CAPÍTULO 29
ANASTASIA
He ido todo el camino con una sensación extraña. Charlie está tenso y parece que incluso enfadado, lo cual no entiendo. Solo me he dado unos besos con uno de sus amigos, tampoco es tan horrible, ¿no?
Él hace muchas cosas peores y yo mantengo el pico cerrado, sin meterme en sus asuntos.
En cuanto aparca frente a casa, bajo de la moto y me quito el casco, él hace lo mismo, agarrándome de la muñeca para impedir que me marche.
—Ana, tenemos que hablar.
—¿Qué sucede?
Su pelo largo y rizado le cae por la cara, lleva la melena totalmente alborotada y esa expresión apocalíptica no me gusta nada.
—No vuelvas a acercarte a ese tipo.
—¿Ese tipo? —Mis ojos se abren de forma exagerada—. ¿Así es como te refieres a tu propio amigo?
—¡Ana, joder! —Se revuelve el pelo—. Josh mola como colega, ¿vale? Pero es el peor tío en el que una chica se puede fijar, para empezar, vende drogas y tiene líos con gente muy chunga.
Me muerdo la lengua, porque eso sí que es cierto y, además, lo he visto con mis propios ojos.
Nunca me he imaginado pillándome de alguien así, y es que Josh no lo parece. Además, ni siquiera ha fumado…
Mi mente busca excusas para perdonarle todo el tiempo.
—Tú fumas porros y no eres peligroso —le recuerdo—. ¿O sí?
—No, pero, joder, él… Mira, Ana, yo solo quiero lo mejor para ti, ¿vale?
—Claro, y lo mejor es que llegue pura y virgen a la residencia de ancianos, ¿no?
Agobiado, saca su teléfono móvil y no entiendo qué quiere enseñarme. Ahora mismo, solo puedo pensar en el demonio de las pecas, en su brazo sobre mis hombros, en sus dedos acariciando mi mejilla y mi pelo, en sus besos, nuestros besos…
—Esta es Paula —dice, y me enseña una conversación de WhatsApp. El estómago se me cierra al instante porque recuerdo ver el nombre de esa chica en la pantalla del teléfono de Josh el día del cine.
Audios y más audios reproduciéndose uno detrás de otro.
Esa chica llora desconsolada, llevan tiempo acostándose, él siempre es el que la busca y le promete cosas y ella termina cediendo, ha soportado todo tipo de humillaciones, incluido que se líe con otras chicas estando con ella y ahora la ha mandado a la mierda porque… tiene novia.
Así, sin más.
—Está saliendo con alguna tía —explica Charlie con una expresión cabizbaja—. No sé quién es su novia, pero Pau está destrozada, y no pienso permitir que haga lo mismo contigo.
Recuerdo los mensajes incesantes de Paula, el móvil le sonaba sin parar, una y otra vez. Y por como llora en los audios, parece muy afligida.
La cosa es que mientras esa chica le escribía, él estaba en el cine conmigo, besándome.
El malestar se convierte en unas fuertes náuseas que, al instante, se transforman en unas intensas ganas de vomitar. Es tan brutal que, sin quererlo, me da una arcada delante de Charlie.
—Ana…
Las lágrimas se me saltan porque asimilar esto duele. Tiene novia y va dejando un rastro de corazones rotos a su paso.
Y yo solo seré una más de su lista.
Joder.
Le miro, repasando mis labios resecos, saben salados a causa de alguna que otra lágrima que se me ha escapado.
—Gracias por contármelo —es todo lo que digo, antes de darle el casco y subir a casa.
Charlie no dice una sola palabra más, oigo su moto alejarse mientras abro la puerta y, aprovechando que mis padres están casi dormidos en el sofá, con el teletienda de fondo, me encierro en la habitación y aplasto la cara contra la almohada, ahogando un grito que se convierte en llanto al instante.
No puedo más, es la primera vez que un chico me gusta a estos niveles y el dolor que me causa saber que mis miedos se han hecho realidad consigue que desee volver atrás, para no ir a esa fiesta y no conocerle nunca.
El móvil me suena, tirado a un lado de la cama. Suplico a Dios para que sea Brit pues, aunque no quiero contarle nada sobre esto para no causar problemas entre Sean y ella, necesito hablar con alguien.
Cuando veo que se trata de él, un bufido se me escapa de la boca.
Acosador: ¿Has llegado bien? No sé qué mosca le ha picado al idiota de tu primo.
Respiro profundo, muy muy profundo, aprieto los párpados y dos lágrimas más salen de mis ojos, mucho más gruesas que las anteriores.
«Preocúpate por cómo llega tu novia y déjame en paz», es lo que quiero decirle, sin embargo, eso delataría a Charlie y le traería problemas.
Abro su mensaje, escribo un par de cosas desde la ira que siento y las borro.
Acosador: ¿Hola? *un montón de corazones*
Mentiroso, infiel, mujeriego, perro, psicópata, enfermo mental, manipulador, idiota, cabronazo, rata mugrienta, murciélago de alcantarilla, excremento lleno de gusanos…
Yo: Te odio.
Es lo único que consigo enviarle, antes de pulsar el botón que dice «bloquear».