Capítulo 25
S onó el teléfono, y John activó el vídeo y se lo pasó a Amira. Ella lo cogió emocionada y esperó a que apareciera la imagen.
—Papá —exclamó mientras las lágrimas de alegría le corrían por las mejillas.
John miró a Adriana y sonrió. Estaban haciendo lo correcto.
John dejó que Amira hablara durante un par de minutos en un bengalí rapidísimo que no podía seguir. Reconocía algunas palabras por su parecido con el hindi, pero ella hablaba demasiado deprisa para que él entendiera nada. En cuanto consideró que había puesto a sus padres al día, la interrumpió.
—Amira, por favor, explíquele a sus padres nuestros planes y que podrá volver a casa sana y salva. Es importante que sigan nuestras instrucciones al pie de la letra.
—Sí, señor, por supuesto. —Amira volvió a dirigir su atención al teléfono y habló en bengalí. Cuando terminó, se volvió hacia John—. ¿Qué más debo decir?
—Pídales que le pasen el teléfono a Thapa.
Thapa apareció en la pantalla y John le quitó el teléfono a Amira.
—Gracias, colega. Lo has conseguido.
Thapa sonrió.
—Lo que sea por un amigo, John.
—Thapa, te lo agradezco de veras. ¿Estás listo para la siguiente parte del plan?
—Sí. Ya he hecho todos los preparativos.
—Genial. Avísame en cuanto estén a salvo.
—Hecho.
—Ah, y Thapa…
—¿Sí?
—Apunta los gastos y envíame la factura.
Thapa sonrió, y su rostro se iluminó.
—No te preocupes, John. Confío en ti. Hablamos pronto.
—Gracias, Thapa.
John finalizó la llamada y levantó la vista hacia Amira y Adriana, que lo observaban expectantes. Amira todavía se secaba las lágrimas de las mejillas.
—Bien. Estamos listos para la fase dos.