Capítulo 3
E ran casi las ocho de la tarde cuando John llegó a casa.
Había sido un día largo, lleno de reuniones y, más tarde, cuando los husos horarios lo permitieron, de conferencias telefónicas con la sede de Londres.
A John no solía gustarle trabajar hasta tan tarde, pero como Charlotte no estaba en casa, había decidido ponerse al día con trabajo que tenía pendiente desde hacía tiempo.
Dejó las llaves sobre la encimera de la cocina y sacó una botella de Kingfisher fría de la nevera. Al cerrar la puerta, vio una nota de Charlotte escrita en un pósit amarillo.
Cariño, hay una olla con curry de pollo en el fuego y arroz en la arrocera. ¡Que aproveche! Te llamo cuando salga. Con mucho amor, C. XXX
John miró la olla que había en el fuego y levantó la tapa. ¡Ah, qué bien olía! Volvió a colocar la tapa, le dio un trago a la botella de cerveza y subió a refrescarse.
Más tarde, ya duchado y cambiado, se sirvió un par de cucharadas de arroz en un plato y echó por encima el curry de pollo, que aún humeaba.
Tras sacar otra cerveza fría de la nevera, se llevó el plato al salón y se sentó en el sofá, delante del televisor.
No esperaba que Charlotte volviera hasta tarde, así que había planeado ponerse al día con algo de deporte.
Por mucho que la quisiera, ella no compartía su gusto por los canales de deportes, y no era frecuente que tuviera tiempo para él solo y ver algunos partidos.
Era temporada de críquet en la India y había partido casi todas las noches.
Aunque nunca había sido aficionado al críquet hasta que se mudó allí, levantaba tantas pasiones en el país que no pudo evitar interesarse por ese deporte.
Por lo menos, le daba un tema de conversación en común con sus compañeros de la oficina.
El teléfono, que vibraba en el sofá junto a él, lo despertó un rato después.
Tardó unos segundos en orientarse; el televisor seguía encendido y tenía el plato vacío sobre el regazo.
Tenía una mancha húmeda en la camisa, por donde había babeado.
Debía de haberse quedado traspuesto mientras veía el partido.
Miró el reloj: las once y cuarto. Cogió el teléfono y leyó el mensaje.
Salgo ya. Nos vemos pronto.
John recogió el plato y fue a la cocina. A esas horas de la noche no había mucho tráfico, así que Charlotte debería estar en casa para medianoche. Tiempo justo para fregar y coger otra cerveza.