Capítulo 9
A driana llevaba varios días posponiendo su visita al Dragon, pero necesitaba terminar el artículo y su investigación solo le planteaba más preguntas.
Sabía que, si iba, Hassan volvería a tirarle los tejos sin ninguna duda, y no se veía capaz de enfrentarse a una velada de conversación educada mientras rechazaba sus inevitables insinuaciones.
Se alegraba de haber encontrado a John en la cafetería. Parecía un hombre agradable y atractivo. Se le veía interesado, pero la trataba como a una igual, no como a alguien a quien ligarse para un rollo de una noche. Le gustaría conocerlo mejor y, quizá, podría serle de utilidad.
—Tengo que ir al Dragon esta noche para investigar un poco antes de terminar mi artículo, y la verdad es que no quiero ir sola. Cuando entrevisté al dueño, no paró de tirarme los tejos. Si no tiene usted ningún plan, ¿le gustaría venir conmigo?
John pareció sorprendido, pero asintió. —¿Ah? Sí, claro. ¿A qué hora?
—¿Sobre las siete?
—Perfecto. ¿Dónde quedamos?
Adriana pensó rápido. No quería llegar sola. —¿Por qué no quedamos a la entrada del soi , en el cruce con Sukhumvit, y vamos juntos desde allí?
—Perfecto.
—Gracias, John. Sé que en realidad no me conoce y que estoy siendo un poco atrevida, pero me ayudaría muchísimo.
—No se preocupe, estoy encantado de ayudarla. —Apuró el resto del café, echó la silla hacia atrás y se levantó—. Tengo que hacer unos recados. ¿La veo esta noche?
—Gracias, John. —Adriana sonrió y le tendió la mano.
John se la estrechó y luego se metió la mano en el bolsillo para sacar algo de suelto.
—No, John, hoy invito yo al café.
John dudó, con la mano todavía en el bolsillo, pero luego se relajó y sonrió. —Es muy amable por su parte, gracias. Hasta esta noche.
Adriana se recostó en la silla y cogió su bebida. La noche prometía ser interesante.