Capítulo 54
E ran las seis de la tarde cuando John regresó y aparcó bajo el árbol al final de la calle de Sunil.
Había tardado casi todo el día en ultimar los preparativos, pero ahora se sentía listo.
Cuanto más pensaba en la creciente agitación de Sunil, más se daba cuenta de que se le agotaba el tiempo para actuar con seguridad.
Tenía que hacer algo antes de que Sunil estallara.
No era la vía que prefería, pero comprendió que ahora tenía que ensuciarse las manos y pasar a la acción física.
Miró con nerviosismo hacia el espacio para los pies del copiloto, donde había guardado los objetos que necesitaría para su plan.
Había un trozo de tubería de hierro de unos sesenta centímetros de largo envuelto en papel de periódico y un pasamontañas negro de lana que John había comprado ese mismo día en una tienda de deportes.
Junto a ello había una pancarta de tela de uno de los partidos políticos de la oposición que John había arrancado de un árbol en una de las calles cercanas.
El plan de John consistía en pillar de alguna manera a Shivraj cuando estuviera solo y aprovechar su estado de nerviosismo para que no se defendiera.
Con suerte, eso le daría a John tiempo para asestar el primer golpe con la tubería de hierro y matarlo a palos.
Era un plan burdo, y los detalles le revolvían el estómago, pero era lo único que se le había ocurrido en el poco tiempo del que disponía.
Planeaba dejar la pancarta cerca como pista falsa para desviar las sospechas hacia los rivales políticos.
Muchos políticos se servían de jóvenes subempleados y de maleantes para hacer gran parte de su trabajo sucio, y las peleas entre miembros de partidos no eran algo infrecuente.
John iba vestido de negro y, con el añadido del pasamontañas, imaginó que su aparición en la oscuridad —dado el estado de extremo nerviosismo de Shivraj— le daría un susto de muerte.
Shivraj no era mucho más grande que él, pero John no se había peleado con nadie en su vida y necesitaba valerse de todas las ventajas que pudiera conseguir.
Reclinó ligeramente el asiento y se preparó para una larga espera.
No había ninguna garantía de que Shivraj siguiera en casa de Sunil, pero ver su jeep aparcado fuera y la falta de otras ideas significaban que lo único que podía hacer era esperar.