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Amy
Debí irme cuando tuve la oportunidad, el apartamento ya estaba bajo contrato para otra persona antes de que yo pudiera rentarlo, me quedé porque me sentía en deuda con Rick y porque lo quería, pero necesitaba mi libertad, tenía meses sin salir a ningún lado, todo lo que hacía era trabajar, buscar apartamentos, ir a terapia y mi única socialización era los domingos en misa.
Cuando le dije a Juliana que estaba pensando en mudarme me rogó que no lo hiciera, ella sabía que tener acceso a su hijo en momentos difíciles era casi imposible, me contó que, durante el primer divorcio de Rick, Clay tuvo que ir al trabajo muchas veces para poder interactuar con él porque no se veían, así que en lugar de pagar renta era niñera de un hombre adulto.
El problema era que al estar con él no podía pensar en nadie más y parte de mi deseaba salir, embriagarse y conocer personas, tenía casi seis meses sin tener sexo, comenzaba a sentirme desesperada, no entendía como había personas que pasaban años sin nada de acción ¿Cómo hacían? Yo estaba tan cachonda que ¡diablos! si Jesse me pedía que volviéramos a acostarnos lo hubiera hecho solo para quitarme las ganas.
Cuando el psicólogo me recomendó expresar abiertamente mis sentimientos con Rick, pensé que no habría cambios, que todo intento sería en vano, pero me escuchó y comencé a ver cambios poco a poco, me tomó un par de semanas notar que por fin le estaba poniendo algo de verdadero esfuerzo e interés al trabajo. Fue ver la transformación de un zombi a humano.
De pronto su vida tomó una pizca de color, lo vimos tomar decisiones importantes, opinar en las reuniones e incluso reírse de varias bromas, la primera vez que lo vi reír me tomo por sorpresa, recuerdo estar sirviéndome la segunda taza de café cuando escuche su risa desde la sala de juntas, mi corazón se detuvo, gire el rostro en dirección a la sala de juntas y fui tan feliz que quise llorar, lo primero que hice fue escribirle a Fátima lo que acaba de presenciar, como si su risa fuese el suceso más importante y esperado de mi vida.
Pasaron alrededor de seis semanas de terapia para que Rick pudiera ser casi una persona normal en el trabajo, pero en la casa volvía a estar deprimido, no salía, no respondía llamadas, se desanimaba al cruzar la puerta de la casa, me sentía confundida, era como estar con dos personas diferentes, una me llenaba de esperanzas y la otra me rompía el corazón, en ocasiones tuve que hablar con Jesse para preguntarle que podía hacer con él.
En su cumpleaños Rick no deseaba hacer nada, tampoco podíamos obligarlo, pero para el cumpleaños de su madre, no se podía oponer, sentí que era la excusa perfecta para obligarlo a hacer algo fuera de la casa. Jesse, Fay y yo planeamos junto a Clay una celebración sorpresa para el cumpleaños de Juliana.
Era algo sencillo, aun así, consumió mucho de mi tiempo, Marjorie estuvo ayudándome en todo el proceso, ella y yo nos habíamos convertido en grandes amigas, ella era mayor que yo unos veinte años, llevaba viviendo en el país la mitad de su vida y tenía mucha experiencia en todo; en el trabajo, con hombres, en la familia, si necesitaba un consejo era con ella con quien iba, siempre sabía qué hacer.
Sabía que Marjorie también había sido muy buena amiga de Beverly, pero eso no impidió que nosotras conectáramos, era de las pocas personas con quien podía hablar español y entendía como me sentía, ambas habíamos migrado de nuestros países, ella no solo era servicial en el trabajo, sino que me brindaba apoyo emocional cuando lo necesitaba, las diferencias culturales con los gringos a veces me impedía conectar con ellos.
Marjorie no tenía pelos en la lengua, como decimos en mi país, me decía las cosas que tenía en mente y yo no la juzgaba, una vez me dijo que quería escupir en el café de Rick porque estaba siendo obtuso y yo me reí, no hacia esa clase de comentarios con nadie más, el resto de los empleados se quejarían con recursos humanos, también hacia bromas de doble sentido, los demás se escandalizarían, pero se perdían de lo graciosa que era.
Ella se había dado cuenta que me gustaba Rick, un día me preguntó por qué seguía viviendo con él, no vi razón para mentirle, le confese que estaba enamorada de él y que a pesar de que me dolía no estar con él, tampoco tenía la fuerza de voluntad para dejarlo, era incapaz de soltarlo, ella se rio y me dijo que ya lo sabía.
Fue idea de Marjorie que intentara seducirlo, me dijo que no entendía que le veíamos, por qué mujeres como Beverly o yo estábamos obsesionadas con ese hombre, literalmente podríamos tener a cualquier otro, intente explicarle y ni si quiera quiso escucharme, me dijo:
- Si te gusta te gusta, no tengo porque entenderlo y si te aferrar a él ¿Por qué no has hecho nada? has que se vuelva loco por ti.
Me dio varios consejos y no dude en ponerlos todos en práctica, el día antes del cumpleaños de Juliana entré a la habitación de Rick, no pedí permiso ni toque la puerta, ya me estaba acostumbrando a entrar así, él nunca decía nada, me pare frente a él, Rick estaba recostado en su cama.
- Rick, mañana es el cumpleaños de tu madre. – le dije.
Rick me observó entera y fue la primera vez en un largo tiempo que sentí que me miraba, era de noche y me había puesto un vestido corto de lencería de seda para dormir, me la había puesto con el propósito de llamar su atención, no era la primera vez que usaba lencería alrededor de él, ese mismo atuendo lo había usado anteriormente y él ni si quiera lo había notado.
En ocasiones era frustrante, porque sabía que Jesse no se hubiera tomado dos segundos en quitármelo y porque cuando fui de compras con Marjorie, me dijo “con este sí te lo llevaras a la cama”, sabía que no se sentía atraído por mí, pero la mayoría de los hombres no necesitaban sentirse atraídos con una mujer para tener sexo ¿acaso Rick no tenía deseos?
No estaba esperando tener una relación amorosa con Rick, por favor, su esposa acababa de fallecer hacía algunos meses, pero sabía que los hombres tenían necesidades que saciar y él no podía satisfacerse únicamente con su mano, si lo que él quería era sexo de una noche, yo podía dárselo, así que ahí estaba, haciendo mi intento mil y quién sabe cuántos y por fin sentí que funcionó.
- Le hemos organizado una fiesta – agregué – y me gustaría que fueras.
Por muchas semanas no me había visto, evitaba el contacto a los ojos constantemente y cuando por fin lo hizo fue la vez que le pedí que volviera a terapia, desde entonces tampoco me había mirado mucho, lo hacía por el rabillo del ojo de vez en cuando en el trabajo no por más de dos segundos, pero allí estaba observando mi cuerpo con algo de intensidad, una mirada como las de antes.
- No, nada de me gustaría, tienes que estar ir, – demandé – no permitiré que le falles a tu madre.
- No pretendía hacerlo. – me dijo.
- Bien. – sus ojos se encontraron con los míos y juro que me sentí poseída.
- Amy.
- ¿Sí?
- Ponte algo de ropa por favor. – ¿Qué?
Rechazada más de una vez ¿Dónde estaba mi dignidad? Absolutamente todas, tanto Marjorie, como mis hermanas y Samanta pensábamos que ahora que Rick estaba solo y que vivíamos juntos por fin se fijaría en mí, solo necesitaba un empujón de mi parte, pero no, solo estaba haciendo el ridículo.
- Lo siento, no pensé que te dieras cuenta de lo que visto o no, prácticamente no me ves.
- Te veo. – me aseguró.
- No estaba segura, lamento incomodarte, lo compré hace poco y quería ver cómo quedaba, olvidé que lo traía puesto – dije deslizando mis manos sobre la tela – en fin, Jesse estará por acá.
Su rostro lleno de fascinación se desvaneció en el momento en que mencioné a Jesse ¡sufre! Quería que ahora no solo me imaginara con esa ropa, sino que también me imaginara usándola para Jesse y que pensara en las cosas que él me haría si me lo veía puesto.
- ¿Crees que le va a gustar? – pregunté.
- ¿Jesse y tú volvieron?
- Oh no, claro que no, – negué – pero no me molestaría algo de sexo casual, – dije con descaro – en estos meses no he salido con nadie, necesito sentirme deseada, tengo muchas, pero muchas ganas de que me den un revolcón.
- ¿No crees que estás poniendo demasiado empeño para algo que será un simple revolcón?
- No, para nada, porque cuando estoy serio en una relación, esto, – acaricié mi piel por encima de la lencería – esto no es nada con todo lo que soy capaz de dar y hacer sentir.
Me gire hacia la salida, en cuanto llegue a la puerta voltee a verlo, me estaba viendo el trasero, otra vez, y quería brincar de la emoción, le guiñé el ojo y le di las buenas noches, cuando llegue a mi recámara estaba muerta de felicidad.
La mañana siguiente me vestí bastante sexy sin perder la elegancia, Fay estaría ahí para juzgarme y aún no quería dejar de tejer su aprobación, el vestido mostraba mi figura, se enfocaba en mi trasero y dejaba al descubierto mis piernas, las sandalias me hacían ver más alta y estilizada.
Fay pensaría que estaba tratando de seducir a Jesse, lo cual en cierta forma alimentaba mi ego, sabía que Jesse estaba aún interesado en mí y yo quería que viera lo que se estaba perdiendo, en esos meses me había puesto muchísimo más guapa, por otro lado, Juliana, ya tenía sospechas de que en realidad me gustaba era su hijo.
Juliana estaba al tanto de porqué Jesse y yo terminamos, yo misma le había contado, a diferencia de Fay, la madre de Rick era mucho más tranquila y fácil de llevar, no había conocido a una mujer más tierna y amable, envidiaba mucho a Rick por ganar la lotería de las madres y explicaba porque él era tan caballeroso siempre.
No miraba a juliana como una madre, más como otra hermana mayor, siempre se interesaba por mí y me encantaba pasar tiempo a su lado, a veces después de misa íbamos por brunch o happy hour a algún café o restaurante de su elección y hablábamos por horas, aprendí mucho de Rick gracias a eso.