35 #2
- ¿Eso es lo que te preocupa? escucha, si a Jesse le molesta, ese es su problema, no dejes que te afecte, tu disfruta tus libros y se feliz con tus regalos.
- Que fácil decirlo.
- Si te sientes mejor no diciéndole que te los di yo porque crees que te evitará un problema con Jesse, entonces no le digas, yo tampoco le diré nada, pero no creo que él se moleste por eso. – dijo y yo le creí.
- Es posible que ni si quiera note que tengo libros nuevos. – murmuré.
- No suena como que las cosas estén bien entre ustedes, – dijo con la vista al frente – pensé que ustedes no discutían.
- ¿Quién te dijo eso? ¿Jesse? – él asintió y su risa me pareció irónica – no pareces molesto porque te mienta.
- Digamos que, en este momento de nuestra amistad, que Jesse mienta no es nada nuevo ni me afecta, quién me preocupa eres tú ¿estás bien?
No, y aunque no dudé que su preocupación fuese genuina y bien intencionada, no sentía la confianza de decirle como me sentía con respecto a Jesse, si fuese Samanta o mi hermana le diría de inmediato, pero teniendo en cuenta que él era leal a Jesse, no pude compartir mis dudas sobre sus infidelidades. Aunque quizás lo que más miedo me daba era esa intimidad entre ellos ¿y si él sabía la verdad y ahora que éramos amigos me lo confesaba? ¿Qué iba a hacer con esa verdad?
- Estoy preocupada por la relación a distancia, Jesse quiere que me vaya con él, pero yo no quiero ser deportada, tengo que irme pronto, tengo cosas que hacer en Nicaragua.
- ¿Es muy difícil conseguir otra visa? – preguntó y yo asentí.
- No estoy trabajando aún, no puedo sacar una visa de turismo, me la negarían – dije.
- ¿Y si pides una visa de trabajo? Uno de mis empleados está en el país porque trabaja para nosotros, podríamos hacer el mismo procedimiento para ti. – se ofreció.
- Eso es muy generoso de tu parte. – dije con inmensa gratitud.
- No es nada.
Llegamos, él se había detenido en frente del restaurante, podía escuchar el mar y las gaviotas, el aire puro entró en mis pulmones en cuanto salí del vehículo, en ese momento no tenía cabeza para ninguna de mis preocupaciones, Rick bajó del auto y entregó las llaves al joven del valet parking, luego nos recibió una chica muy guapa.
- ¡Bienvenido de vuelta! – le dijo a Rick con una sonrisa coqueta – ¿para dos? – Rick asintió.
La chica me observó con recelo, luego nos pidió que la siguiéramos y nos mostró una mesa con vistas al mar, el viento soplaba fuerte, tenía abierta una sombría que nos cubría del sol, el clima era perfecto, observé a mi alrededor y descubrí porque la chica me miró mal, no estaba vestida acorde y honestamente no me importaba, era mi cumpleaños y lo iba a disfrutar.
- Es hermoso. – dije admirando la vista.
- Acá fue mi primera cita con Beverly, – me dijo – antes de casarnos éramos sólo amigos, yo estaba perdidamente enamorado de ella, un día en mi locura me aparecí frente a su casa y le pedí que se casara conmigo, solo salimos el tiempo que estuvimos comprometidos.
- Quien diría, Rick es un romántico. – dije en broma.
- Te lo dije, el amor es algo en lo que soy bueno. – dijo y yo sonreí, el momento se sentía muy personal.
- ¿Cómo van ustedes con el proceso de adopción? – pregunté.
- Lento, no hemos escuchado nada de las agencias en semanas, Bev está comenzando a desesperarse, si no recibimos respuesta esta semana vamos a considerar otras opciones.
- ¿Cómo cuáles?
- Fertilización in vitro.
- Espero que todo salga bien. – desee sinceramente.
- Gracias.
El mesero se acercó y se presentó con nosotros, nos preguntó si nos gustaría algo de tomar, di un rápido vistazo al menú que tenía en frente, Rick me sugirió una margarita y fue lo que pedí, él también ordenó una, en cuanto estuvimos solos revise el menú a detenimiento, Rick se levantó de la mesa, pidió disculpas y se retiró, cuando regresó el mesero nos tomó la orden.
- ¿Cómo están las cosas con tu familia? – preguntó Rick.
- Bien, Fátima y yo logramos persuadir a Wanda de dar su declaración.
El parecía no entender lo que le estaba diciendo, entonces caí en cuenta que no sabía toda la historia, le explique todo con detalle, intente ir despacio mientras hablaba para no dejar que las emociones me dominaran. Convencer a Wanda fue difícil, lograr contactar con ella parecía imposible, fue porque Samanta se contactó con ella que decidió darnos la cara, cuando hablamos le hicimos prometer que volveríamos a confiar en ella si declaraba y prometimos que no nos molestaríamos si decidía volver a la casa.
Me había costado mucho aceptar esa parte del acuerdo, sobre todo porque en mi corazón aún no sanaba el dolor de mi traumática partida, me costaba entender como mi hermana quería seguir teniendo contacto con las personas que por años nos lastimaron, pero Fátima me dijo algo importante “no necesitas entenderlo, solo aceptarlo” y fue cuando el final de yo antes de ti hizo sentido en mis recuerdos. La comida llegó mientras le contaba la historia, así que mientras comía le conté la razón por la que quería volver a Nicaragua.
- Jesse debería de ir contigo, – dijo – no me parece seguro que vayas sola ¿Qué pasa si intentan hacerte daño de nuevo?
No tenía respuesta para eso, el asunto era que Jesse no quería que yo volviera a Nicaragua, la última vez que hablamos del tema me dijo que no quería estar con alguien que se disponía a volver a donde había sido abusada.
- Todo lo que me acabas de contar es lo que hablaste con Jesse en mi casa. – yo asentí.