Capítulo 63
U na hora después, John estaba sentado en su sitio de siempre, recostado en el asiento trasero para pasar desapercibido, con un termo de café caliente y una bolsa de papel llena de samosas a su lado. Se preparó para otro largo día de vigilancia y espera.
A las once, ya se había terminado el café y se había comido casi todas las samosas.
Había orinado dos veces en una botella de agua de plástico vacía y deseaba haberse guardado otra a mano.
Hasta ese momento, no había salido nadie de la casa, solo había entrado gente, pero finalmente John vio cómo se abría la cancela y el Mercedes Clase C blanco de Sunil asomaba el morro a la calle antes de girar y avanzar por la carretera en su dirección.
John se agachó para que no lo vieran mientras el Mercedes se acercaba y se tensó al oír que el ruido del motor disminuía.
El coche pareció reducir la velocidad, y empezó a sentir pánico, pero se relajó de nuevo cuando siguió avanzando por la carretera antes de frenar en el cruce y girar a la derecha.
John levantó la cabeza con cautela y miró hacia atrás para asegurarse de que el coche se había ido antes de salir de un salto y meterse en el asiento del conductor.
Arrancó el coche y, tras un rápido cambio de sentido, siguió al Mercedes.