Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 4 Huele a lobo #2
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4 Huele a lobo #2

En ese momento, Escultura se adelantó y dio un pisotón al suelo tan potente que elevó una gran roca el doble de grande que él, después colocó su cincel en el gigantesco monolito y, con un golpe seco de su martillo, se fue deshaciendo hasta dejar ver una figura lítica que recordaba al dios de la guerra según los griegos: Ares.

Escultura, por pura ironía, no iba a dejar pasar la oportunidad de enfrentar a Guerra con Ares.

Escultura abrió los brazos en forma de cruz y se quedó en estado de ausencia, con los ojos blancos.

Tras este gesto, los ojos de la figura se iluminaron.

Poco a poco, como si estuviera haciendo comprobaciones mecánicas, lo que serían las articulaciones empezaron a moverse soltando diminutas piezas de gravilla.

La imagen portaba armadura completa, una lanza y un escudo, el uniforme oficial de cualquier hoplita espartano.

La mano del venablo comenzó a dar vueltas y tras ponerse en posición de ataque corrió contra Guerra dejando vía libre a Baile con Mecanos.

No enzarzaron batalla Guerra y Baile aquel día, pero si esto hubiese sucedido, quién sabe cuál habría sido el resultado.

Aunque Guerra habría estado encantado de probar a su madre en combate, Baile no estaba muy convencida de pelear contra su hijo, de hecho, respiró aliviada por la ayuda que le había prestado Escultura.

—¡ Uorranlin ! ¡ Leamitz ! ¡Llevad a Puzhlin y a Júlia a la Hermandad! —ordenó Karnaut .

—¡Yo quiero ayudar! —protestó Júlia.

—¡No estás preparada para afrontar una contienda así! —achacó Karnaut —. ¡Lleváosla! ¡Ponedla a salvo!

Arquitectura cogió por la fuerza a Júlia, que se resistía y Pintura dibujó una criatura alada —algo ridícula pues sus diseños siempre son bastante excéntricos— para poder levantar a Música que seguía inconsciente.

Mientras Baile intentaba rechazar los ataques de los drones y Guerra luchaba arduamente contra Escultura, Mecanos seguía inmóvil en el mismo sitio donde había estado hablando con Júlia.

Se mostraba impertérrito, a simple vista no estaba haciendo nada, solo se mantenía impasible frente a la situación, pero lo cierto es que no era así.

El cerebro de Mecanos actúa como una gigantesco y totipotente ultra ordenador, sinceramente, no hay computadora que llegue ni siquiera al 1% de la capacidad cognitiva del cerebro de Mecanos.

Además de tener toda la información que tiene el internet humano, la que le cuenta Anthropos y la que le proviene de su naturaleza oscura, es capaz de simular millones de escenarios y posibilidades casi al mismo tiempo.

Para que puedas entenderme, los humanos solo habéis podido dilucidar un aparato completamente teórico, aquel que denomináis ordenador cuántico.

Mecanos se percató de que se estaban llevando a Júlia y ordenó a un par de drones ir a por ella, evidentemente, sin articular palabra ni realizar ningún gesto.

Con las aeronaves tocándoles los talones, Pintura dio media vuelta mientras Arquitectura, Júlia y la criatura alada que portaba a Música seguían su retirada.

Pintura sacó su pincel y un lienzo que se mantuvo en el aire y esbozó un imán que se tornó real e hizo que los aparatos de Mecanos se clavaran en él por medio del magnetismo.

Al ver esto, Mecanos alargó su mano y lanzó un pulso que desactivó el imán.

Los drones se liberaron y abrieron fuego contra Pintura.

Para evitar ser alcanzada por algún proyectil, Pintura dio un salto que se prolongó mucho más de lo esperado que un salto convencional, como si una gran ráfaga de aire le hubiera impulsado.

Arquitectura se percató de que Pintura se encontraba en peligro y también detuvo su evasión para ayudarla. Alzó sus manos, las agitó y provocó que los edificios cercanos se derrumbaran encima de los drones, que quedaron destrozados bajo los escombros.

Ambas aprovecharon el alboroto y la confusión ocasionados por el desmoronamiento de los edificios para retomar la fuga.

—Probabilidad de huida: 89% —murmuró Mecanos.

Supongo que habrás imaginado que esos edificios que derrumbó Arquitectura estaban repletos de humanos inocentes.

Bien, estás en lo cierto, ¿recuerdas que todo se había paralizado?

Es Tiempo, Lanyur , que protege a los humanos de las barbaridades que maquina Anthropos.

Lanyur tiene la capacidad no solo de controlar el tiempo, viajar por él o verlo directamente.

También tiene el poder de crear una especie de espejismos temporales, escenarios que no existen en realidad, algo similar a lo que los humanos llamáis universos paralelos.

En aquel momento, la ciudad donde se encontraban estaba sumida en un parón temporal y todo lo que sucedió en ella en realidad nunca existió, como si hubiesen estado dentro de un colosal simulador.

—¿¡Qué has hecho!? ¡Ahí habría gente! —exclamó con terror Júlia.

—No te preocupes, todo se reiniciará, al menos todo lo que esté congelado.

—Completar misión con éxito: 0%, nulo —volvió a murmurar Mecanos.

Ante la perspectiva de la derrota, Mecanos envió un dron a Guerra, que seguía combatiendo con la talla que modeló Escultura. El dron le transmitió un mensaje de retirada. Guerra gritó furioso empezando a emanar una brillante luz roja y golpeó con fuerza al Ares de piedra, que se hizo añicos.

Mientras caían los restos de la figura, Escultura salió del trance e inspiró con fuerza como si no hubiera respirado en todo ese tiempo —aunque los Creadores no necesitan el oxígeno para respirar—.

Baile seguía combatiendo con los pocos robots que aún atacaban y, con sus poderosas patadas voladoras, terminó por derribarlos.

Mecanos y Guerra desaparecieron en un portal parecido a los que usa Evolución.

— Tzramitz , ¿estás bien? —preguntó Karnaut sujetándolo.

—No se alarmen, solo fue ese último garrotazo, me sentó como un golpe en la entrepierna.

—Han huido Karnaut —dijo Baile.

Cuando Karnaut escuchó esto, sacó de su bolsillo un pergamino enrollado y lo desplegó.

Seguidamente, cogió una pluma antigua y la humedeció en un pequeño bote transparente que colgaba de su cinturón y contenía un líquido dorado.

En el pergamino ya había dos frases escritas en gluboniano, que aproximadamente decían: «Tiempo escúchanos, Tiempo ayúdanos».

Estás palabras son las que alertan a Lanyur para poder establecer los espejismos temporales de los que te he hablado.

Karnaut siguió escribiendo: «Tiempo escúchanos, Tiempo vámonos».

Tengo que puntualizar que estas cuatro frases están escritas como un pequeño poema. Karnaut tiene la habilidad de hacer realidad lo que escribe, creo que en algunas culturas humanas se han hecho muchas obras relacionadas con dicha habilidad.

En gluboniano se vería de la siguiente forma:

Lanyur erkrom

Lanyur vikrom

Lanyur erkrom

Lanyur iszrom

Al completar la poesía con los dos últimos versos, los pedazos de los edificios derrumbados comenzaron a reconstruirse lentamente, los materiales restantes de los drones y la escultura de Ares volvieron a su estado inicial y todo lo de alrededor salió de la parálisis, como si se reanudara una película, creo que los humanos lo decís así.

No había indicios de que allí había tenido lugar una batalla, con destrucción de edificios incluida. La gente seguía su vida como si nada.

Para sorpresa de Karnaut y los demás que quedaban allí, Tiempo se apareció delante de ellos, de repente.

—¡ Lanyur ! ¡Me has asustado! —exclamó Karnaut .

—Ciertamente, querido amigo, ya me percaté de ello mucho antes de venir.

—¿Y aun así lo haces? —preguntó Karnaut con indignación, a lo que Tiempo le contestó con una sonrisa.

Tiempo, ya te he hablado de él en alguna ocasión, junto a Energía y Universo, son los tres Creadores Superiores.

Su cuerpo humano era alto y delgado, un tanto enjuto, como consumido por el paso de él mismo, de rostro afilado, cubierto por una barba abundante y canosa que se extendía desde sus mejillas hasta más allá de su mentón y con un porte que transmitía confianza y elegancia a partes iguales, pero siempre envuelto por un aura enigmática.

Y, al fin, te voy a descubrir el misterio de las gabardinas.

Evolución, Guía y Karnaut la llevan porque es un símbolo de Tiempo, quiero decir que ellos la visten porque son fieles seguidores de Tiempo, y la gabardina es un elemento característico del mismo; él porta una de color gris claro, junto con un sombrero tipo Homburg del mismo color y unas gafas en forma de relojes que marcan la hora humana del lugar en el que se encuentre y que son completamente opacas, pues Lanyur no tiene visión espacial, sino temporal.

—¿Por qué has venido? —preguntó Karnaut extrañado, colocando los brazos en jarra.

—¿Por qué? Me gustaría saber de esa tal Júlia, vi como resucitaba el jardín de vuestra Hermandad.

—Así es, llamó a Thrithri y ella respondió, es claramente la Elegida —dijo Baile con firmeza.

—Ciertamente Norzlin y cuando se descubre su condición la dejáis sola, y no solo eso, habéis permitido que Ghurzlin la tenga entre sus robóticos brazos. ¿No sabéis lo que está en juego? ¿Queréis que se repita lo que ya ocurrió en este mismo planeta?

Nadie rebatió a Tiempo en aquel instante, el peso de lo que podría haber sucedido los aplastó de repente.

Karnaut se mostró realmente avergonzado.

¿Cómo pudieron ser tan irresponsables de dejar a Júlia sola?

Al fin encuentran el alma limpia, la única esperanza para la humanidad y la dejan deambular sola ¡sola!

¿A caso alguien se esperaba otra cosa? Deberían haber sido conscientes de que en el mismo momento en que Evolución puso los pies en la Tierra, Anthropos estuvo ojo avizor —¿se dice así no?

—. A lo que voy, casi se va todo al garate antes de comenzar.

Mientras todos se mantenían cabizbajos reflexionando sobre esto, el temperamento de Baile tomó las riendas.