Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 3 La Hermandad de las Artes #2
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3 La Hermandad de las Artes #2

—Básicamente porque no existía, eso fue posterior.

La verdad es que no sé cómo no se me ocurrió a mí.

Pero aquí el importante no soy yo, sino tú, así que vamos a comenzar tu «entrenamiento» —dijo Karnaut haciendo un gesto de comillas con las manos—.

Parte de este te lo voy a enseñar yo, pues soy el encargado de explicarte el origen y consecuencias de las Artes, aunque más bien te hablaré de la historia en general, ¡ah!

y también te acompañaré mientras aprendes a tomar de la ambrosía.

—¿Ambrosía? ¿Qué es la ambrosía? —dijo Júlia extrañada.

—Según la mitología griega era el elixir de los dioses y esa definición no está tan alejada de la realidad.

La ambrosía es un líquido que tiene la propiedad de hacer que tu cerebro pueda pensar y analizar los datos a una velocidad desorbitante, pero para poder controlarla, tu mente debe saber pensar.

—¿A qué te refieres con «saber pensar»?

—Basta de preguntas —la interrumpió Karnaut —. Vamos a empezar mis lecciones.

Karnaut se levantó, cogió un pergamino y una pluma y empezó a escribir en un idioma que Júlia no entendía, por lo que supuso que se trataba del gluboniano. Estaba en lo cierto. Tras los primeros versos, el ambiente empezó a impregnarse de un aroma sublime, alguien estaba cocinando.

—Eso que hueles es obra de Chef —dijo Karnaut . Con los siguientes versos escritos, empezaron a escucharse gemidos—, esa es Venus —Júlia se sonrojó ligeramente y desvió la mirada para disimularlo.

Tras cada palabra de Karnaut sobre el papel, aparecía un nuevo estímulo, un nuevo arte. Júlia alcanzó a escuchar algo de música, el flash de una cámara y tintineos, obra de unas mancuernas.

—Esos son Tara y Shiksha y el de las pesas no sé quién será —dijo Karnaut pensativo.

Antes de seguir, desearía contarte una curiosidad sobre el nombre « Karnaut ».

Obviamente es de origen gluboniano y no se trata de otra cosa que de un nombre compuesto.

Karnaut proviene de juntar dos palabras kar y naut que, respectivamente, significan «hablar» y «no, nada».

Sabiendo esto, se puede traducir literalmente Karnaut como «no hablar» lo que podríamos interpretar como «mudo». Cerremos este paréntesis y continuemos.

—A ver Júlia ¿Cuántas artes crees que existen? —preguntó Karnaut dejando la pluma sobre el pergamino.

—¡Seis! —exclamó Júlia—, lo has dicho en la historia que me has contado.

—Vale, sí, pero esas son las Artes principales, hablo de Arte en general —puntualizó Karnaut .

—Pues no sabría decirte, existen muchos artistas y cada uno se expresa a su manera —contestó Júlia.

—Vaya, muy bien, veo que eso lo tienes claro —dijo Karnaut .

Cuando iba a continuar con sus historias y lecciones, Júlia le interrumpió, pues un pequeño detalle anterior le había llamado la atención.

—¿El sexo es un arte? —preguntó Júlia desconcertada.

—¿Qué quieres que sea una ciencia? —contestó extrañado Karnaut .

—Algo más de ciencia tiene, a parte del placer, es un acto de supervivencia, algo que tenemos por instinto, por genética, para conservar nuestra especie.

Karnaut quedó sorprendido con la justificación de la chica, estaba claro que tenía una personalidad fuerte.

Júlia no iba a dar por sentado nada ni a suponer como ciertas las afirmaciones de nadie, ella estaba dispuesta a cuestionar cualquier cosa con tal de entender hasta el más mínimo punto de sus lecciones.

Si tenía que cambiar su vida para llevar a cabo una importante tarea a favor de su planeta, iba a hacerlo a conciencia.

—Vaya, vaya, me dijeron que tuviera cuidado contigo, ya veo por qué, eres lista. Muy bien Júlia, eso es cierto. Pero… ¿no es cierto también que cuando los humanos practicáis el sexo la mayoría de las veces es por placer y no por supervivencia?

—Bueno, sí, pero… — Karnaut calló a Júlia con un gesto con la mano.

—¿No es cierto que hay gente profesional de ello? ¿No se hacen pinturas, libros, fotografías, películas, incluso comidas inspiradas por ello? Debes saber que el arte inspira otro arte.

—Ya, pero ¿un arte? ¿Y qué es eso de que un arte inspira otro arte?

—Es algo que decimos por aquí, consideramos que arte es todo lo que inspire, todo lo que haga expresar un sentimiento, algo que pienses, algo que te imagines o que desees.

Eso es el arte. Y esto nació de esa dualidad que hay en nuestra especie, de hecho, nuestro cerebro se divide en dos partes, los dos hemisferios.

El ser humano siempre se ha debatido entre el sentimiento y la razón.

Tienes que entender que hay tres cosas en nuestro mundo: ciencia, arte y tecnología.

Esas son tres características de nuestra especie en este planeta y, de hecho, la humanidad ha llegado a diversificarlas muchísimo.

Y estas tres categorías nacen de esa dualidad.

Yo te voy a hablar del arte, todo aquello que exprese algo, cualquier cosa, pero debe expresar.

—¿Entonces? ¿A qué se debe esa separación entre arte principal y secundario?

—Existen unas reglas. Para ser un arte principal debes, en primer lugar, ser un arte, por lo que debes expresar, este requisito lo cumplen todas las artes. Además, no puedes utilizar tecnología, no debe costar dinero y, lo más importante, no debe dañar a nadie.

—Eso no puede ser, para pintar un cuadro tengo que comprar pintura —discrepó Júlia.

—Cierto, ahora todo es tecnología y dinero —reconoció Karnaut .

—Pero hasta los que viven aquí necesitan comprar materiales y otros recursos para hacer alguna obra — insistió Júlia.

—Sí, si tienes toda la razón, pero cuando se crearon las seis artes principales no había nada de esto, a lo mejor, una tecnología muy, muy poco avanzada.

—Entonces, ¿me estás hablando de una especie de requisito para convertir un arte en principal? —preguntó Júlia intentando aclararse.

—Algo así —contestó Karnaut con incertidumbre.

—Entonces, ya no habrá ningún arte principal más —concluyó Júlia.

—Me temo que no —confirmó él con una mueca.

—La verdad es que es muy raro todo —comentó Júlia rascándose la cabeza.

—Te entiendo. Hay mogollón de artes secundarios, cientos, solo basta con que el ser humano lo crea y para eso con transmitir es suficiente. Ven que vamos a conocer a las artes principales.

Júlia y Karnaut se levantaron y salieron de su casa para dirigirse a otro rellano.

Cuando llegaron a su destino Karnaut llamó a una puerta que tenía tallada una pequeña clave de sol y Júlia, que esperaba el típico toc, toc, sonrió con sorpresa al escuchar distintas notas musicales.

Karnaut , al ver la reacción de Júlia, volvió a golpear la puerta, esta vez haciendo una escala musical completa.

De pronto, abrió Música, un hombre alto de piel oscura, pelo largo, sedoso y negro y llevaba unas grandes gafas también negras.

Su semblante era serio, y Júlia sintió que estaba envuelto en un aura taciturna.

—No te he oído desde hace mucho, Puzhlin .

Habrás deducido que el nombre que usó Karnaut es el nombre de Música en gluboniano. Este proviene de juntar puz que quiere decir «sonido o ruido» con lin , es decir, «humano».

—Ya no tengo inspiración. El arte ha muerto —dijo con dramatismo Música.

—¿Se ha leído la obra de Arthur Danto? —preguntó irónica Júlia.

—Que va, Puzhlin es muy egocéntrico, siempre está igual. Música no pasa nada, el arte no ha muerto, ¡si no paran de unirse artes nuevas a nuestra hermandad!

—Es cierto —dijo Música pensativo. Tras esto se marchó tarareando y haciendo solfeo con la mano.

—Pues ese es Música —dijo Karnaut mirando a la puerta de Puzhlin —. No ha sido una charla muy productiva. ¿Seguimos?

Karnaut continuó con la visita y llevó a Júlia a otra habitación.

Se detuvieron frente a una puerta de madera que Júlia escudriñó con curiosidad pues le llamaron la atención unas pequeñas siluetas grabadas que representaban unos pasos de baile.

Mientras la coreógrafa daba indicaciones al grupo, un bailarín se percató de la presencia de la Elegida y le dio un codazo a su compañero.

Pronto todos los bailarines se fijaron en ella y a Júlia le dio la sensación de que se agitaban con emoción.

La coreógrafa dio dos palmadas y comenzó con sus dedos una cuenta regresiva desde tres.

A medida que ella bajaba los dedos, el resto de los bailarines se prepararon y, cuando llegó a cero, comenzaron a bailar con mucha sincronización.

—¡Es alucinante! —exclamó Júlia emocionada.

—Estas siluetas grabadas representan el primer cuerpo de bailarines que fundó Baile.

Llevan preparando esta coreografía desde que se enteraron de que Evolución bajaba a la Tierra a buscar un alma limpia —le contó divertido Karnaut mientras Júlia contemplaba a los bailarines—.

Siempre que tenemos algún evento especial, nos deleitan con uno de sus espectáculos.

Evidentemente, llevamos la puerta donde sea necesario hacer la representación —rio Karnaut al terminar su anécdota.

Cuando finalizó la coreografía, la puerta se abrió y dejó entrever una mujer que parecía joven, estaba bailando. Júlia, que no estaba acostumbrada, se asombró de las piruetas y la delicadeza con la que se movía. Era Baile, que siempre danzaba sin necesidad de música.

—¡Increíble!, qué bien lo hace —comentó con admiración Júlia.

—Normal, ella es Baile. Su verdadero nombre es Norzlin . Algo así como «humano que se mueve» —aclaró Karnaut .

Su nombre es la combinación de las palabras: norz ,

«movimiento» y lin que ya sabes que significa «humano».

Baile era alta, esbelta y atlética. Sus ojos lucían un resplandeciente color avellana y su cabello, intensamente pelirrojo, combinaba a la perfección con la pasión y el fuego que transmitía al bailar.

A Júlia le pareció una mujer preciosa, aunque su belleza no compensaba su mal genio.

—Por cierto, no hagas muchas bromas delante de ella, no es amiga de las guasas y suele estar cabreada, cabreada en general —explicó Karnaut en voz baja—. Es una mujer muy temperamental.