Jodida por infiel 6 Los cuernos #2
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6 Los cuernos #2

- Por supuesto, amor. – contestó viendo la libertad para una noche – Cenaremos, iremos a bailar a una discoteca y después volveré pronto a casa.

Esa noche Malena se vistió de punta en blanco, lencería de lujo recién comprada y un vestido corto en el que las tetas sobresalían por el escote.

Estaba nerviosa, era excitante tener una cita con alguien para follar solamente, no iban a cenar, no iban de copas a ninguna parte, no quería que alguien los viera y levantara la liebre.

Ya había reservado la habitación del hotel, y cuando llegó allí, Rubén la estaba esperando.

Fue entrar por la puerta y éste la empujó contra la pared y la comió la boca mientras metía la mano bajo la falda y acariciaba su vulva por encima de la braguita que llevaba.

- Ummmm. - gimió Malena al notar un calor abrasador que recorría su cuerpo de arriba abajo – Vamos a la cama, necesito que me folles.

Pero Rubén no tenía prisa y la hizo esperar un poco, la cogió por el cuello y la empujó hacia abajo hasta que la puso de rodillas a sus pies, después se sacó la verga del pantalón y le dio golpecitos en las mejillas con ella.

Eso encendió a Malena que se puso caliente como una perra, cogió la polla de Rubén con la mano y pasó la lengua de arriba abajo, se metió el capullo entre los labios y lo chupó como una desesperada.

Necesitaba sentir ese tronco venoso en su boca, lamer cada milímetro de polla, estaba tan caliente que no iba a parar hasta que Rubén la hiciera correrse una docena de veces antes de volver a casa.

- Chupa, pedazo de Puta. – exclamó el chico sujetándola por el pelo -

Malena casi se corre al oír esa sucia frase, se dio cuenta que la ponía muchísimo que Rubén la insultase.

- Llámamelo, llámamelo otra vez. – rogó sacándose la polla de la boca para dar en su lengua golpecitos con el glande –

- ¡Qué puta eres! – respondió el chaval sonriendo - En vez de estar en casa con tu maridito, estás aquí conmigo comiéndome la polla.

- Sí, sí, soy Puta, soy Puta. – repitió ella excitada –

Volvió a meterse la dureza entre los labios y la chupó con desesperación, pasando la lengua por arriba y por abajo, recorriendo todo el tallo y lamiendo obscenamente los huevos que colgaban.

Rubén cogió el móvil y la grabó desde arriba sin que se diera cuenta, tomando primeros planos de la cara de Malena y de su polla, iba a presumir muchísimo cuando se lo enseñase a sus amigos, una zorra casada mamándole la polla de esa manera tan guarra.

- Chupa, ZORRAAA, chupaaaa. – repitió tirándola del pelo y doblándole la cara –

La imagen era bestial, la obligaba a doblar el cuello y ella se giraba para que su miembro duro y largo no saliera de su boca.

Le estaba lamiendo cada milímetro de polla como si fuera una profesional, notó que sus huevos se encogían y supo que estaba a punto de correrse.

- Abre bien la boca, zorra. – ordenó Rubén dando un tirón tan fuerte que la hizo doblar el cuello para mirar hacia arriba -

Un latigazo de leche salió disparado estrellándose contra su cara, Malena intentó apartarse pero no pudo hacerlo y salpicó su nariz y sus ojos obligándola a cerrarlos.

Rubén aprovechó ese momento que ella no veía y lanzó repetidas fotos, todas ellas con la carita de Malena abriendo la boca y sacando la lengua para recoger los mecos que colgaban.

Malena le limpió la polla y él la cogió del brazo y la tiró sobre la cama.

- Ábrete de piernas que ahora te toca a ti, pedazo de puta.

No tardó ni un segundo en separar las piernas mostrando su braguita negra, la que había elegido para esta ocasión que tanto tiempo esperaba.

Rubén la sacó por las piernas y se la metió en el bolsillo del pantalón para guardarla, iba a enseñársela a sus compañeros de la facultad cuando les mostrase el vídeo de la MILF que se follaba.

Metió la cara entre los muslos de Malena para darle una comida de coño que sabía que ella no iba a olvidar en la vida, pasó la lengua por los gajos, separó los pliegues del clítoris y se centró en excitar ese apéndice diminuto con la puntita de la lengua.

- AAAAAAHHHHHHH. – gimió Malena con un temblor de piernas que asustaba -

Rubén estaba orgulloso, sabía que follaba muy bien porque las chicas de la clase se peleaban por él, pero ahora no estaba con una chiquilla sin experiencia, estaba follándose a una MILF de puta madre y veía como ella gozaba.

- Hoy te la voy a meter por el culo, puta.

- Ummm… no…. Ummm… no, por el culo no. – negó ella -

A Rubén lo que dijera ella no le importaba, sabía cómo llevarla hasta el punto de no retorno para que fuera Malena quien lo rogara.

Continuó comiéndola el coño con devoción, y cuando vio que iba a correrse, paró de repente y se puso de pie dándole la espalda.

- SIGUEEEEE. – gritó ella al ver que el orgasmo que le llagaba, de repente se le escapaba – No pares. ¡JODER! Sigue comiéndome el coño hasta que me corra.

- No tengas prisa, zorra. – respondió Rubén con suficiencia – La noche es muy larga, ya tendrás tiempo de correrte cuando a mi me dé la gana.

Fue al mueble bar y se sirvió una copa con tranquilidad, observando como ella le miraba furiosa.

- ¿Quieres algo? - preguntó con chulería – Al fin y al cabo pagas tú.

Malena se incorporó y vio que llevaba el vestido remangado en las caderas y se había arrugado al tumbarse en la cama con él puesto. Se cagó en su mala suerte, porque si Carlos la esperaba despierto, podía verla llegar en unas condiciones desastrosas.

Se lo quitó a toda prisa y lo colgó en una percha en el armario intentando estirar las arrugas.

- Ponte a cuatro patas. – oyó que Rubén la ordenaba –

Pero estaba enfadada porque se había quedado a medias y quiso darle un castigo.

- Ahora sigues comiéndome el coño o me marcho a mi casa.

Rubén no era un pardillo, a pesar de sus años tenía mucha experiencia y sabía de dónde cojeaba esta alumna que quería ir de maestra.

La cogió por el pelo y la obligó a subirse en la cama poniéndola en la postura que le había pedido antes.

- Eres mi puta y te follaré como me dé la gana. ¿Has oído pedazo de zorra?

Malena apoyó los codos en la cama y levantó el culo enseguida, las palabras del muchacho la ponían como una perra, ya podía notar los flujos que salían por sus gajos y bajaban por los muslos en dirección a la cama goteando.

Miró nerviosa hacia atrás esperando que él se acercara, veía esa verga gorda tiesa como un palo y contaba los segundos para que se la metiera de una vez en el coño.

- ¿Te folló anoche el cornudo de tu maridito? - preguntó Rubén grabándola discretamente con el móvil –

Ella había apoyado la cara en la cama y no podía verlo, solo escuchó la pregunta y respondió de inmediato.

- Si, si, ayer me folló mi marido.

Rubén se pegó a ella por detrás y deslizó la verga entre sus piernas, rozando con el capullo los gajos y deslizándolo por la raja sin llegar a encajarlo.

- Ummmmm. – jadeó Malena al sentir ese contacto tan deseado –

- ¿El cornudo te folla como yo? ¿Tiene la polla tan gorda o la tiene más pequeña?

- Métemela, joder. – suplicó Malena descompuesta –

No quería hablar de su esposo, sentía mucha vergüenza, y mucho más al oír esa palabra que le parecía vejatoria. Ella no quería considerarle cornudo, prefería pensar que esto tan solo era una aventura que animaría su aburrido matrimonio.