Jesse's girl 39 #3
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39 #3

- Ian, el hermano mayor de Jesse tenía problemas de violencia, se relacionaba mucho con pandillas, a veces para entretenerse golpeaba a sus hermanos, Fay defendía a Jesse porque era el menor, pero eso generó resentimiento entre los otros, Frank, quien es el que le sigue a Ian, terminó yéndose de la casa en cuanto cumplió los dieciocho, Cory se fue por un tiempo, pero luego volvió, quizás por eso Jesse se siente inseguro de que vuelvas a tu hogar, todo lo que te pasó debió de sentirse personal para él, su hermano Ian tenía problemas mentales, fue consumido por sus propios demonios, se suicidó y no dejo una carta, solo podemos sacar conjeturas de porque lo hizo.

- ¿Cómo es que te puede doler perder a alguien que te hace daño? – pregunté – si el abusador de mi hermana muriese yo bailaría sobre su tumba. – dije con rencor.

- Es porque son familia, comparten la misma sangre, a veces no entendemos porque hacen lo que hacen, pero eso no nos impide quererlos.

Lo que decía tenía sentido, yo no entendía a Jesse muchas veces y eso no impedía que lo amara con locura, también me sentía de esa forma con mis hermanas, Fátima debía de sentirse así con mi madre.

- Jesse admiraba a sus hermanos, – continuó – supongo que de alguna forma aspiraba a ser como ellos, él puede pretender que no le importan ahora, pero solo es una fachada para cubrir sus verdaderos sentimientos, a él le dolió mucho perder a Ian.

Si el padre y el hermano de Jesse no hubieran muerto, el jamás hubiera sentido la necesidad de escapar y nunca nos hubiéramos conocido, yo seguiría en mi casa, aun viviendo en el mismo hogar de violencia, estaba cayendo en cuenta que mi libertad había significado un dolor grande para él, puede que aún siguiera de luto.

- Parece que mamá ha terminado su copa, será mejor que le sirva otra ¿tú quieres algo más? – preguntó.

Asentí y él se alejó, Jesse lo notó de inmediato dejando solo a Clay, padre de Rick, para venir junto a mí, se sentó a mi lado, dejo que nuestros ojos se encontraran, ahora lo podía entender mejor, ahora sabía que cuando me dejó sola estaba copiando lo que hacía su padre, no era su culpa no tener un mejor ejemplo, era su forma de reaccionar, que no supiera como ser mejor me hizo sentir compasión.

Jesse me amaba, la forma en cómo me veía, era como si sus ojos estuvieran a punto de arder en llamas, deseaba haberme enterado por él mismo, ojalá se hubiera abierto conmigo, pero no podía competir con Rick, quien llevaba la mitad de su vida siendo su amigo.

- Te amo. – le dije sin más, él parpadeó un par de veces y luego me sonrió.

- Yo te amo más, – él acarició mi rostro – la comida estará lista dentro de poco ¿te estás divirtiendo? – yo asentí – ¿de qué hablabas con Rick?

- Cosas. – dije sin más.

- ¿Cosas? – yo asentí – Tengo que volver.

Se puso de pie, me dio un beso en los labios antes de irse, cuando Rick regresó me entregó una copa y caminamos hacia el patio trasero por algo de aire fresco.

- ¿Cómo crees que sería tu vida si no hubieras conocido a Jesse? – pregunté.

- Creo que sin Jesse aún seguiría soltero, antes de conocerlo era demasiado inseguro, conocerlo despertó un espíritu competitivo que no era propio en mí, es posible que, si él no hubiera aparecido, ese deseo de ser mejor seguiría dormido, sería un hombre inseguro, jamás me hubiera unido a los marines, eso formó un rol importante en mi formación como hombre ¿sabías que Beverly estaba saliendo con alguien cuando le pedí que se casara conmigo?

- ¿Qué? – pregunté atónita.

- Bueno, ya habían terminado, pero yo no lo sabía, cuando me presenté en su casa para pedirle matrimonio aún creía que seguía con él.

- Wow, sí que se necesita confianza para eso, sobre todo si ella no te daba señales ¿o ustedes ya tenían algo?

No creía que yo fuera capaz de hacer algo así, nunca me hubiera atrevido a pedirle a ningún hombre que dejara a su pareja, incluso si no estuviesen casados, por el único y simple hecho que no me hubiera gustado que alguien hiciera eso con mi pareja, aunque tampoco estaba segura de tener la confianza para hacerlo, había tantas probabilidades de ser rechazado, era embarazoso.

- No, nunca tuvimos nada, pero éramos buenos amigos y ella… ya la conoces, es despampanante, estaba impresionado, después de mi divorcio no me había sentido así con nadie, quería estar con ella y no soportaba ver como su pareja la trataba mal sabiendo que yo mismo podía hacerla más feliz.

- Como la canción. – recordé.

- ¿Cuál canción? – me preguntó.

- La de Shawn Mendes, treat you better.

El parecía confundido, así que saqué mi celular y reproduje la canción, él escuchó con detenimiento y asintió cuando escuchó la parte del coro “sé que puedo tratarte mejor que él, una mujer como tú se merece un caballero, dime porqué perder el tiempo en esas lágrimas desperdiciadas cuando podrías estar conmigo”.

- Es exactamente así. – me observó por un largo minuto antes de continuar – Amy, sé que Jesse y tu no quieren que interfiera con lo de la visa, pero…

- ¿Qué? ¿Quién dice que yo no quiero? Es Jesse quien no quiere, yo he insistido es aceptar tu ayuda. – le dije.

- Entonces acéptala, mi ayuda es para ti no para él y si te sientes insegura en enfrentar a tu familia sola, – agachó la cabeza y luego murmuró – a Jesse no le gustará, pero dejaré la oferta de todos modos, – volvió a su tono normal – si te sientes insegura llámame, yo puedo ir contigo y acompañarte.