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Amy
Pensé que podía hacerlo, pensé que podría enfrentar a mi familia sola, pensé que no necesitaría a nadie, quizás Samanta, pero todos los recuerdos vinieron a mí, comience a temer de todos, no quería exponer a nadie ni tampoco exponerme a mí. Todo mi cuerpo estaba temblando, ni si quiera cuando fui a la entrevista para la visa me sentí tan aterrorizada.
Los nervios me estaban jugando una mala pasada, estaba sudando, mi ropa se sentía un poco pegajosa, no podía dormir, si lo hacía tenía pesadillas de mi abuelo golpeándome, mi abuelo queriéndome matar, tenía tanto miedo que aquel día me orine, había bloqueado ese recuerdo, pero aún seguía en mi cabeza y de vez en cuando volvía a mí.
El juicio seria pronto y Wanda me necesitaba ahí, no podía fallarle, tenía que ser fuerte, tenía que recordarme ya no tenían razones para estar molestos conmigo ahora que ya no estaba con Jesse, pensar en él hacía que me doliera todo, me odiaba por querer llorar otra vez, ya basta, deja de llorar Amy.
Pensé ¿recuerdas cuando tú abuelo te golpeó tanto que querías morir?, sacudí mi cuerpo al recordar, Jesse había sido la razón de ese suceso y aun así no me arrepentía, gracias a él salí de mi casa y entendí lo que era la independencia, conocí lugares bellos, mis ojos vieron por primera vez animales increíbles, probé comida deliciosa y bebidas interesantes, hice nuevas amistades, todas esas experiencias sumaron a mi vida.
Ese dolor que sentía, un día no sería más que un recuerdo, ese dolor no me definía, yo era más, era más atrevida de lo que pensaba, más capaz de lo que me creía, más guapa de lo que proyectaba. Tomé el teléfono y le escribí a Samanta, no podía hacer eso sola.
Amiga, no me siento bien en volver a ver a mi familia sola con mi hermana, tengo miedo por nosotras ¿crees que es posible que hables con tu primo y tu papá para que nos acompañen el día del juicio? Voy a hablar con Dionisio y el jefe para ver si también me acompañarían, entre más, mejor.
Cuenta con ellos.
Ella respondió casi de inmediato, le mandé toda la información acerca del juicio, le conté a Wanda al respecto, estar a punto de un ataque de nervios sobrepensando me abrió la mente a las posibilidades, y estaba tan distraída que no había tenido mucho tiempo para pensar en que Jesse no me había escrito.
Decidí que le iba a decir a Rick, él había sido el único interesado en saber del proceso y creí que se sentiría mejor de saber que no estaría sola, así que envié un mensaje y varias horas más tarde recibí una llamada suya.
- Hola Amy – era la voz de Bev – ¿Cómo estás?
- Bien.
- Quería decirte que lamento lo que dije de Jesse la última vez que hablamos, no era el momento, he tenido tiempo en reflexionar y sé que, aunque merecías saber la verdad, también merecías un tiempo para procesar tu dolor y yo interferí con ello, siento haberte causado más dolor cuando no era necesario. – dijo.
- Está bien Bev, no estoy molesta contigo, al contrario, agradezco que fueses la única que se sinceró al respecto. – le dije.
- Te lo agradezco, Rick y yo hemos estado hablando últimamente acerca del proceso de tu hermana y estamos felices de que encontrarás apoyo.
- Si, yo también, no es nada fácil, – admití – nunca pensé sentir tanto miedo de mi propia familia.
- Hemos estado viendo opciones de cómo apoyarte, hemos pensado que quizás sería buena idea visitarte.
- Oh, eso sería increíble, creo que Rick y tu amarían aquí.
- No lo dudo, el problema es que estoy teniendo problemas con el proceso de fertilización, no quiero viajar ni ponerme en situaciones de estrés, aún no he hablado con Rick al respecto, pero creo que él debería ir solo, sería una buena forma de poner a prueba tus habituales como asistente, haré que Marjorie te envié la información de la tarjeta ejecutiva para que le reserves hoteles a Rick.
- Oh, no es necesario que venga, no me gustaría ser una molestia, él debería quedarse con usted para apoyarla con su, am, su fertilización. – dije algo incomoda.
- No es ninguna molestia, quiero compensar el mal rato que te hice pasar, estoy segura de que Rick hará de un buen guardaespaldas para ti, él siempre es de mucha ayuda, te vas a dar cuenta cuando llegue allá, le pediré a Marjorie que le compre un boleto de avión, te estará enviando toda la información, cuídamelo mucho y has que se divierta, no ha tenido vacaciones en un largo tiempo y esto será lo más cerca que estará de una.
- Está bien, pero ¿tú vas a estar bien sin él? En serio no quiero interferir.
- Oh, estaré bien, no es primera vez que nos separamos, de hecho, ya tengo planes de ir con mi suegra a hacer senderismo, no te preocupes por mí.
- Está bien.
La llamada terminó luego de despedirnos, todo el tiempo pensé que Rick estaba escuchando, en mi imaginación él iba a interferir, no obstante, fuimos ella y yo, fue la conversación más bizarra y agradable que haya tenido con otra mujer, puede que sea porque en algún momento vi a su esposo de una forma que no era correcta.
El día siguiente lo pase en conversación con Marjorie, entre ella y yo elegimos el vuelo de Rick, el hotel en Managua del día de su llegada y el hotel en Rivas, no hablé personalmente con él en ningún momento, ni si quiera cuando estaba cerca de llegar y estaba en el aeropuerto esperando por él.
Suset me estaba acompañando porque Wanda tenía clases, su avión había aterrizado, esperaba detrás de la puerta de vidrio a que apareciera, los nervios me consumían, parte de mi estaba emocionada de verlo de nuevo y la otra parte estaba aterrada de mis propias emociones.
- ¿Es él? – Suset señaló con la boca a Rick.
Yo asentí, agradecida de que hubiera tantas personas en el aeropuerto y que sus voces fuesen tan altas que no dejaron que los latidos fuertes de mi corazón se escuchasen, él me observó y me saludó a lo lejos.
- Está muy guapo, me gusta más que Jesse, – ella volteó a verme con los ojos en grande – lo siento, no debí mencionarlo.
- Está casado, – le hice saber – y ahora es mi jefe así que deja de morbosearlo ¿desde cuándo cosificas a los hombres? no eras así cuando estábamos en la universidad.
- Tú tampoco eres la misma. – me recordó.
Rick tomó sus maletas y cruzó la puerta en dirección a nosotras, en cuanto me vio me abrazó cubriéndome por completo con sus brazos, mi corazoncito fue feliz, no deseaba soltarlo, aun así, lo dejé ir, no sin antes darle un beso en la mejilla, no pensé que tenerlo cerca nuevamente me hiciera tan feliz.
Le presenté a mi amiga y ella nos llevó en su nuevo vehículo, que era usado cuando lo compró, pero era su primer auto, así que se sentía como nuevo, fuimos a dejar a Rick a su hotel y nos pusimos de acuerdo para la cena, así que regresé con mi hermana y dejé que Wanda me arreglara.
- Me muero de ganas de conocerlo, Fátima me contó de él, está obsesionada con Rick. – dijo Wanda.
- Lo sé, otra razón por la cual es inalcanzable, jamás saldría con alguien que le gusta a mi hermana.
- Amy, no te lo tomes tan personal, nosotras estaríamos felices si tú pudieras tener todo lo que nosotras no podemos, obviamente si nos da envidia, como cuando te fuiste a los Estados Unidos con tu novio guapo, cualquiera hubiera querido ser tú en ese momento, pero que te envidie no significa que te odie, me da gusto por ti.
- No sé porque tengo que recordarles a todos que Rick tiene una esposa que no ha sido nada más que buena conmigo, jamás me metería con él.
- ¿Pero quieres? – dijo y me quede callada – SI QUIERES – se echó a reír y yo gire los ojos en respuesta – mierda ¿te gusta Rick?
- No “me gusta”, – negué – me agrada, – aclaré – él ha sido muy amable y lindo conmigo, a veces se siente como esos protagonistas que lees en los libros, aunque al igual que los novios literarios, Rick también es inalcanzable.
- Rick no es inalcanzable, – aseguró Wanda – estoy segura de que si quisieras tenerlo perfectamente podrías, si pudiste conquistar al moco de tu ex, – Wanda tuvo cuidado de no mencionar el nombre de Jesse, sabía que aún me dolía, así que le llamaba moco. – tú puedes conquistar el mundo.
- Nunca pensé que escucharía esa clase de cumplidos de tu parte. – admití.
- Te los mereces, eres una gran hermana, a veces un poco ñoña, pero estás mejorando, cabe resaltar que nuestra madre podrá ser una decepción en muchos aspectos, pero no hizo tan mal trabajo con nosotras.
- ¿Ahora tú también ya la perdonaste? Voy a parecer la mala y rencorosa si soy la única que no la perdona. – dije negando.
- Lento ahí, no estoy diciendo que la tengas que perdonar solo porque Fátima y yo lo hemos hecho, tú la perdonas cuando te sientas lista y si ese día no llega, no tienes por qué perdonarla, lo que te pasó a ti es más reciente, es normal que te sientas molesta con ella, yo me sentí así por mucho tiempo, pero luego de hablar las cosas con ella, todo fue más fácil para mí, perdonarla se sintió como quitarme un gran peso de encima, todo ese odio que sentía hacia ella, no sabía que tanto pesaba hasta que me sentí muy ligera, no voy a intentar convencerte que la perdones, esa es una decisión personal que tú tienes que tomar, pero por experiencia propia te digo que entre más tiempo pase, más dolor y pena se acumula en tu corazón.
Escuchar a Wanda hablar con tanta madurez hizo que sintiera pena conmigo misma, se suponía que yo era la mayor, yo debería ser más madura, quizás necesitaba ayuda, porque si en algo tenía razón Wanda era que el resentimiento pesaba y mucho, pero perdonar me costaba tanto.
- Ya sabes que ser rencorosa es uno de mis mayores defectos, – le dije – cada vez que pienso en perdonarla me acuerdo de aquel dolor, y me lleno de miedo, que si la perdono todo eso podría volver a pasar.
- Es porque necesitas sanar, primero tienes que sanar antes de intentar perdonar.
- ¿Cómo es que te has vuelto tan sabia? – pregunté.
- Se llama inteligencia emocional, – me aclaró – es algo que he venido trabajando con Mariana – se refería a su novia que estaba estudiando psicología y a quien conocí días antes.
- Gracias. – le dije y le di un abrazo.