Cuando terminó la conversación cogieron a Júlia y la acomodaron en la habitación de Karnaut .
A pesar de que el tamaño de su aposento era similar al del resto, daba la sensación de ser un lugar más pequeño, pues había una enorme cantidad de libros por doquier, en las estanterías no había hueco ni para el polvo, el escritorio, ¿había un escritorio bajo esa descomunal pila de libros?
Sin olvidar las obras que se encontraban amontonadas por los rincones.
Las horas pasaban y la inquietud aumentaba porque Júlia seguía inconsciente.
Las Artes murmuraban nerviosas que Júlia llevaba desfallecida mucho tiempo y que ya debería estar de camino a su casa para hablar con sus padres del tema que supuestamente les había adelantado por teléfono, mientras Karnaut ponía todo a punto para comenzar con su instrucción.
Pero no, allí seguían esperando todas las principales junto a Fotografía, que permaneció con ellos, por si los padres de Júlia llamaban de nuevo, pues su hija se estaba demorando demasiado.
Sin dejar de lado sus preocupaciones, Karnaut aprovechó las horas de dilación para dar una charla a Fotografía sobre el secreto de su condición; finalmente, el joven no había tenido más remedio que reconocer que, de vez en cuando, se escapaba para socializar con jóvenes estudiantes.
La conversación, que no necesitó de subidas de tono, concluía con Fotografía insistiendo en que nunca había usado sus dones frente a un humano, mientras Karnaut le recriminaba que mantener relaciones con los humanos está prohibido y puede acarrear graves consecuencias.
— Karnaut , ¿qué hacemos? Júlia tendría que estar llegando a casa —dijo Arquitectura preocupada.
—Tendremos que hacerlo nosotros, ¡vamos a visitar a Mitzzrajin ! —contestó Karnaut con decisión.
—No, me niego —protestó rotundo Música que intuía lo que le esperaba.
Mitzzrajin es lo que tú y tus iguales llamaríais Moda.
Su nombre se forma al juntar las palabras mitz , que en este contexto significa «cambiar», y zrajin que significa «piel».
Literalmente se puede traducir como «cambia pieles», muchas obras de la cultura popular adoptan este nombre para referirse a seres que poseen capacidades metamórficas, quizá provengan de Moda estas leyendas, aunque sin el quizá.
Es curiosa la historia de este arte. El pobre no encajaba en ningún sitio, vivía en un pueblo que crecía más y más cada año —la ciudad de los primeros hombres—donde había humanos y otras criaturas que se dedicaban sobre todo al avance de la ciencia, la cultura y la tecnología.
Pocos se paraban a pensar sobre qué ropas vestir, qué peinados lucir y, por supuesto, nadie pensó nunca en adornar su cuerpo con joyas y otros abalorios.
En cambio, Moda no pensaba en la ciencia y no le gustaba nada la tecnología, lo que más le atraía era la pintura e insistía en la idea de usar el cuerpo como un lienzo, una magnífica idea que su hermano Leamzzrajin le robó, ya hablaré más de él no quiero saturar este párrafo.