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Rick
Tenía semanas de no ver a Jesse o a su novia, en la última comunicación que tuve con él me enviaba fotos de la base en Quántico, me invitaba a conocer y estaba pensando en visitar pronto, si era posible antes de que Beverly quedara embarazada. Ella estaba tomando sus medicinas y hormonas todos los días, en un par de ocasiones se enfermó del estómago.
Habíamos decidido que lo mejor para ella era dejar el trabajo, le dimos el ascenso a Marjorie, lo que nos tenía en una búsqueda de su suplente. Se me ocurrió darle ese puesto a Amy, le di el contacto a Marjorie para que entre ellas se comunicaran y así poder conseguirle la visa, Jesse no sabía nada de eso, si lo supiera me hubiera escrito al respecto.
Beverly seguía asistiendo regularmente con diferentes médicos, el proceso de fertilización in vitro requería de varios exámenes, medicamentos y más, en total llevábamos seis semanas y media y era momento de que se hiciera la primera prueba de embarazo, estaba seguro de que daría positivo, habíamos invertido mucho tiempo, dinero y energía en ello.
Negativa, Beverly estaba estupefacta observando la prueba de embarazo, algo tenía que estar mal, coloqué mi mano sobre su espalda para acariciarla y darle consuelo, deje que pasara unos minutos antes de decir algo.
- Debe de ser que es demasiado pronto ¿no dijeron que deberíamos esperar entre diez a quince días? Démosle más tiempo para hacer una nueva prueba. – sugerí.
- Ya pasó una semana, – dijo – sabes que no soy paciente, voy a llamar al doctor, esto solo pasa cuando la calidad embrionaria es baja, lo leí en internet, oh, Rick ¿y si soy infértil?
- No lo eres, – aseguré – ya te hicimos los exámenes, pero si te preocupa no concebir también podemos optar por la subrogación.
Ella asintió, se le veía más tranquila, me dio gusto que no se estuviera estresando por eso, últimamente hasta yo había estado de muy mal humor, Beverly no me dejaba tocarla, tenía miedo de que afectara en algo el proceso, no tenía sentido, pero tampoco podía persuadirla de lo contrario, estaba cerrada.
En las últimas dos semanas no habíamos intimado una sola vez, no sabía cuánto tiempo pudiera llevar así, pero no pensaba que sería algo permanente, ella está enfocada con el bebé, al menos eso era lo que me había explicado mi psicólogo.
- ¿Y si es el estrés? – Beverly estaba hablando consigo misma.
- Tendremos que preguntarle al médico.
- Es fin de semana, no podré hacer cita hasta el lunes. – la observé hablar con el celular – Siri ¿Qué puedo hacer para aliviar el estrés en dos días?
- Si crees que es algo grave pídeme que llame a los números de emergencia o a alguien de confianza. – respondió Siri.
- No, – dijo molesta – solo dime que puedo hacer para aliviar el estrés.
- Encontré: respiraciones profundas, yoga, cuida tu dieta, duerme lo suficiente, ejercicio… - Siri siguió hablando.
- ¡Como si no hiciera todo eso! – murmuró para sí misma – estúpida Siri, dime algo nuevo.
- ¿Quieres que continúe? – preguntó Siri y ella lanzó el teléfono a la cama.
- Hacer el amor podría ayudar con el estrés – sugerí.
Ella levantó el rostro y me atravesó con su mirada, lo había dicho en broma, pero totalmente intencionado, ella se puso de pie, dio un paso hacia mí, su mirada era feroz, yo estaba listo para ella, me podía mandar a la mierda o bien me podía devorar.
- ¿Sabes qué? Hagámoslo, si el maldito tratamiento no funcionó, no hay razón para no hacerlo, vamos a tener sexo y no quiero que te contengas, me vas a coger tan duro que los vecinos tendrán que llamar a la policía cuando escuchen mis gritos, quiero que me hagas venir al menos tres veces, me vas a tener en todas las posiciones humanamente posibles y no te vas a detener, lo haremos toda la noche, después de todo tienes razón, nada alivia más el estrés que una buena cogida. – dijo Beverly.
Mientras ella hablaba pude sentir la sangre darle vida a mi miembro, después de tanto tiempo sin acción no iba a desaprovechar la oportunidad, en cuanto terminó de hablar me lancé por ella, hice todo lo que me pidió y solo tomé descansos cortos para poder continuar cada vez que acabábamos.
Después de hacerlo la segunda vez nos dio mucha hambre, Bev fue por helado al congelador y yo recalenté la comida que había sobrado del restaurante la última vez que cominos fuera, comimos y lo volvimos a hacer en la cocina, toda esa energía acumulada se reflejó en la pasión de la noche.
Nos quedamos dormidos en el sofá, luego de hacerlo por cuarta o quinta vez, Bev se había corrido tantas veces que había perdido la cuenta, me desperté por la mañana y busqué mi celular para ver la hora, aún era temprano, fui a la cocina a preparar el café y comencé a revisar los mensajes, tenía uno de Amy en Instagram.
Amy y yo nunca hablábamos, teníamos mensajes, como cuando me escribió para darme las gracias por los libros o cuando le escribí para darle el contacto de Marjorie, nunca fue una conversación completa, nunca más de dos frases o palabras cortantes, era extraño tener un mensaje de la nada.
Lo abrí, era un mensaje largo, me serví una taza de café y me senté para poder leerlo con calma, tenía el presentimiento que no era nada bueno, en semanas no supe nada de ella, únicamente sabía que estaba de regreso en su país porque Fay se lo dijo a mi madre, tomé el celular y leí el mensaje.
“Hola, te estoy escribiendo para avisarte que tengo cita para la visa esta semana, te agradezco todo lo que has hecho por mí, se lo dije a Jesse y no estuvo muy feliz, de hecho me dijo que quiere que nos demos un tiempo, le pedí que no te reclamara ni se enojara contigo, pero a veces es un poco impulsivo, si crees que contratarme afectará tu amistad con él o ya no tiene sentido que vaya porque el propósito era estar cerca de él, entenderé y me alejaré, pero por favor no canceles el proceso, aún tengo ganas de ir, yo luego puedo buscar trabajo en algo más.”
Beverly se había despertado, verla frente a mí sin sentir que se moviera a mi alrededor hizo que me sobresaltara del susto, estaba tan acostumbrado al sonido de sus tacones que cuando andaba descalza se movía de forma sigilosa, derrame algo de café, ambos nos reímos y ella tomó una servilleta para limpiarme.
- ¿Quieres café cariño? – ofrecí.
- No puedo tomar café ¿Qué estabas haciendo? – me preguntó lanzando una breve mirada a mi celular.
- Oh, Amy me escribió, – le dije – parece que Jesse se molestó de que aceptara mi ayuda para la visa y terminó con ella.
- Ese imbécil, – exclamó – debió decirle eso para hacerla sentir culpable de terminar, pero seguro que terminó con ella para poder estar con otras mujeres ¿puedo ver el mensaje? – le entregué el celular y ella lo leyó – ¡es un bastardo! La está manipulado para que ella se quede allá y así poder hacer de las suyas acá, llámala, quiero hablar con ella.
- ¿Qué vas a decirle? – pregunté un tanto inquieto.
- Que no se preocupe por nada, que cuenta con nosotros.
Le marqué directamente a su número de teléfono, ella respondió luego del segundo timbre, su voz sonaba algo tímida y al escucharla volví a recordar aquel momento en el piano.
- Hola. – dijo en español.
- Hola, te habla Rick ¿Cómo estás?
- No lo sé. – su voz estaba apagada.
- Amy. – le habló Bev – Soy Bev, estás en altavoz con ambos.
- Ah, hola Bev ¿Cómo estás?
- Bien, acabamos de leer tu mensaje, ¿Cómo te sientes? – le preguntó.
- Es muy confuso, – dijo – Jesse me pidió un tiempo y no sé lo que eso significa ¿hemos terminado? Ni si quiera pudo hacerlo en persona, tuvo que ser por el teléfono, se siente… – no terminó la frase.
- No te sientas mal, – le dijo Bev – eres una mujer fuerte y decidida eso es algo que admiro y me gusta de ti, Jesse no te merece, te está intentando manipular para que te quedes, me gusta que no dejes que nada te detenga, ni si quiera un hombre, me recuerdas a mi cuando era más joven, algún día vas a encontrar a alguien que si te trate a como es debido, con lo bonita que eres no dudo que encuentres a alguien pronto y en lo que refiere a tu viaje quiero que sepas que cuentas con nosotros, no vamos a interferir ni vamos a cancelar nada, tú acude a tu cita, nosotros te compraremos el boleto de avión y te puedes quedar con nosotros mientras consigues donde vivir, para nosotros es una suerte haberte encontrado, estoy segura que harás un estupendo trabajo.
- Gracias, – Amy estaba llorando – estaba muy preocupada, yo sé que Jesse es su amigo y tenía miedo de que ya no quisieran saber de mí, yo amo a Jesse, pero no puedo quedarme aquí, la situación del país es deplorable, no se gana nada de dinero y tengo miedo de volver a casa.
- Oh, si queremos ayudarte Jesse no puede hacer nada al respecto, seguro querrá tenerte de vuelta en cuanto vuelvas a este país, y si eso es lo que quieres está bien, pero ¡oh, Dios! Te voy a decir esto y necesito que estés preparada porque te va a doler, – se detuvo y hubo un silencio sepulcral – Jesse te fue infiel mientras estuvieron viviendo juntos acá.
El silencio se intensificó, me cubrí el rostro con las manos sin poder creer lo que Bev acababa de hacer ¿Por qué tuvo que decirle? Ellos ya habían terminado ¿Para qué causarle más daño? Le arrebaté el teléfono de las manos y ella se sorprendió.
- Es suficiente. – dije, ella nunca me había visto así de serio.
- Aún no he terminado. – dijo Bev.
- Me parece que sí, – corte el altavoz y me alejé de ella – Amy ¿sigues ahí?
- Sí. – respondió en seco.
- Solo somos tú y yo ahora, – le hice saber cuándo estuve bastante lejos de Bev – lamento lo que te dijo Beverly.
- Ella también lo sabía – dijo entre sollozos – ¿tú se lo dijiste? Yo sabía que tú sabías, pero… – deje de entender su inglés a media frase y me sentía fatal.
- Lo siento, – le dije – lamento no habértelo dicho antes, no pensé que fuese correcto que te enterarás por mí.
- Entiendo, porque tu lealtad siempre irá hacia Jesse. – dijo con resentimiento en cada palabra.
- Amy…
- En serio lo entiendo, – dijo rápidamente – pero no sabía que todos estaban enterados y yo solo era parte del circo ¡Qué vergüenza!