6 Los cuernos #3
- Venga, Puta. – exclamó el chico sujetándola por las caderas – Dime cómo te folla el cornudo cuando regresas a casa.
- No….Ummmmm…. no. – respondió excitada al notar esas manos que la sujetaban y que pensaba que era por fin para meterle la polla –
Rubén la sacudió una nalgada y ella resopló como loca, se excitó tanto que intentó levantar la cara para mirarle a los ojos.
¡Zas! Otra nalgada más fuerte la hizo ver las estrellas y la puso el culo rojo.
- No mires, puta. – sigue con la cabeza gacha –
No quería que ella viera que estaba grabando todo por si se negaba a que lo hiciera.
- ¡Fóllame! ¡Fóllame! – rogó desesperada –
Notaba el capullo deslizándose por su raja pero el cabrón de Rubén no se la metía como ella deseaba.
- ¿Cuántas veces te follas al viejo? ¿Cuántas veces le has hecho cornudo? – interrogó el chico aguantando la risa –
Iba a enseñar este vídeo a sus amigos y se iban a reír un buen rato viendo como la zorra rogaba que se la follara.
Malena estaba desesperada y quería sentir la verga dentro, por eso decidió contestar las preguntas para no perder más tiempo.
- Al viejo me lo follo tres días en semana….. Ummmm… me la mete por el coño y con eso se queda…. Aaaahhhh…. se queda contento.
- ¿El cornudo nunca te folla el culo? - preguntó interesado –
- Aaahhh… NOOOO….. El cornudo nunca me ha follado por detrás….. Ummmm…. nunca me lo ha pedido.
- ¿Y ahora quién es tu macho? Dime ¿Quién es el que te va a follar por donde le dé la gana? – dijo soltándole un azotazo que le puso la nalga más que roja, morada –
- TUUUUU. Joder, tú. Pero fóllame ya, méteme la polla de una maldita vez.
Rubén vio que la tenía entregada, era un corderito en sus manos, enfiló el capullo en la vagina y se la metió de una buena estocada.
- AAAAAAAHHHHH. – chilló Malena entre dolorida y excitada -
Le había metido la polla hasta el fondo del coño y podía notar los testículos golpeando su clítoris como si fueran dos campanas.
- TOMA, ZORRAAAAA. – gritó Rubén embistiéndola a lo bestia –
Empezó a follársela sin piedad, clavando los dedos en sus caderas y rebotando en las nalgas sin parar, la tenía rendida, resignada por completo, era como una muñequita en sus manos, ni siquiera le había pedido que se pusiera condón, en esta ocasión se la estaba follando a pelo, como a él le gustaba, sintiendo piel con piel y derramándose al final en su interior.
- Llámale cornudo, dile que no te folla bien y por eso vienes buscando un macho de verdad, ¡Venga! ¡JODER! ¡DILO!
Malena estaba desatada, notaba esa verga que entraba llenando su coño, sentía el roce en sus paredes vaginales y el entrar y salir de ese tronco enorme que la estaba partiendo en dos.
- Aaaahhhh….Cornudo….Ummmmm…. éste….. éste es mi macho…. Aaahhhh….. este cabrón me folla mejor. – respondió sin pensarlo -
La tenía a cuatro patas y la follaba con intensidad, agarrándole las caderas con fuerza y metiéndole la polla tan profundamente en el coño que ella alucinaba. Nunca nadie se lo había hecho de esta manera y creía que iba a morir de placer al ser follada por Rubén.
- Eres mi puta, Malena, eres la puta que me follaré cuando me dé la gana.
- Ummmm…Siiiii, cuando tú quieras. – contestó ella entregada -
- Y con el cornudo follaras solo si te dejo, los demás días le darás la espalda, eres mi puta, eres mi esclava.
- AAAHHHH. - jadeó de placer al notar que rebota en sus nalgas mientras la pellizcaba los pezones con rabia – Si, sí…. Aaahhhh…. lo haré, lo haré… Ummmmm….. solo follaré con el cornudo cuando tú me dejes.
Rubén la empotró y ella gritó de placer al llegarle el orgasmo, era intenso, era fuerte, recorría su cuerpo desde el último pelo de su cabeza hasta la punta de los pies, era un orgasmo descomunal que la impedía respirar, como no había sentido ninguno antes.
- AAAHHHHHH….JODEEEER…. JODEEEER….ME CORROOOOOO.
- Toma polla, pedazo de puta, siente como te la meto, siente como me corro en tu coño. – exclamó Rubén echándose sobre su espalda mientras dejaba la polla enterrada en el interior soltando toda la carga –
Malena notó que el líquido la inundaba y se acojonó de inmediato, Rubén no se había puesto preservativo y ella tampoco se lo había pedido.
El miedo la hizo temblar y pensó que la había cagado por culpa de esa excitación que no era capaz de controlar.
¿Y si pillaba una ETS? ¿Y si se quedaba embarazada de Rubén?
No tomaba pastillas porque la sentaban mal y obligaba a Carlos a follar siempre con preservativo aunque a él no le gustaba.
Quiso apartarle de su espalda pero en ese mismo instante notó los dedos de Rubén hurgando en los pliegues de su clítoris, sintió un escalofrío y se estremeció de repente, se olvidó de los preservativos y cerró los ojos.
Se abandonó de nuevo al placer, esos dedos la llevaban a la gloria, estaba gozando y era incapaz de pararlos.
- Ahora vas a saber lo que es que te metan una polla por el culo. – oyó que susurraban en su oído –
- No. – respondió bajito -
Pero tanto Rubén como ella sabían que no había marcha atrás, esa cama del hotel iba a ser testigo de la primera enculada de su vida.