Jesse's girl 41 #3
79%

41 #3

- Entiendo, – se acercó a mí y me dio un abrazo – estoy aquí, él no volverá a hacerte daño, no voy a dejar que nada te pase, todo va a estar bien. – aseguró.

Separarnos se sintió en cámara lenta, los pocos centímetros que nos separaban, mientras mi rostro pasó cerca del suyo fue abrumador, podría haberlo besarlo, él no podría haber hecho nada para evitarlo, nuestras miradas se encontraron y por un segundo sentí que él quería que lo hiciera.

- ¿Amy? – reconocí la voz.

Giré para verlo, en la entrada se encontraba Dionisio, sonreí, detrás de él apareció Samanta, mi corazón se regocijó de emoción, estaba tan feliz de verlos que corrí de inmediato a los brazos de mi mejor amiga.

- ¡Bitch! – me llamó Samanta – ¡te extrañé tanto!

- Yo también. – la abrace fuertemente mientras estaban por correrse las lágrimas.

- No te atrevas a llorar, tu maquillaje luce fabuloso. – me amenazó.

- Ah, no te preocupes, – le tranquilice – esta obra de arte de Wanda es a prueba de agua y de lágrimas.

Nos separamos, luego salude a Dionisio de la mano y les presente a Rick, el padre de Samanta nos estaba esperando en la entrada, nos encontramos con él en la salida, viajamos todos en el vehículo de Rick, yo le di indicaciones hasta llegar al juzgado. En cuanto llegamos y bajamos del vehículo, Samanta se aseguró de estar a mi lado.

Rick se colocó al otro lado, sin tocarme, a diferencia de Sam que sostenía mi brazo, Dionisio y el padre de Samanta nos guardaban la espalda mientras caminamos hacia la entrada. Identifique a mi familia, Wanda estaba con mi madre y mi abuela, no veía a mi abuelo por ninguna parte, mi tía tampoco estaba.

Mantuve mi distancia y al mismo tiempo le hice saber a Wanda que estaba ahí para ella, observé a mi abuela hablar con mi madre, le preguntó en voz baja por la persona junto a mí, ella le respondió tan bajo que ya no podía escucharlas. Minutos después entró mi abuelo, el corazón comenzó a palpitarme a una velocidad descomunal, Samanta me apretó la mano, nos miramos de reojos, Wanda también me observaba, Rick se había dado cuenta porque en cuanto levantó la vista, su mirada expectante me esperaba, escuché la voz de mi tía, ella caminaba detrás del abuelo.

- Papa, – le pidió – es mi esposo.

- No me importa, igual lo voy a matar si queda libre. – le respondió.

Le tomó unos minutos a mi abuelo darse cuenta de mi presencia, sus ojos me observaron con desaprobación, luego recorrió a Rick con la vista, Rick colocó su mano sobre mi hombro y me dio un apretón, tragué saliva, estaca asustada y no podía moverme, ni tampoco hablar.

Nos llamaron, nadie dijo nada, pasamos todos los involucrados, mi tía aún intentaba persuadir a mi abuelo de que no hiciera nada, el parecía decidido a convertirse en un criminal de verdad, nos sentamos los cinco en una banca en el centro, mi familia estaba adelante de nosotros, otras personas que habían venido se sentaron alrededor.

El juez apareció y dio por comenzado el juicio, Rick trajo unos auriculares que le ayudaban a traducir todo lo que estaban diciendo, Wanda declaró su parte de la historia, mi abuela y mi madre comenzaron a llorar, mi abuelo está tan molesto que lo escuche maldecir un par de veces, por su parte el violador se declaró inocente y escucharlo contar su parte de la historia hacía que me sintiera enferma.

Me dieron unas náuseas enormes cuando dijo mentiras de como mi hermana lo seducía, el juez pidió a mi abuelo que se comportara cuando se exaltó al escucharlo decir que se arrepentía de haberle fallado a su esposa, porque había sido débil al aceptar estar con una mujer más guapa y joven.

- ¡Pero era una niña! – susurró Rick solo para él.

Escuchamos a los testigos, en algún momento Rick me tomó la mano y se sintió natural, muchas personas hablaron a favor de Felix, de como él era una buena persona y demonizaban a mi hermana criticándola de coqueta. Cada vez que los escuchaba sentía que me hervía la sangre ¿Cómo van a culpabilizar a una niña de catorce años por ser violada? ¿Desde cuándo las víctimas eran los culpables? Cuando pasaron los testigos de Wanda no fue mucho lo que se hubiera podido decir para ayudarla.

Por un momento nada pintaba bien para mi hermana, hasta que fue el turno de hablar de mi tía y su declaración se sintió pesada, nos contó que tenía sospecha que su esposo le era infiel porque ya lo había atrapado antes, y que no tenían sexo desde hacía mucho tiempo, nos dijo también de los regalos que él le hacía a Wanda que ella desconocía y vino a darse cuenta recientemente, mostró cómo pruebas algunos recibos viejos.

Félix había gastado alrededor de quince mil córdobas en regalos para mi hermana, al menos eso es lo que se había podido contabilizar, también sirvió que nos contara que muchas personas ya le habían dicho a ella que los habían visto juntos, pero que ella nunca pensó que su sobrina se prestaría a ello porque era un ángel inocente.

Mi tía nos habló de los abusos que había sufrido en su matrimonio, de los maltratos físicos y psicológicos, y siendo la persona más cercana a él, ella pensaba que su esposo podía ser un abusador, cuando terminó de hablar, sentí compasión por ella, y pude perdonarla en mi corazón por todas las humillaciones que recibí de ella de niña, pero, sobre todo, por haberme dicho lo de mi padre.

El juez nos pidió salir para que el jurado pudiera tomar una decisión, estuvimos en espera no por mucho tiempo, aproveché para acercarme a Wanda y abrazarla, todo esto le afectaba más a ella que a mí, traté de reconfortarla con palabras, pero sentí que fue en vano.

- Amy, – me llamó mi tía – tanto tiempo sin verte.

- Hola. – le salude, Rick se mantuvo cerca.

- ¿Dónde has estado? – preguntó con curiosidad.

- He estado fuera del país mayormente. – le dije.

- ¿En dónde? – preguntó.

- California.

- Ah vaya ¿encontraste trabajo allá? – yo asentí – ¿y este gringo es tu novio? – preguntó observando a Rick.

- No. – respondí cortante.

- Es su amigo, – le respondió mi madre – está con ella para protegerla. – enfatizó.

- ¿Qué pasó con el gringo con el que salías? – preguntó mi tía.

Admitirlo delante de ellas me llenaba de vergüenza, pero no tenía razón para mentir y honestamente tampoco tenía energía para inventar una historia, estaba cansada emocionalmente.

- Terminamos. – dije en voz alta.

- ¿Qué pasó? – preguntó con interés, no tenía tiempo para satisfacer su morbo.

- ¡Selena! – le regañó mi madre – deja de meterte en lo que no te importa.

En ese momento respeté solo un poco a mi madre por salir a mi rescate, una brillante idea cruzó por mi mente, era maliciosa y quizás no convenía, pero solté la bomba de todas formas.

- Mamá ¿sabías que cuando yo era una niña la tía Selena me contó que mi padre estaba en prisión? – Mi madre observó con enojo a mi tía.

- Eso no es cierto. – me dijo mi madre.

- Hablaremos de eso después. – nos interrumpió la abuela.

Yo me alejé de ellos, a los pocos minutos nos llamaron de nuevo, entramos a la sala, un silencio se apodero de la sala, todos parecían estar igual de nerviosos que yo, el jurado emitió su veredicto y lo declararon culpable, en un país donde la mayoría de las violaciones ni si quiera llegaban a ser denunciadas porque el abusador casi siempre tenía las de ganar, en mi país con tan poca justicia para las mujeres, esto se sintió como una gran victoria.

Se escucharon varios suspiros, Wanda comenzó a llorar por primera vez, algunas personas comenzaron a quejarse, los observé, era la familia de Félix, esposo de mi tía, pronto el juez dio una sentencia, la pena máxima, veinticinco años de cárcel, la mano de Rick apretó la mía fuertemente, cuando lo encontré con la mirada noté que también él estaba llorando.

La esperanza comenzó a arder en lo más profundo de mi corazón, quizás yo también podría tener justicia, observé al abuelo abrazando a mi hermana y recuerdos de las navidades en las que nos divertíamos, las veces que fue a alguna actividad de la escuela, todos los momentos donde fue la única figura paterna que tuve invadieron mi mente, cuando nos enseñó a montar a caballo a mis hermanas y a mí, cuando nos compró los regalos que queríamos el día de reyes, o mi primera comunión.