8 Compartida
Malena lo tenía muy claro, iba a obedecer a Rubén para que después la follara, estaba enganchada a él y no podía evitarlo, necesitaba sentir su polla dentro hasta alcanzar el orgasmo.
- Dame tu polla. – pidió desabrochando el vaquero que el chico llevaba puesto –
La sacó de inmediato, la descapulló y se la metió en la boca toda entera, la ensalivó con ansia y comenzó a sacudirla.
¡Flop! ¡Flop! ¡Flop! ¡Flop! Sonaba en la habitación de aquel hotel cutre y viejo que daba pena verlo.
- Ya verás como chupa esta zorra. – dijo Rubén a su amigo – Te puedes correr en su boca que se lo traga todo.
El chico bajó las manos y agarró las tetas de Malena como si fueran pelotas de goma, apretándolas con rabia como si alguien quisiera robárselas.
Rubén se puso detrás y la tiró con fuerza del pelo, la hizo mirar hacia arriba y la escupió en la cara riendo, después empujó su cabeza hacia delante para que se tragase toda la verga de su amigo.
- Chúpasela bien o llamo al cornudo para que se entere de la puta que tiene en casa.
- No, por favor. – rogó sin dejar de menear la polla del chico con sus deditos tiernos y cálidos – Ya verás que bien se la chupo, se lo voy a hacer como nadie se la ha chupado en la vida.
- Pues dile a mi amigo lo que eres, ya se lo he dicho yo antes, pero quiero que lo oiga de tu propia boca.
Malena tuvo que tragar saliva, lo que la pedía era muy fuerte, pero no estaba en disposición de negarse a nada, dio dos meneos a la polla del chaval y levantó la cara para mirarle.
- Soy la puta de Rubén, soy su puta y hago todo lo que me pide.
- Jajaja. – rio el chico con los ojos como platos – No me lo creía, pero ya veo que esta guarra es tan puta como decías.
Malena volvió a chupar la polla pero esta vez con lágrimas en los ojos, el amigo de Rubén acababa de insultarla y él ni siquiera la había defendido, podía aguantar las vejaciones de Rubén porque al fin y al cabo era su macho, el que la follaba y le daba tanto placer, pero no la de un extraño que ni siquiera conocía.
Se la mamó un buen rato hasta que vio que el chaval la cogía por el pelo y apretaba su cabeza contra él metiéndole toda la polla en la boca
- JODER, JODER, JODEEEER. – gritó el chico soltando una lefada tras otra que la llegaban hasta la garganta -
Malena sentía como la leche entraba en abundancia y no la permitía respirar, se estaba ahogando entre tanta leche y tanta polla y empezó a toser y a ponerse roja.
- Cof.. cof… cof. – tosía sin parar -
- Jajaja. – rio Rubén al comprobar que se ahogaba – Vas a tener que practicar más, el próximo día vendré con más amigos y así aprenderás a chupar más pollas.
El chico se fue al baño a lavarse y ella se quedó con Rubén sola en la habitación.
- Eres un cabrón. – dijo con los ojos enrojecidos –
- Y tú una puta que le gusta poner los cuernos a su marido.
- Cerdo.
- Deja de protestar porque ahora mi amigo va a follarte, y mientras él te la mete por el coño, yo voy a metértela por el culo.
- ¿Cómo? - exclamó Malena asustada - ¿Los dos a la vez?
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Mientras, en casa, Carlos esperaba a su esposa para hablar con ella, quería dejarlo claro, si Malena dejaba de salir con otros, él la perdonaba, pero si se volvía a repetir, por mucho que le doliera, tendría que irse de casa.
Lo había meditado mucho, él no era un pusilánime que dejaba follar a su esposa con cualquiera, amaba a Malena hasta morir, pero no podría aguantar verla salir arreglada de casa para encontrarse con otro hombre que iba a follarla en lugar de él.
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Rubén y su amigo salieron de la habitación y ella se quedó tumbada en la cama, le dolía todo el cuerpo y el culo la quemaba.
No dejaba de pensar en todo lo que habían hecho en estas horas que habían estado los tres, se la había chupado a los dos, se la habían follado el desconocido y Rubén, y por primera vez en su vida había probado una doble penetración.
¡Joder! Había sido la hostia.
Al principio había dolido una barbaridad, pero cuando tuvo la polla del chico metida en el coño y la de Rubén encajada en su recto.
Buffff. Había gozado como una zorra, solo recordaba que saltaba sin parar sobre la polla que tenía debajo y que la otra entraba hasta el fondo de su culo mientras él golpeaba sus nalgas.
Se había corrido al menos cinco veces antes de que la dejaran.
Se tocó la vulva y el ano y notó mucho escozor, debía tenerlos en carne viva de tanto follar.
Entonces le vino un recuerdo a la cabeza, le había dicho a su esposo que hoy follaría con él.
- NOOOO. – chilló en voz alta – Hoy no puedo negarme o se dará cuenta de que le engaño.
Entró en el baño a toda prisa y se dio una crema lubricante a la vez que relajante, necesitaba recuperarse antes de volver a casa.
Por suerte, Carlos no regresaba hasta la noche y tenía tiempo de darse un baño de agua tibia y utilizar una crema mejor que tenía en casa.
Se pintó, y cuando iba a ponerse la ropa que había traído, vio que otra vez le faltaban las bragas. Buscó entre los sillones, en el armario, debajo de la cama, pero las braguitas no aparecían por ningún lado.
¡Que hijo de puta! - pensó – seguro que se las había quedado Rubén como la otra vez.
Daba igual ya se pondría otras al llegar a casa.
Cogió el coche y condujo tranquila, no tenía ninguna prisa, solo pensaba en lo bien que se lo había pasado haciendo el trío con Rubén y con su amigo.
Pero en ningún momento se acordó de su esposo, su mente estaba en otro sitio.
Al abrir la puerta de su casa vio que no tenía doble vuelta.
- ¡Bah! Se me habrá olvidado al salir de casa por la mañana.
Pero entró en el salón y se quedó pálida, allí, sentado frente a ella, estaba Carlos, con una copa en la mano mirándola con cara de odio, con furia contenida.
- ¿Dónde has estado? – preguntó éste con tranquilidad –
- He… he ido de compras. – improvisó ella nerviosa –
- ¿Y dónde están las compras? - preguntó su marido – Porque no veo que las traigas en la mano.
La cara de Malena cambió de color y pasó del sonrosado a un rojo de absoluta vergüenza.
- Es que… es que no he comprado nada. – contestó retorciéndose las manos –
Carlos se levantó y caminó hacia ella, por un lado deseaba matarla y por otro rodearla con los brazos y decirle que la amaba. Sabía que venía de follar con otro y en su cabeza tenía ideas contradictorias.
¿Le planteaba el divorcio y la decía que se fuera? ¿Admitía que ella siguiera follando con otros para no perderla? O hacía lo que llevaba pensando durante toda la tarde, la perdonaba con la condición de que nunca volviese a engañarle.
Vio que ella temblaba al tenerlo a su lado. ¿Tenía miedo de él? ¿Tan mal se había portado para que le temiese?
Quizá la culpa era suya porque no le había demostrado suficientemente lo mucho que la amaba.
Cuando la tuvo justo enfrente, la estrechó entre sus brazos.
- No sabes cuánto te amo, Malena. – susurró en su oído –
- Y yo a ti, mi vida. – respondió ella confusa –
Entonces Carlos tuvo una idea.
- Pasado mañana nos vamos de viaje, vamos a pasar unos días en la playa.
- ¿Sí? - preguntó ella sorprendida – No sabía que tuviéramos planes.
- ¿No te apetece? – interrogó él visiblemente enfadado –
- No, cariño. – contestó Malena para calmarle – Yo encantada, contigo voy donde me lleves.
Carlos cogió el portátil para sacar los billetes y reservar un hotel en el sur de Gran Canaria, eligió un cinco estrellas lujo para hacer las paces. Quería que estos días fueran de calma y tranquilidad, la forma de poder olvidar lo ocurrido.
Malena fue al baño y dejó la ropa sobre la cama para entrar desnuda a ducharse. En ese momento Carlos entró en la habitación y vio el pantalón y la camiseta pero no había ropa interior, la falta de sujetador era normal porque a Malena no le gustaba, pero la braguita no estaba por ningún lado.
Se asomó a la ducha y su esposa estaba debajo del agua, ésta caía sobre su cabeza y tenía los ojos cerrados para que el jabón no la molestase.
Se aproximó un poco más y lo que vio le dejó acojonado, Malena tenía las nalgas rojas como tomates, las marcas de los dedos se veían perfectamente, y en sus tetas sonrosadas había marcas, muchas marcas de dientes.
Cerró los ojos y salió del baño cabreado, ya ni siquiera se molestaba en ocultarlo. ¿Tan poco le respetaba? ¿Tan poco le quería? ¿Qué había hecho él para merecer semejante castigo?
Fingió una llamada y dijo a su esposa que tenía que macharse, había un problema en una obra y tenía que solucionarlo de forma urgente.
- Cena sola y no me esperes. – dijo mientras salía por la puerta a coger el coche –
- Vale amor. – contestó ella aliviada –
Iba a librarse de tener que follar con él esta noche.
Carlos fue a la obra y llamó a uno de sus peones, un rumano que llevaba con él más de veinte años y era de su total confianza.
Le contó lo que había pasado y le dijo que le necesitaba, que tenía un plan y quería que le ayudase.
El peón respondió que iba con él hasta la muerte.
Ya todo estaba planeado, solo faltaban algunos detalles, pero mañana su vida iba a dar un vuelco para siempre, su esposa no solo le había engañado sino que le había perdido el respeto, y eso no era negociable.
Durmió en un hotel junto al trabajo y esperó toda la mañana a que Vasile le llamara.
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Malena cenó una ensalada y después estuvo viendo la tele, dio mil vueltas a lo del viaje, no era normal que Carlos lo organizase sin haber hablado con ella antes, pero era una buena oportunidad para cerrar su relación con Rubén.
Mañana le llamaría para decirle que había disfrutado mucho pero que quería cortar con él, no podían continuar viéndose porque su marido estaba mosqueado y podía ser peligroso.
Si no lo entendía, peor para él.
Después iba a cambiar el número de teléfono para que no la llamase, y como no sabía su dirección, nunca volverían a verse.
Sonrió por un plan tan perfecto, había tenido una aventurilla con la que había disfrutado mucho, pero era hora de centrarse en su esposo y en su matrimonio. Si Carlos estaba de acuerdo, había llegado el momento de ampliar la familia y quedarse embarazada.
Imaginó a Carlos y a ella con un bebé entre los brazos, iban a ser muy felices y eso la hizo sonreír de alegría.
Casi podía ver al pequeño gatear por el salón con su esposo detrás persiguiéndolo.
Se le escapó una sonrisa y se dio cuenta que eso es lo que más deseaba en la vida, tener una familia como sus padres, pero ella era hija única y deseaba criar muchos niños.
De repente sonó el móvil y vio que era Rubén quien llamaba, como no estaba Carlos respondió con tranquilidad.
- No me llames cuando estoy en casa. – dijo para avisarle –
- Cállate, Puta. – contestó él sin importarle lo que ella deseara – ¿No está el cornudo por ahí?
- No, ha tenido que salir por un problema urgente.
- Dime tu dirección y voy a follarte ahora mismo.
- Jijijiji. – rio Malena al escuchar semejante barbaridad – Si, ya. Ni lo sueñes.
- ¿Vas a follar con el viejo esta noche?
- Noooo. – respondió ella con rotundidad – Con la paliza que me habéis dado vosotros no tengo el cuerpo para más.
- Pero has disfrutado como una zorra y has demostrado a mi amigo lo puta que eres. No veas como está de contento el colega.
- ¿Siii? - preguntó con vocecita de niña traviesa – ¿Tan bien lo ha pasado?
- El tío alucina y quiere follar mañana otra vez.
- No, mañana no puedo. – respondió Malena seria –
- Vamos a ver, Zorra de mierda. – dijo recalcando la última frase – Vas a follar cuando yo te diga, te lo dije el otro día y tienes que metértelo en la cabeza de una vez, eres mi puta y tu obedeces.
- Es que….
- Ni es que, ni mierdas, mañana te vas a poner unas braguitas negras como las de hoy, una minifalda tan corta que se te vea por debajo y una blusa con un escote por el que se vean las tetazas de zorra que te gastas. ¿Sí o sí?
- Jo, Rubén. – protestó sin mucha convicción – Es que mi marido quiere que nos vayamos de viaje.
- Al cornudo de tu maridito que le den por el culo, tenlo muy claro, tú mañana vienes al hotel a las tres y allí te follaremos mis amigos y yo, te vamos a dejar el coño tan abierto que cuando te la meta el cornudo ni vas a enterarte.
- ¿Tus… tus amigos? – preguntó impresionada –
- Si, Joder. – respondió Rubén – Mañana vas a tener pollas hasta cansarte, aunque yo solo te la meteré por el culo. ¡Ah! Y como fin de fiesta te haremos un bukkake. ¿Sabes lo que es?
- No. – respondió tímidamente –
- Jajaja. Para ser tan puta pareces tonta, joder. - exclamó el chico riéndose por teléfono – Te vas a tumbar en el suelo, vamos a hacer un corro a tu alrededor y nos vamos a correr todos en tus tetas y en tu cara, te vamos a dejar hecha un cuadro por ser tan zorra y cornear a tu esposo.
Malena se excitó tan solo de pensarlo, era una guarrada, pero antes de cortar con Rubén deseaba probarlo, como él decía, iba ser el fin de fiesta, después de eso sentaría la cabeza y no volvería a follar con nadie que no fuese Carlos.