39 #2
- ¿Sabes tocar? – pregunté.
Asintió, aunque no dijo nada, se sentó frente al piano, colocó la copa encima de la madera, abrió el teclado frente a él y comenzó a sonar una melodía feliz, tocaba con tanta naturalidad que parecía profesional, ni si quiera Jesse era tan bueno.
Tomé de mi copa mientras escuchaba, había llamado la atención de las mujeres, los hombres seguían en sus conversaciones banales, mis oídos se deleitaban con cada nota y sentía que había caído en un encanto de sirena, él no levantó la vista en ningún momento, lo que me permitió ser descarada en la forma de mirarlo, cuando terminó todos aplaudimos, pero él me observaba directamente a mí.
- Te lo dije, no soy tan bueno. – dijo al fin.
- ¿Que? – Me senté a su lado – te escuchas como un profesional ¡es la canción más bonita que he escuchado nunca! ¿Qué era?
- Primavera de las cuatro estaciones de Vivaldi. – respondió.
- ¡Ah! – exclame impresionada – si así tocas el piano cuando dices que no eres bueno, imagino que tampoco eres tan malo montando olas. – le guiñe el ojo.
- Me imagino que te hace mucha ilusión volver a tu país.
- Si y no, me muero de ganas de volver a ver a mis amigas, volver a comer mi comida y volver a subirme a mi tabla, pero también deseo quedarme, conocer más aquí, estar cerca de Jesse, tengo miedo de irme y no poder volver, tengo miedo de que cuando me vaya Jesse se olvide de mí. – admití en voz alta.
- No creo que eso vaya a pasar, – me aseguró – no hay forma en que ninguno de nosotros se vaya a olvidar de ti.
- Es muy amable de tu parte decir eso, pero Jesse es hombre y en cuanto me vaya habrá otras mujeres dispuestas a darles lo que yo no podré. – el negó.
- Amy, estar en una relación implica compromiso, imagina si cada vez que Beverly y yo nos separamos ya sea por un compromiso social o de trabajo, que estemos todo el tiempo preocupado de que el otro le va a ser infiel, no podríamos funcionar, Jesse tiene la responsabilidad de hacerte sentir segura, y tú tienes que confiar en él.
- Jesse quería que me quedara, pero yo no quiero estar ilegal, ni si quiera sé si hago sentido con lo que digo, quiero cosas que son contradictorias, irme y quedarme, estar con Jesse y… – no termine la frase porque no terminaba bien.
- Entiendo, no parecen decisiones fáciles, pero te diré que me alegra que las estés tomando por ti misma y que pongas tus necesidades antes de las de Jesse, a veces en las relaciones hay que hacer sacrificios, ponerse a uno mismo de lado para dar prioridad al otro, y en este momento, yo creo que tú eres la prioridad ¿aún piensas enfrentar a tu familia? – asentí – y Jesse no te va a acompañar. – negué.
- También por eso no quiere que vaya, no está feliz de que eligiera este momento cuando él tiene que trabajar, no tiene una buena percepción de mi madre o abuelos – dije.
- Beverly y yo tampoco creemos que debas ir sola, pero si tu sientes que este es tu momento, no estamos para detenerte.
- Me recuerdas a mi mejor amiga, siempre dice que me apoya incluso en mis malas decisiones. – eso le sacó una sonrisa.
- ¿Y tomas muchas malas decisiones? – preguntó.
- Desde que conocí a Jesse. – admití y el asintió.
- Suele ser una mala influencia, – se rio – pero nunca te aburres. – asentí y observé a Jesse.
- Tú has sido su buena influencia ¿verdad? – pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
- Se puede decir, cuando lo conocí su padre los acababa de abandonar, él pensaba que volvería, su padre tenía la costumbre de irse de la casa por varios días y volver, él pensaba que sería igual a esas veces, pero esa fue la última vez que lo vio en un largo tiempo, Jesse intentó contactar con él ¿te ha contado él esto? – preguntó y yo negué.
Jesse me había dicho que su padre lo abandonó y eso era todo lo que sabia ¿Cuándo pasó? No tenía idea y apenas me estaba enterando del resto de los detalles, era curioso que Jesse despreciando las acciones de su padre estuviera repitiendo el mismo patrón, abandonándome cada vez que teníamos un problema en nuestra relación.
- Nos conocimos en la secundaria, él me ayudó a entrar al equipo de futbol, a conseguir a la chica que me gustaba, y yo en cambio lo acogí en mi familia, mi padre fue un padre para él y como puedes ver lo adora, nuestras madres se hicieron mejores amigas ¿en serio Jesse no te ha contado nada de esto? – volvió a preguntar.
- Me contó que se conocieron en la secundaria y que su padre los abandonó, no entró mucho en detalle, creo que aún le duele, también me dijo que su hermano se suicidó y que su padre murió poco antes de conocernos.
- ¿Y no te dijo por qué? – negué y él negó a su vez, respiró profundo y continuó.