Jodida por infiel 2 El Reservado #3
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2 El Reservado #3

Ya no tenía ninguna duda de lo que había ocurrido ayer por la noche mientras él perdía el tiempo buscando a Malena por toda la discoteca, y además lo habían hecho delante de mirones.

Iba hacia la salida, cuando el hombre que estaba en la puerta se dirigió a él hablándole al oído.

- Luego vienen más, todas las parejas que entran acaban follando en los sofás.

- ¿Todas? - preguntó para informarse –

- Todas. – afirmó con rotundidad - Algunas vienen con los amantes y entran deprisa porque sus maridos están afuera y echan un polvo rápido para que no se enteren.

- Vaya zorras. – exclamó Carlos –

- Jajaja. Ya te digo. – respondió con cara de cerdo lascivo - Si tú supieras.

- ¿Estuviste ayer?

- Sí, claro. – respondió el hombre – Vengo todos los días.

- ¿Alguna de las que entraron ayer se marchó sin hacer nada?

- ¡Que va! Jajaja. - contestó con sonrisa de hiena – Ayer entraron varias y a todas las dieron lo suyo.

Yo no me pierdo ni una, hay algunas que están tan buenas que me dan envidia, pero yo estoy aquí por seguridad, aunque algunos mirones se aprovechan y se las follan también.

Pero yo me encargo solo de que no haya líos.

- ¿Alguna te llamó especialmente la atención? – insistió de nuevo –

- ¡Joder! Claro. – exclamó el de seguridad – Además fue muy gracioso, porque vino una tiparraca que estaba de puta madre, con unas tetas y un culazo de la hostia, le dijo al chico que iba con ella que se diese prisa en follársela, que su marido había ido al baño y no podía enterarse.

Carlos se quedó helado, lo que decía ese cabrón era justo lo que había pasado. Todo coincidía, Malena habían entrado en el reservado mientras él estaba meando en el baño de la discoteca y se había follado a Pablo a toda prisa sabiendo que la buscaba.

- Gracias. - respondió cabizbajo –

- Oye. – añadió el hombre – Si vienes luego otra vez te dejo pasar sin pagar, ya verás que bomboncitos más ricos vienen, algunas parecen niñas de colegio, se las follan los novios y en ocasiones se las pasan a los que están mirando en los sillones, y si alguna es tímida y necesita algo para animarse, ya sabe.

- en la mano sacudía un sobrecito con polvillo blanco que él entregaba a quien lo deseara previo pago de su importe -

Carlos salió del reservado con la certeza de que a Malena, Pablo se la había follado bien follada, lo había dicho el hombre, ayer todas las que entraron se llevaron lo suyo, y hubo una que pidió al chico que se diese prisa en follársela, que su marido había ido al baño y no podía enterarse.

¿Quién podía ser más que él?

Iba a macharse de la discoteca cuando una mano le cogió por el brazo, se giró y vio que era la chica de ayer, la que le hizo la mamada en la playa.

- ¿Qué haces por aquí? – preguntó ella -

Carlos comprobó que era una chica muy guapa, podría ser modelo si se lo propusiera, tenía un tipazo espectacular y el vestido que llevaba le quedaba como un guante, se ajustaba a su figura mostrando unas curvas prominentes, tenía un culazo de diez y unas tetas de nueve y medio para arriba.

- Ya ves. – respondió intentado marcharse –

- Invítame a una copa y luego pasamos al reservado. ¿Te apetece?

- Va a ser que no. – contestó alejándose de ella –

- Al menos invítame a una copa. – replicó ella - Aunque solo sea por lo que pasó anoche, creo que te la chupe bien y te corriste en mi mano soltando toda tu leche.

Carlos sacó un billete de veinte y se lo dio en la mano sin siquiera mirarla.

- Con esto te vale. – dijo poniéndose serio – Y si me ves otra vez, no vuelvas a hablarme, ni siquiera te me acerques.

- ¡Vale hombre! – exclamó ella poniendo cara de enfado – Vaya geniecito tienes hoy.

Ella cogió el billete y se lo guardó en el bolso, intentó darle un beso pero Carlos se apartó para que no lo hiciese, después salió de la discoteca y cogió un taxi para regresar al hotel.

Volvió a la habitación y allí estaba Malena tumbada, se notaba que acaba de ducharse y tenía el pelo mojado.

¿Qué habrá hecho? ¿Por qué se ha duchado antes de que yo llegase? Se cuestionó Carlos al verla.

Iba a preguntarla cuando en el móvil de su esposa sonó un mensaje entrante, lo abrió y le miró con cara de mala leche.

- ¿Otra vez con ella? – le interrogó mostrándole el móvil – ¿No tuviste suficiente con la mamada de anoche?

En la pantalla había una foto en la que se le veía a él entregando el dinero a la chica en la discoteca, pero no había texto acompañándolo ni se veía a quién pertenecía el teléfono porque Malena no lo tenía añadido en los contactos.

Carlos se puso nervioso e intentó explicarse.

- He ido a la discoteca y ha querido que me fuese con ella, pero le he dicho que no, Malena, solo le di dinero para pagar una copa, no ha pasado nada, me he ido sin hablar con ella, y….

- Joder, Carlos, lo que faltaba, no solo me engañas sino que pagas por ello, eres un putero, eres un…

- Calla. ¡Joder! – respondió encolerizado - He visto el reservado, he visto donde ayer estuviste con tu amiguito Pablo. ¿Me hablas a mí de engañar? ¿A mí? ¡Manda huevos! Seguro que disfrutaste mucho cuando el cabrón de tu amigo te folló delante de todos. ¡Vete a la mierda! Malena.

Y salió de la habitación como alma que lleva el diablo.