4 Huele a lobo
Huele a lobo
De vuelta en casa de Karnaut , con las emociones todavía a flor de piel y una sonrisa de oreja a oreja, Júlia consultó su dispositivo móvil que estaba recibiendo repetidas notificaciones. Eran sus amigos, Júlia se había saltado las primeras clases y se preguntaban dónde estaría.
—Tengo que irme —indicó Júlia.
—¿A dónde vas? —preguntó Karnaut algo exaltado.
—Tengo que ir a la uni, había quedado con mis amigos para hacer un trabajo —explicó Júlia.
—De acuerdo, ten cuidado. ¡Recuerda la fiesta! —gritó Karnaut cuando esta se alejaba.
Júlia se encaminó hacia la puerta principal y, antes de salir, echó una mirada atrás y esbozó una sonrisa, recordando el mágico momento anterior en el jardín. Acto seguido, se marchó veloz hacia su centro universitario.
Se dirigió hacia la estación de metro más cercana y subió al tren con destino a la universidad.
Mientras permanecía de pie, cogida a una barra metálica para no caerse por el traqueteo del vagón, se sintió observada por un hombre que se encontraba a una distancia prudente.
No le quitaba la vista de encima y Júlia, asustada, salió rápidamente por la puerta del tren cuando este se detuvo en su parada.
Afortunadamente, aquel hombre no la siguió y ella pensó aliviada que había sido una falsa alarma.
Cuando llegó a su facultad, subiendo las escaleras de entrada vio, apoyado en una columna, al mismo hombre del metro, que parecía ir de incógnito ya que llevaba un largo abrigo negro, un bombín del mismo color, que aparentaba quedarle holgado, y unas anchas y oscuras gafas.
Júlia, cuando lo reconoció, frenó en seco.
—Tranqui Elegida, no te voy a hacer daño —dijo ese hombre.
¿Elegida? ¿Es quizá un Creador? pensó Júlia. Tenía toda la razón, no obstante, no era uno de los buenos, te informo que, lamentablemente, era Mecanos, aunque nuestra protagonista aún no lo sabía.
—¿Hola? ¿Te conozco? —preguntó Júlia extrañada.
—A medias —contestó Mecanos, la voz que salía de él no era la suya, ya que su verdadera voz metálica le delataría.
En lugar de hablar se limitaba a mover los labios y el audio provenía de una máquina que, aunque sofisticada, parecía antigua y lograba reproducir lo que sus labios no decían.
—Soy un arte secundario, los colegas me llaman Grafiti—.
Mecanos trataba de imitar la manera de hablar del verdadero arte.
—¿Tú eres el creador que representa el grafiti? —preguntó Júlia asombrada, su atuendo no le inspiraba confianza.
—Em. Sí, ¿por qué preguntas eso? —preguntó «Grafiti» extrañado mientras Júlia sospechaba.
—Demuéstramelo —exigió ella.
Mecanos ya estaba preparado para exhibir los dones del creador al que estaba suplantando.
Claro que eran máquinas y no verdaderos poderes.
El falso Grafiti asomó un aerosol de color azul, lo agitó, y empezó a pintar el aire creando una figura que se asemejaba a una ola del mar, con un gesto de sus manos, el agua se tornó real y embistió a Júlia dejándola completamente calada.
—¡AAAH! ¡Me has empapado! Ahora no podré ir a clase —exclamó Júlia agobiada. Grafiti sacó otro aerosol y dibujó lo que parecía un soplo de aire que secó a Júlia en un instante—. Vale, mucho mejor, gracias —dijo Júlia más tranquila—. Y ¿a qué has venido a la universidad?
—Me cosqué que la Elegida había estado en la queli y, como yo no estuve allí y quería conocerla, aquí estoy — justificó Mecanos.
—Bueno… pues yo soy Júlia, la… Elegida —dijo Júlia con inseguridad.
—¿Qué pasa? ¿No confías en que seas realmente tú?
—Bueno tengo algo de miedo, me preocupa no estar a la altura —comentó Júlia intranquila.
—Tienes que dejarte llevar, te enseñarán, tú no te preocupes —respondió Mecanos con el aire despreocupado que caracteriza al verdadero Grafiti.
—Ya, si eso ya lo sé, además Naturaleza contestó a mi llamada y vuestro jardín volvió a crecer —dijo Júlia autoconvenciéndose.
—¿El jardín de la Hermandad de las Artes se ha recuperado? —preguntó el falso Grafiti obviando el argot urbano del Arte. La sorpresa pilló desprevenido a Mecanos y lo sacó momentáneamente del personaje.
—Sí, ¿tampoco lo sabías?
—No, ¡que pasote! —dijo «Grafiti» abrazándola y volviendo a meterse en el papel.
Júlia sintió una sensación extraña recorriendo su cuerpo durante ese abrazo.
Algo no le olía bien en aquel abordaje tan extraño e inesperado de Grafiti.
¿Si no ha estado en la Hermandad, cómo se ha enterado de que ella estaba en la universidad?
Y ¿Tanto deseaba conocerla como para seguirla sigilosamente hasta allí?
Si pronto regresaría para la fiesta. Pensó que quizá le estaba dando demasiadas vueltas, si algo le había quedado claro en su visita para conocer a las Artes, era que todas esperaban con ansia su llegada.
Cuando se separaron, Júlia miró ojiplática cómo las personas que les rodeaban se habían paralizado, los pájaros estaban inmóviles, suspendidos en el aire e incluso las hojas que caían de los árboles permanecían flotando.
«Grafiti» miró alrededor.
—El tiempo se ha paralizado —dijo él, aunque esta vez con su auténtica voz.
—¿Cómo has dicho? ¿Por qué has puesto esa voz? — preguntó Júlia alarmada que empezaba a ser consciente del engaño.
—¡Júlia! ¡Aléjate de él! —gritó Karnaut que corría despavorido hacia donde se encontraba ella. Junto con él, llegaron las otras cinco artes principales y Fotografía, que nunca se pierde una gran noticia.
—Es Mecanos. Te está intentando engañar —aseguró Baile que se puso al frente del grupo.
—¿Cómo? —dijo Júlia alarmada.
—Encantado de conocerte Júlia, no soy Grafiti, soy Mecanos —dijo quitándose el disfraz y mostrando su verdadero cuerpo.
—¡Es un ciborg! —exclamó Júlia.
—Sí, ahora verás cómo hago chatarra —prorrumpió Baile en tono firme lanzándose al ataque.
Baile es una gran guerrera, aunque parezca una delicada y frágil criatura cuando la ves bailando danza, en realidad, es una luchadora atroz y ya venía preparada con su traje de batalla de cuero y los brazaletes metálicos.
Mecanos, que tiene la tecnología de su parte, desplegó decenas de drones intentando contraatacar, pero Baile los pulverizó con sus poderosas patadas que desprendían llamas.
Los drones de Mecanos no te los imagines perfectamente soldados formando una sola estructura.
Él controla el metal y se sirvió del material que había por todas partes para crear sus aeronaves, y conforme Baile los desmontaba, Mecanos los volvía a reconstruir.
—Es Mecanos, uno de los hijos de Anthropos y… mi hermano —dijo Karnaut cabizbajo—. ¡ Puzhlin , duerme a Mecanos!
Música sacó una flauta plateada clásica, elegante y muy antigua.
De hecho, se cree que esa flauta fue la que inspiró la leyenda del Flautista de Hamelin.
Quiero decir que ellos lo creen, yo puedo asegurarte que fue así.
Música empezó a hacer sonar dicha flauta, pero su intento de dormir a Mecanos quedó mermado por un martillo volador que le golpeó en la cabeza y lo dejó inconsciente.
—Mecanos, me han dicho que necesitas mi ayuda—. Un nuevo contrincante para las Artes entró en acción.
—¡ Norzrou ! ¡Maldito bribón! —exclamó furioso Escultura que se encontraba junto a Música.
Norzrou es Guerra, otro Creador rebelde, musculoso, aunque sorprendentemente bajito.
Suele lucir una armadura de color negro que le cubre el pecho y las piernas y siempre empuña un hacha de enormes dimensiones que se prolonga desde su mano hasta rozar el suelo.
Su nombre en gluboniano, Norzrou , significa literalmente «movimiento oscuro» y deriva de las palabras norz que, si recuerdas el nombre de baile, ya sabrás que significa «movimiento» y rou , es decir, «oscuridad».
El origen de este creador es algo curioso.
Los Creadores acostumbraban a organizar fiestas donde las Artes humanas eran las invitadas, solían hacerlo un par de veces al año, pero si aparecía un arte nuevo, se apresuraban a celebrar otro festejo para poder deleitarse con sus talentos.
En una de las fiestas de las Artes humanas, la invitada especial fue Baile.
Esta asistió al evento y exhibió su arte, es decir, bailó para los Creadores.
Uno de ellos, Amor, quien representa los «sentimientos buenos», quedó ahíto de lujuria contemplando el espectáculo y, en plena función, se levantó y se dirigió al escenario, con un extraño fulgor en su cuerpo.
Se aproximó hasta Baile sumido en esa especie de trance sicalíptico y esta, al verlo llegar en semejantes condiciones, se apartó de él con reticencia.
Amor no se detuvo y siguió acercándose a Baile que, ante la insistencia de Amor, no dudó en propinarle una acérrima bofetada.
En ese momento, Baile también emitió ese misterioso destello.
Energía se alzó y, para evitar que ambos fueran consumidos por esos impredecibles centelleos, los desarraigó de ellos creando a Venus, hija directa de Amor y a Guerra hijo directo de Baile. No te adelantaré más, sé paciente.
—¿ Norzrou ? —preguntó Júlia.
—Es un Creador que representa la violencia, también se le conoce como Guerra —contestó Arquitectura.
—Madre, ¿qué tal si te enfrentas a alguien de tu nivel? —desafió Guerra a Baile.
—¿Le ha llamado madre? —preguntó Júlia confusa.
—Sí, ji, ji, ji, ji, Norzlin es para Norzrou lo que los humanos llamaríais madre —aclaró Pintura.
—Durante una fiesta Amz quedó cautivado y perdió el control por Norzlin , de su deseo por ella, surgió Venus, un arte que representa la sexualidad —continuó narrando Karnaut .
—Y del bofetón que le arreó Norzlin nació Norzrou —concluyó Escultura.
—¿Cómo? ¿Así nacen los Creadores?
—No es momento para explicártelo Júlia. ¡ Tzramitz ! —dijo Karnaut lanzando una mirada a Escultura.