Jesse's girl 34
64%

34

Rick

Jesse hubiera valorado el libro en cinco estrellas si tan solo le gustara leer, me llevó alrededor de cinco días terminar las ventajas de ser invisible, Amy lo había acabado mucho antes que yo, lo supe por su reseña de Goodreads, le dio tres estrellas, aun no entendía por qué, a mí me pareció excelente.

La parte en la que Charlie nos contaba cómo su amigo se quitó la vida era una coincidencia enorme con lo que pasó con el hermano de Jesse, el crush en la persona equivocada fue la parte que más me hizo ruido a mí. Cuando comencé el libro de los siete maridos de Evelyn Hugo, Amy ya lo había acabado, al contrario del anterior, a ese si le dio las cinco estrellas, así que tenía demasiadas expectativas. La velocidad con la que ella leía me superaba, quizás por la diferencia en horas de trabajo o por la edad.

El libro tenía una protagonista latina, perfectamente pudo hacer que ella se identificara con el personaje, entre más lo leía más me gustaba, que fuese ambientado en la época de los cincuenta lo hacía entretenido, la narración y la historia me atrapó y lo acabé en tres días. Revisé que era lo que estaba leyendo Amy en el momento, fui a su lista de libros leídos, recordaba que le gustaba más novelas de romance clásico y las hermanas Brontë, así que escogí un libro al que ella le dio cinco estrellas, Jane Eyre.

Amazon lo tendía disponible para envío en dos días, pero no pude esperar así que envié a George a la librería por el libro, por lo general leía durante la hora de almuerzo en el trabajo y usaba audio libros en el gimnasio. Había dejado de ir al gimnasio con Jesse, mi esposa y yo nos ejercitábamos en casa por la noche. Bev ya me había visto leyendo los libros, en un inicio no había dicho nada, pero cuando me observó con el segundo hizo un comentario al respecto.

- ¿Por qué estas leyendo esos libros? Deberías estar leyendo libros sobre paternidad o como ser un buen esposo.

No le respondí, me sentí incómodo, pero responderle hubiera incitado a una pelea y quería todo menos eso, estábamos intentando recuperar nuestra intimidad y no estábamos teniendo éxito. Me tomó más de una semana leer Jane Eyre, fue mi historia favorita, Helen Burns fue mi personaje favorito, su confianza en Dios me recordó muchísimo a mi madre, y la resiliencia de Jane me hizo pensar en Amy. Le di cinco estrellas.

Aún seguíamos queriendo adoptar, pero nosotros solo podíamos esperar, Bev comenzaba a preocuparse porque no pasaba nada, estaba en la cocina colocando los trastes en el lavavajillas mientras ella revisaba en la computadora parte de la agenda.

- ¿Por qué en el calendario no aparece nada programado para la próxima semana? – preguntó sin despegar la vista del computador.

- Estaba planeando unas vacaciones sorpresa. – le respondí.

- No podemos irnos de vacaciones, si los de la agencia de adopción nos llaman necesitaremos estar disponible, no podemos simplemente irnos ¿A dónde pensabas ir de vacaciones?

- Aún no lo decido, estaba considerando un crucero o…

- ¿Un crucero? ¿Y no pensabas decirme? ¿O no pensabas llevarme? – dijo molesta.

- Claro que pensaba llevarte, iba a ser una sorpresa, no pensé que notarías los cambios en la agenda.

- Rick, el mar me pone enferma, si me enfermo y no tengo atención médica…

- Está bien, – le interrumpí – no tenemos que ir de crucero. – ¿Quién se enoja por que le lleven de crucero? pensé.

- ¿Por qué me interrumpes? – se veía irritada.

- ¿Por qué estás enojada?

- Porque haces cosas sin decirme, no puedes simplemente tomar decisiones importantes que nos incluyen a ambos y luego solo aparecer y decir “sorpresa.” – dijo.

- No estaba tomando ninguna decisión importante, son unas vacaciones, no estoy poniendo en venta nuestro hogar, y si, te lo iba a decir, tampoco estas obligada a ir, si no te gustaba la idea no vamos y ya, no tienes por qué ponerte histérica. – dije casi desesperado.

En el segundo que las últimas palabras salieron de mi boca me arrepentí de haberlas dicho, Beverly estaba por ponerse a llorar, lo estaba haciendo todo mal, usualmente ella no era así, sus hormonas debían de estar en descontrol y yo debí de ser más comprensivo.

- Lo siento, no debí decir eso, tienes todo el derecho de estar molesta, no intentaba minimizar tus emociones; no sabía que te enfermaba el mar, la próxima vez que se me ocurra planear unas vacaciones lo hablaré primero contigo. – dije para tranquilizarla.

- Está bien. – ya no sonaba molesta, pero si algo distante.

Las vacaciones fueron canceladas incluso antes de que pudiera planearlas, el día siguiente noté que la nueva lectura de Amy era de Brandon Sanderson, para leerlo al mismo tiempo que ella lo ordene en digital, lo leí en la computadora y la Tablet, lo curioso fue ver como ella le dio una estrella al abandonarlo dos días después.

Yo por mi parte lo terminé en cuatro días, le di tres estrellas por ser un libro de fantasía juvenil, no había leído algo así antes, aun así, no logro impresionarme del todo, podía ver porque había defraudado a Amy, la historia era un tanto ridícula y aburrida. No me sentí impresionado por la prosa del autor, teniendo en cuanta la cantidad de libros de fantasía que había leído. Amy agregó dos libros más a sus lecturas, el último libro de la saga de los juegos del hambre y la bibliotecaria de Auschwitz, aunque durante esa semana no leyó nada.

Me pregunté a mí mismo si estaba haciendo mal en basar mis lecturas en una persona a la que estaba intentando evitar ¿Acaso me estaba intentando sabotearme a mí mismo? Yo podía escoger mis propias lecturas ¿No? Me pregunté qué diría mi psicólogo al respecto.

El domingo ya había cumplido tres semanas de no ver a Jesse, durante las semanas anteriores me había comprometido con otros amigos para salir, Beverly estaba en Los Ángeles con una amiga en un concierto, así que me fui a la librería con la intención de comprar libros por mi cuenta y un lector electrónico. Consideré ir a la biblioteca, pero no quería encontrarme con Amy, así que elegí una de mis librerías favoritas, bookstar / Barnes and noble.

Era pasado el mediodía, había mucha gente, fui directo a la mesa de novedades, revisé los nuevos títulos y ninguno llamó mi atención por el nombre o la portada ¿Y si le pedía recomendación a alguno de los trabajadores? No, yo podía hacerlo solo. Continué caminando por los pasillos leyendo nombres de libros que conocía, hasta que se me ocurrió ir a la sección de clásicos ¿Por qué? No lo sabía con certeza, lo que sí podía decir era que no esperaba encontrarla ahí, estaba casi seguro que no estaría ahí, las casualidades no podían ser tantas, pero lo eran.

Escuché su voz incluso antes de verla, estaba en cuclillas en una esquina sosteniendo un libro en su mano mientras con la otra sostenía el teléfono con el que estaba grabando o tomando fotos, decía cosas en español, por tanto, no entendí nada, se miraba muy animada, tuve la intención de irme en el primer instante en que la vi, pero los cinco segundos que estuve de pie frente a solo unos pasos le dio tiempo de girar a verme.

- ¿Rick? – dijo algo insegura.

- Hola, – la salude – no esperaba verte acá.

- Hola. – respondió Amy.

Se puso de pie casi de un salto, colocó el libro de nuevo en el estante, se guardó el teléfono en el bolsillo del pantalón y luego se acercó a mí, traía consigo una sonrisa que no causo nada en mí y fue cuando me di cuenta de que el crush que había comenzado por curiosidad, comenzaba a desvanecerse.

- Te dejaste crecer la barba. – dijo y yo asentí.

- ¿Está Jesse contigo? – pregunté girando a ver a mi alrededor.

- No, he venido yo sola, a Jesse no le gusta que gaste dinero en libros. – giró los ojos.

- ¿Quién te ha traído?

- Tome un Uber, – se encogió de hombros – Fay quedó de verse con tu madre y Jesse salió con una “amiga”, no me apetecía quedarme a solas con Cory.

- ¿Cory te ha hecho algo? – pregunté preocupado ¿Por qué Jesse la dejaría sola?

- No me hace nada, ni si quiera se si debería decirte estas cosas. – dijo.

- No hay nada que puedas decirme sobre la familia de Jesse que yo ya no sepa ¿Quieres un café?

Ella giró el rostro en dirección hacia la cafetería, asintió y nos encaminamos, ella empezó a explicarse en el trayecto.

- ¿Tú sabes que Cory consume drogas? – preguntó y yo asentí. – A veces es difícil de saber, Jesse y su madre actúan como si fuese algo normal, lo dejan hacer lo que quiere, es extraño para mí, si hubiera sido en mi casa, mi madre me hubiera arrastrado del cabello por una cuadra completa, a veces puedo ver que Fay se siente un poco decepcionada, cuando Cory está ¿ya sabes? drogado, puedo ver el dolor, se me rompe el corazón cuando veo lo que les hace a las personas que lo quieren.

- Lo sé, más de una vez intentamos que Cory fuese a rehabilitación.

Pensé en la última vez, Cory tuvo una sobredosis, su madre estaba desesperada sin saber que hacer, llamó a mi madre primero que una ambulancia, esto fue durante el tiempo que Jesse estuvo en Nicaragua, recuerdo llevarlos al hospital, Beverly les llevó comida durante los siguientes tres días que Cory estuvo inconsciente.

Cuando Cory despertó, un especialista de la salud mental estuvo con él, intentamos persuadirlo de ir a rehabilitación para evitar problemas con la ley, el aceptó, a diferencia de la primera vez que lo sugerimos, donde se había negado. El problema fue que ni siquiera quiera asistió, pretendió que lo hacía y cuando su madre descubrió la verdad, prefirió fingir que no importaba, como si en algún momento pudiera creerse esa mentira.

- ¿Lo has visto hacerlo? – pregunté – a Cory ¿se ha drogado frente a ti?

- No, lo he visto bajo los efectos, él cree que me puede engañar, piensa que soy ingenua y que no sé ¿en realidad ustedes creen que soy tan tonta? he visto a mis compañeros de la universidad drogados, a los gringos en las fiestas de la playa, sé cómo funciona. – negó indignada.

- Yo no creo que seas tonta. – le animé.