Jesse's girl 35
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Amy

Esto solo había pasado en mis fantasías, aunque no era a Rick a quien imaginaba sino a Jesse, por alguna razón extraña que no entendía, el universo me había puesto en una situación loquísima, esto solo les pasaba a las chicas de TikTok.

- ¿Por cuánto tiempo? – pregunté y al ver su expresión supe que no había visto los TikTok – ¿Tengo un tiempo? Como cinco minutos para ver y dos para escoger ¿o es lo que alcance en mis manos?

- Son los libros que desees, – dijo con calma – puedes tomarte tu tiempo.

- Sabes que si no me pones un límite voy a llevarme muchos. – abrí los ojos grandes para enfatizar – Muchos. – repetí alargando la U.

- Está bien, si no puedes cargarlos yo te ayudo, aunque también podemos pedir respaldo con alguno de los ayudantes.

- ¿Estás hablando en serio? ¿No tienes miedo de que compre la librería entera?

- Hablo en serio y no tengo miedo, aunque estoy confiando que no comprarás la librería entera, sino los que más quieres, tú no te preocupes por la cantidad. – me dijo Rick con una sonrisa.

- Está bien, no voy a contradecirte y tampoco voy a controlarme, así que prepárate, estás a punto de ver a una Amy eufórica, ya no tienes permitido arrepentirte. – le dije.

- No hay forma de que eso pase.

Caminé rápido entre los pasillos, más por la adrenalina que por el tiempo, que era indefinido, repase en mi mente la lista de libros que quería leer, todos los de Taylor Jenkins Reid, pase alrededor de tres pasillos diferentes hasta que la encontré, tome todos los títulos que estaban frente a mí y él me ofreció la canasta.

Continué buscando en los libros de fantasía, una chica se acercó a preguntarme si necesitaba ayuda y le pedí que me indicara si tenían libros en español, ella me pidió que la siguiera y fuimos los tres en fila hasta encontrar todos los libros que tenían en español en una sola área, ella nos dejó solos y yo agradecí, comencé a revisar y noté que tenían Malibú renace, el regreso de Carrie Soto y atmósfera en español, saque de la cesta los que tenía en inglés y los sustituí por los otros.

Continue revisando y encontré dos libros de Brandon Sanderson, uno era el que comencé a leer que no me gustó y el otro mistborn que ya había leído. Continue pasando la vista por los estantes, tuve que agacharme para leer los títulos en la parte de abajo, encontré las novelas gráficas de Lore Olympus, eran pesadas, en cuanto Rick me vio batallar para sacarlos, me echó una mano, encontré un par de clásicos, rebelión en la granja se fue conmigo.

No sé cuantos minutos pasaron, cuando había terminado los estantes en español, ya había apartado quince libros, ni si quiera sabía cómo los iba a cargar de regreso a casa, la tentación de repasar los mismos estantes estaba presente, pero la culpa de tener tantos libros me la arrebataba enseguida ¿será que Rick me llevaría a casa? ¿O eso le molestaría a alguien?

- No tienes que pensar tanto, – me dijo – si tienes dudas en cuáles llevar, llévalos todos.

- El problema es cómo voy a llevar todo eso a casa. – le dije.

- Oh. – no parecía seguro de querer llevarme.

- Creo que con esos tengo suficiente. – le dije.

- Si quieres podemos pedir el resto de los libros en línea y ellos se encargan de la entrega. – sugirió.

- Eso sería fantástico – dije emocionada.

Rick y yo nos dirigimos a la caja, lo observe sacar una membresía, pagó por los libros, me pidió que fuera con la otra chica para darle la lista de los que me faltaban y me tomó tiempo dictarle todos los libros que quería, ella imprimió una hoja y me la entregó, cuando regrese con Rick el me entregó una tarjeta de regalo.

- Te compré un lector electrónico igual al mío, la tarjeta de regalo es para que agregues más libros a tu biblioteca electrónica. – dijo.

Si tan solo supiera que no necesitaba una tarjeta de regalo para comprar libros electrónicos porque mis amigas que me enviaban los libros piratas, eso no se lo dije, en cambio agradecí ¿Por qué estaba haciendo eso? ¿Era por qué se sintió mal por mi porque estaba pasando un día de mierda en mi cumpleaños? ¿O porque sabía que Jesse me era infiel y sentía remordimiento al no decirme? Daba igual, eran libros gratis.

- Que nunca te falten las lecturas. – dijo en voz grabe.

Su voz se escuchaba sexy ¿de dónde venía ese calor que estaba sintiendo? Caray, libros, de pronto me compraban libros y ya me comenzaba a sentir atraída ¿qué me estaba pasando? ¿Desde cuándo era tan interesada? Vamos Amy, tú tienes un novio sexy me recordé.

- Amén – le respondí – y qué me pase un camión encima si alguna vez rechazo libros gratis. – él se rio.

Su risa que ya había presenciado con anterioridad comenzó a tomar un color diferente, más vivo, de pronto sentí que era la primera vez que lo veía, él está casado me recordé, no está pasando nada, pero ¿en realidad no estaba pasando nada? Un hombre acababa de gastar más de quinientos dólares en libros por mi ¿eso no significaba nada? Las voces de mi familia invadieron mi mente: un hombre da porque espera algo a cambio. Me dije que era mi cumpleaños, era mi regalo.

Rick pagó la lista de los libros que llegarían a la casa, ni si quiera sabía dónde los iba a poner, mucho menos tenía idea de que decirle a Jesse ¿debería decirle la verdad? ¿Rick estaría de acuerdo? ¿Era normal entre ellos este tipo de obsequios? No lo sabía, aunque si yo tuviese dinero, también les compraría libros a mis amigos.

- ¿Te gustaría ir por algo de comer? – preguntó.

Me sentí tentada a hacer una de mis bromas, como cuando lo atrapé mirándome el trasero y me pareció gracioso echárselo en cara solo para ver cómo se ponía colorado, quería preguntar si me estaba invitando a una cita, solo para ponerlo incomodo, pero tomando en cuenta como me acababa de sentir hacia un minuto, dejé que muriese la intención.

- Conozco el lugar perfecto. – añadió.

Su voz llena de seguridad y calidez me persuadió de inmediato, asentí y él tomó las dos bolsas de libros y las cargó hasta su vehículo, las colocó en el asiento trasero y luego me abrió la puerta ¿Por qué Jesse no me abría la puerta? Di las gracias y subí, me estaba colocando el cinturón cuando él entró al auto.

- ¿Te puedo preguntar algo? – él asintió a mi pregunta – ¿Tú le cuentas todo a tu esposa?

Él se quedó pensando un momento, si él le decía a su esposa que nos encontramos, suponía era porque no estaba pasando nada extraño y que todo era imaginación mía, él estaba siendo amable y esta era una salida de dos amigos.

- No, – su respuesta me sorprendió – si estuviera planeando una sorpresa no podría decirle eso.

Claro, como se me ocurrió preguntar semejante tontería, era hombre, si mintiera no lo admitiría, es lo que siempre me decía Fátima, no podía confiar en él, si era amigo de Jesse y lo cubría, seguro eran iguales, quizás le era infiel a Beverly, él se colocó el cinturón y comenzó a manejar.

- ¿Somos amigos? – pregunté y el volteó a verme.

- Por supuesto que somos amigos, eres la novia de Jesse. – me recordó.

- ¿Y cuando ya no lo sea? – pregunté.

- ¿Por qué dices eso?

- ¿Tú crees que Jesse y yo vamos a estar juntos siempre?

- ¿Por qué no?

No podía estar hablando en serio, ¿qué por qué no? por las mentiras, por eso, por todas las noches que me dijo que tenía una llamada de Rick y salía de la casa y lo observaba por la ventana conversar y reírse, por las veces que me dijo que lo vería a él para cenar, y cuando volvía y quería hacer el amor con él simplemente no podía tener una erección porque seguramente ya había estado con alguien más y se justificaba diciendo que era por el alcohol.

Mi visa iba a expirar en un mes y no nos casamos como se suponía, yo iba a tener que volver a mi país y él se iba a quedar. Si ya viviendo con él sentía tanta desconfianza y tanto dolor, sabía que una relación a distancia solo acabaría marchitando lo que Jesse por sí mismo se ha encargado de matar.

- ¿No esperas estar juntos siempre? – preguntó.

- Mi visa va a expirar pronto, es posible que me deporten, Jesse va a volver a los marines, las relaciones a distancia casi nunca funcionan. – inquirí.

- Pero el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1 corintio 13:7).

Lo observé mientras condujo, me parecía que acababa de citar de la biblia, no me imaginaba a Rick el hombre de negocios y amigo irritante de Jesse como una persona cristiana, si en algún momento cuando lo conocí me caía mal, en ese momento ya no lo odiaba, si en algún momento yo le parecía desagradable, ese momento me decía que ya no era así.

Algo había cambiado en la librería, nos convertimos de dos seres que se consideraban indiferentes a dos personas que ahora eran amigos ¿pero podríamos ser amigos incluso si terminara con Jesse? Eso aún no era seguro, lo único que era seguro era que lo había logrado, mi propósito de hacer que le agradara había dado frutos, todas las clases de etiqueta con mi suegra dieron resultado.

- ¿Y si ya no hubiera amor? ¿Aún seríamos amigos? – pregunté.

- ¿Está pasando algo? – preguntó preocupado – ¿Estás considerando terminar con Jesse?

- No lo sé, las cosas no están bien, – admití – sé que Jesse es tu amigo y…

- Amy, – me interrumpió – Jesse es mi amigo y mi lealtad siempre estará con él, pero ahora tú también eres mi amiga y si las cosas no funcionan entre ustedes, tú aún puedes contar conmigo, mi amistad contigo es independiente a mi amistad con él.

- ¿Tú crees que eso no le molestaría a Jesse?

- Jesse es mi amigo, no mi dueño, él no puede controlar de quién soy amigo y de quien no, si no le gusta nuestra amistad tendrá que aprender a vivir con el disgusto.

- ¿No tienes miedo de perder su amistad? – pregunté y él negó.

- No tenemos diez años, somos adultos, todos tenemos diferencias, no dejas de ser amigo de alguien porque pertenecen a una religión diferente o porque no tengan los mismos ideales políticos, mucho menos arruinas una amistad por no tener amigos en común.

- Entonces tú crees que a Jesse no le molestara que me hayas comprado tantos libros. – dije en una afirmación más que una pregunta.