Júlia y los Creadores. Cambiar o Morir 1 En busca de un alma limpia #3
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1 En busca de un alma limpia #3

Acto seguido, cerró la mano ocultando el cristal y cortó la conversación.

Más adelante te contaré con quién hablaba.

Evolución se había quedado sin tiempo de golpe y no le quedaba otra opción que hacer despertar a Júlia de manera brusca y precipitada, lo cual abría la posibilidad de que la misión se complicara terriblemente.

Esa misma tarde, después de pasar el resto de la mañana esperando a que Júlia terminara sus clases, pendiente de ella pero en la distancia, Evolución la siguió en el camino a casa.

La chica utilizaba un tipo de transporte urbano que se desplazaba bajo tierra.

Sin perderla de vista, la persiguió cavilando cuál sería la mejor forma de presentarle su mundo.

Júlia abandonó ese tren subterráneo, Evolución continuaba tras ella.

La aspirante a Elegida ascendió la escalinata hacia el exterior de la calle y tomó una fuerte bocanada de aire fresco para limpiar sus pulmones del ambiente cargado y denso que se acumulaba en el metro en hora punta.

El Creador la siguió con poca sutileza. Júlia giró a la derecha, luego a la izquierda y de nuevo a la derecha, cambiando de calle de forma incesante, aumentando la velocidad paulatinamente.

De pronto se paró en seco, se giró y, empuñando un bote, le roció un líquido en los ojos a su persecutor.

Ese líquido escocía tanto que Evolución no pudo evitar emitir un grito atronador.

—¿Charles? —formuló Júlia extrañada.

—Sí, sí —dijo Evolución agonizando entre lágrimas—. Bueno, no.

—¿Cómo qué no? Eres Charles, nos hemos conocido hoy en clase de zoología —expresó Júlia confundida.

Evolución trató de fijar sus irritados ojos en la Elegida, pero era incapaz de abrirlos completamente y continuó hablando mientras se los frotaba con ansias.

—Sí, soy Charles, pero también soy otra persona — respondió Evolución gritando por la quemazón y los nervios que sentía.

—Vale —pronunció Júlia con preocupación, alejándose poco a poco.

—Espera Júlia, te lo puedo explicar, pero no tengo mucho tiempo y tenemos que comenzar mañana tu entrenamiento.

Júlia frunció el ceño y levantó su ceja derecha, en una clara expresión de desconcierto.

—¿Entrenamiento? —articuló Júlia confundida.

—Exacto, has sido elegida alma limpia.

—¿Es algún tipo de beca? —inquirió extrañada—, no recuerdo haberla pedido.

—No, ni mucho menos es una beca, ¡es una lección cósmica! —boceó Evolución con las manos en el cielo—. Los Creadores te han elegido, más bien te he elegido yo que soy un Creador.

—Vale, ahora sí que me voy a ir —dijo Júlia dando media vuelta.

—Espera Júlia te lo demuestro —contestó rápidamente Evolución intentando evitar que se fuera.

Este se acuclilló cerca de una minúscula mata que había podido surgir entre una pequeña grieta de un edificio cercano.

Con solo un leve toque con sus dedos, la plantita empezó a desarrollarse, a cambiar, crecía y crecía, las hojas le brotaban a pares.

Júlia, mientras tanto, miraba boquiabierta sin dar crédito al espectáculo que estaba presenciando.

La planta creció tanto que no se llegaba a ver el final, como el enorme árbol que nace de las habichuelas mágicas.

—Yo soy Thitz , Evolución para que me entiendas.

—Entonces… —dijo Júlia alucinada casi sin poder hablar— ¿He conocido a Evolución en la clase en la que estaban explicando la evolución?

—Eso me temo —Júlia se desmayó.

Evolución la cogió antes de que se golpeara contra el suelo, la agitó esperanzado de que volviera a su ser, la acomodó en el suelo y empezó a darle pequeñas palmadas en las mejillas repitiendo su nombre, parecía que funcionaba.

Júlia empezó a abrir los ojos poco a poco.

—¿Charles? —musitó—. ¡Aj!, No te llamas Charles — dijo lamentándose.

—¿Estás bien, Júlia? —preguntó preocupado Evolución.

Júlia se incorporó, paseó la mirada por su alrededor para asegurarse de no estar mareada y se levantó.

—Me duele un poco la cabeza… —indicó frotándose la cabellera—. Entonces, soy la elegida de… ¿los dioses?

—No nos gusta ese nombre, preferimos el término Creador —aclaró Evolución con gesto serio.

—¿Y para que he sido elegida? ¿Y qué es eso del entrenamiento? —preguntó Júlia que empezaba a ponerse nerviosa.

—Serás la que salve a la humanidad de su propia destrucción, la representante de los humanos, destinada a dominar a los elementos y a convertirse en la cuarta Natura.

—Júlia se quedó atónita—. Pero no te satures, para eso aún queda tiempo, no mucho, pero esperemos que sea suficiente.

—Júlia parecía encontrarse en estado de shock—.

Júlia, yo me tengo que ir, pero continuaremos mañana con esta conversación.

Tú intenta seguir con tu vida cotidiana.

Evolución se marchó sin permitirle la réplica a la aspirante a Elegida.

Júlia seguía confundida y asustada. Pensaba que eso de ser la Elegida solo pasaba en las películas, ¿destinada a dominar los elementos?

¿Representante de todos los humanos? ¿Qué es un Natura?

En su habitual camino de vuelta a casa fue recopilando enigmas para los que no tenía respuesta.

Incluso alcanzó a imaginar que se había vuelto loca.

Llegó a su hogar, se aseó y se dejó caer en su cama exhausta, solo quería dormir o, al menos, intentarlo.