3 La Hermandad de las Artes #3
—¿Por qué baila si no suena ninguna música? —preguntó Júlia percatándose de ese detalle, sin apartar la vista de Baile.
—¿No has bailado nunca sin música? —contestó Karnaut .
—Bueno, alguna vez —confesó Júlia.
—Ella siempre —afirmó Karnaut —. Ella defiende la idea de que el baile no necesita de música, siempre están peleándose esos dos.
—Menuda hermandad, Karnaut , uno es un egocéntrico y ella siempre está cabreada —comentó Júlia que empezaba a confundirse.
—Sí, somos un grupo muy pintoresco. ¡ Norzlin !
Cuando Karnaut la llamó, Baile se desestabilizó y cayó al suelo. Le dedicó una profunda mirada colérica mientras se levantaba y Júlia se quedó sin respiración al verla tan enfadada.
—¡Maldita sea! ¡Qué quieres Karnaut ! —gritó Baile con furia.
—Presentarte a Júlia, la Elegida —dijo Karnaut medio asustado.
—¡Muy bien! ¡Ya la conozco! ¡Cerrad la puerta! — siguió voceando Baile.
—Un momento, por favor —interrumpió Júlia tímidamente—. ¿No se supone que el baile proviene de la música? Los ojos de Baile casi se salen de sus órbitas al escuchar semejante barbaridad e, invadida por la ira, apretó los dientes y su cara se tornó casi del mismo color que su pelo.
—¿¡Ya te ha contado ese ridículo cuento!? ¿Ese en el que «dibuja La Palabra» mucho antes de que se inventara la pintura? ¡Las artes principales somos independientes! ¡Marchaos de una vez! —profirió Baile disgustada.
—Un encanto de mujer —dijo irónico Karnaut cerrando la puerta y echando a andar mientras Júlia le miraba con desaprobación—.
Sí, vale —empezó a confesar Karnaut —, digamos que es una licencia artística, queda mucho mejor así.
La verdad es que las principales creamos nuestras disciplinas independientemente.
—¡Vamos! Que te gusta adornar las historias —pronunció Júlia con los brazos cruzados—, supongo que por eso representas el primer arte.
—Sí soy bastante… digamos… creativo. No me dirás que el origen de las artes no queda mejor de esa forma —se excusó Karnaut .
—¡Pero es mentira! —regañó Júlia con el ceño fruncido. Karnaut lanzó una mirada inocente, encogiéndose de hombros.
Llegaron al pasillo contiguo y, de camino a la siguiente estancia, un joven barbilampiño, con cara aniñada y sonriente se interpuso en su camino y empezó a tomar fotos de Júlia. El flash de la cámara la deslumbró.
—Ya vale, Shiksha —dijo Karnaut medio cabreado.
—Perdonad, que maleducado, soy Fotografía, supongo que se nota un poco —dijo Fotografía riéndose—. Mi nombre de verdad es Shikshartlin , aunque me puedes llamar Shiksha .
De nuevo nos encontramos ante un nombre compuesto. Shik , significa «luz» y shart significa «atrapar». Traduciendo al pie de la letra, Shikshartlin significa:
«humano que atrapa la luz».
—Hola yo soy Júlia —dijo ella tendiéndole una mano que él aceptó con gusto.
—Hola Júlia, ¿te importa que te saque un par de fotos más? —preguntó Fotografía haciendo ver su cámara.
—Te advierto que van a acabar en el periódico —avisó Karnaut .
—¿Periódico? —dijo Júlia sorprendida. —Sí, escribo el periódico de la Hermandad, solo lo leemos nosotros, pero intento que sea interesante.
Fotografía le dio un ejemplar a Júlia, ella le echó un vistazo. En la primera página, en letras grandes, se encontraba el título del boletín: «El semanal del Creador». Las noticias que se exponían en el semanal eran algo intrascendentes: « Norzlin se enfada de nuevo»,
« Uorranlin declara que no es culpable de la grieta de la tercera planta», «¿Qué le ocurre a Leamitz ? A su risa le falta un jiji».
Fotografía cree que estos titulares son graciosos, ya los comprenderás cuando conozcas a estas Artes. En definitiva, cosas sin importancia, pocas veces hay una noticia relevante, eso sí, las fotografías son maravillosas, a fin de cuentas, quien escribe el periódico sabe escribir de milagro.
—Perdónanos Shiksha , tenemos que seguir —interrumpió Karnaut —. Vamos, conozcamos a Escultura, Tzramitz .
La puerta que guardaba la vivienda de Escultura estaba adornada con dos estatuas arcillosas de osos en posición erguida, como si estuvieran atacando. A ninguna de las dos figuras le faltaba detalle y eran extremadamente realistas, tanto que Júlia creyó que estaban cubiertas de pelo real.
—Ten cuidado, no son estatuas normales —advirtió Karnaut .
—Están muy bien hechas, parecen de verdad. — Alargó su mano y la deslizó acariciando las figuras.
De pronto, las zarpas de las úrsidas tallas se movieron y por poco le revenan el pescuezo a Júlia. Por suerte, Karnaut se esperaba lo que iba a ocurrir y la salvó. La puerta se abrió ligeramente.
—¿Quién vive? —preguntó una voz intensa que provenía del interior—. ¡Ah! Sois Karnaut ¡Invitado quedáis a mis aposentos!
La puerta continuó moviéndose hasta quedar completamente abierta.
Allí se encontraba Escultura. Tenía la apariencia de un hombre fornido y robusto, de semblante nórdico, parecía tener mucha fuerza.
Lucía una gran barba negra del mismo tono que su corto pelo y vestía unos tejanos y un mono de herrero que lo único que le cubría era el torso.
En su mano derecha sostenía un martillo y en su mano izquierda un cincel.
—¿Y esta joven? —preguntó Escultura.
—Júlia, la Elegida.
Escultura dejó caer sus herramientas y se abalanzó sobre Júlia para envolverla en un intenso abrazo.
—¡Magnífica bendición! ¡Al fin la Elegida! —exclamó eufórico Escultura mientras zarandeaba a la chica con emoción.
—¡ Tzramitz cuidado! —dijo Karnaut alarmado— ¡No le aprietes tanto!
—No puedo respirar —dijo Júlia agonizando.
—Disculpadme. —Escultura soltó a Júlia y esta inspiró con ímpetu—. No supe comedir el entusiasmo — añadió haciendo una reverencia.
—Tenemos que seguir —dijo Karnaut .
Escultura asintió, se despidió con una sonrisa entusiasta y cerró la puerta.
—Vale, casi muero en dos ocasiones, pero este Arte me ha caído mejor —dijo Júlia ya en el pasillo, avanzando hasta el siguiente encuentro—. ¿Por qué se llama así?
— Tzra es «lo sólido», otro elemento y mitz también es sinónimo de «transformar» —explicó Karnaut .
La siguiente casa que fueron a visitar fue la de Pintura, Leamitz .
Verás que es un nombre similar al de Escultura, aunque lea quiere decir «líquido».
Se pararon frente a un cuadro de tamaño considerable, tan grande que llegaba hasta el suelo y se elevaba por encima de las cabezas de Júlia y Karnaut , y estaba delimitado por unas molduras con florituras de tonalidades doradas que adornaban un lienzo que representaba a todos los miembros de la Hermandad de las Artes saludando al espectador.
—¿Qué hacemos mirando este cuadro? —preguntó Júlia a Karnaut .
—Esta es la puerta de la habitación de Pintura. Somos todos nosotros saludándote. Lo ha dibujado Pintura como gesto de bienvenida.
—¡Es precioso! —dijo Júlia con gratitud.
Karnaut golpeó suavemente el marco de la puerta y esta se abrió.
Cuando entraron a la habitación, Júlia observó unas extrañas criaturas muy coloridas que campaban a sus anchas por la estancia.
Allí, frente a un lienzo, se encontraba Pintura.
Era una anciana pizpireta, aunque sus cabellos, con un corte medio, tenían un tono oscuro y brillante.
Vestía una especie de camisón de tonos ocres que estaba lleno de manchas de pintura.
Estaba pintando un hermoso paisaje, en el centro se apreciaba una especie de perro con pelaje de jaguar. Cuando concluyó la obra, le dio un toque con el pincel y el perro empezó a moverse y trató de salir del lienzo, pero Pintura volvió a tocarle y se quedó de nuevo formando parte del dibujo.
—Hola, no os he oído llegar, ji, ji, ji, ji —saludó Pintura. Su voz concordaba con su apariencia de anciana, por supuesto, pronunciando su característica risa.
—Hola, Leamitz , esta es Júlia —dijo Karnaut mientras Júlia saludaba.
—¡La Elegida! Es un auténtico honor que estés en mi casa. Quiero darte algo —dijo volviéndose hacia uno de sus muebles.