Jesse's girl 41 #4
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Ese hombre había sido como un padre para mí. Aunque me dolía lo que hizo, entendía que su intención era protegerme. No fue correcto, pero sabía que me quería a pesar de haberlo decepcionado, el amor que sentía por él me impedía denunciarlo. Era un hombre mayor que debería pasar sus últimos años en paz.

Sentí pena por él, también sentí dolor, compasión y me pregunté si todos estos sentimientos habían nacido gracias a las conversaciones que había tenido con Rick acerca de Dios; tenía muchas ganas de abrazarlo y dejar todo el resentimiento atrás.

Salí de inmediato de la sala para poder encender mi celular y llamar a Fátima y contarle lo que había pasado, pero antes de que poder hacerlo Rick me sorprendió con un abrazo, me apretó tan fuerte que casi me dejó sin aire, no sabía cuánto lo necesitaba hasta que las lágrimas cayeron por las mejillas.

Mi madre nos encontró minutos después, me separé de ese abrazo y me limpié las lágrimas, tomé varias respiraciones largas para tranquilizarme, ella me pidió un momento a solas y yo asentí, Rick se alejó lo suficiente para darnos privacidad, pero no tanto como para no estar al pendiente de mí.

- Quería hablarte de tu padre – dijo mi madre – ¿Por qué no me dijiste lo que te había dicho Selena?

- No lo sé, creo que pensé que esas conversaciones eran prohibidas.

- Debiste habérmelo dicho, lo de tu padre en prisión eran solo habladurías de la gente, jamás te habría negado la verdad.

- ¿Entonces por qué no me dijiste “la verdad” por tu propia cuenta? – le cuestioné.

- Porque estabas pequeña, quería decírtelo cuando fueses grande para que pudieras entender, el problema es que los hijos crecen muy rápido y no te das cuenta.

- ¿Qué pasó con mi padre? – pregunté.

- Él fue asesinado, se encontraba en el momento equivocado a la hora equivocada, una pandilla lo confundió con un tipo con el que tenían rencillas y lo mataron, perder a tu padre fue un dolor muy grande, lo amaba muchísimo, ahora que ya has pasado por un rompimiento sabes lo que es tener el corazón roto, tus abuelos son los únicos que saben lo que pasó, ellos lo conocían, yo estaba preparando todo para irme de la casa con él y Fátima, él quería mucho a tu hermana, ella estaba muy pequeña para recordar, nunca conocí a su familia, también por eso no te hablé de ellos nunca.

- ¿Y qué hay del padre de Fátima y Wanda? De ellos tampoco hablas. – le recriminé.

- El padre de Fátima me abandonó en cuanto supo que estaba embarazada, años después se contactó de nuevo conmigo diciendo que quería saber de nuestra hija, le dije que tendría que hablar con ella ahora que era una adulta, ella podría decidir si quería tener contacto con él, le di la información de Fátima y hasta donde sé, están viviendo juntos en Costa Rica. – yo asentí – El padre de Wanda era un hombre casado, siempre me dio vergüenza admitirlo, todo el mundo lo sabía, todo el pueblo habló de ello, Wanda lo sabía y era la única que tenía que saberlo.

- Gracias por decirme esto. – le dije.

- ¿Vas a quedarte por acá? – preguntó y yo negué.

- Me voy en dos días.

- ¿Vas a volver? – negué otra vez – ¿vas a mantenerte en comunicación?

- No lo sé. – dije con sinceridad.

Escuchar a mi madre hablar de su pasado de una forma tan humana, hizo que sintiera empatía por ella, pero aún me dolía que no hubiera podido defenderme, no deseche la idea de algún día volverle a hablar, pero eso no quería decir que pudiera confiar en ella.

- La casa no ha sido lo mismo sin ti, – ¿me estaba diciendo que me extraña? – hasta Paco te extraña, de vez en cuando dice tu nombre y tu abuela tiene que callarlo porque también le pone triste que la casa esté tan vacía.

- La abuela tampoco hizo nada cuando el abuelo me estaba pegando, no parecía que yo le importara. – dije.

- Tu abuela escondió el machete cuando apareció tu novio, – dijo – ella sabía que si alguno de nosotros se metía te podía ir peor, lo mejor que podíamos hacer era dejar que acabara. – yo negué.

- Éramos mayoría – dije con los ojos vidriosos y la voz quebrada – si la abuela, Fátima y tú hubieran intervenido… – tome aire para poder continuar – si ustedes se hubieran opuesto quizás el abuelo no se habría salido con la suya.

- Puede ser, pero en ese momento cada una hizo lo que pensó era conveniente, tu abuela pensaba que te merecías esa paliza.

- ¿Y tú? – pregunté y ella negó.

- Si pudiera regresar el tiempo atrás…

- ¿Qué harías diferente? – pregunté.

- Te hubiera dejado tener novio, – dijo – ahora sé cómo eso les ha afectado, Wanda ha hablado conmigo y me ha explicado, también hablé con Fátima y me contó lo de su aborto. – mamá se comenzó a llorar.

Un nudo en la garganta me impidió hablar, quería decirle que la perdonaba, deseaba ser lo suficientemente buena en mi corazón para perdonarla, simplemente no podía, me seguía doliendo demasiado, tenía que sanar ese dolor antes de dar el siguiente paso.

Observe a Samanta acercarse a Rick, ambos me estaban esperando, detrás de nosotros estaban los abuelos con Wanda y mi tía, los observé a lo lejos, me despedí de mi hermana y me fui, estaba sobre cargada de emociones.