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Sabía que me acaba de decir que ella no lo disfruta, pero no podía dejar de pensar que, si la tocaba lo suficiente y la besaba en los lugares correctos, ella dejaría de pensar tanto y me desearía tanto como yo a ella. “Te amo”, susurre junto a sus labios en cuanto me separé de ella, Bev me observó con dulzura, su mano se deslizó por mi hombro y bajó hasta mi pecho, arrastró sus uñas hasta llegar a la parte superior de mi pantalón, me puse tenso de solo imaginar lo que estaba por hacer.
- Se hacer muchas cosas. – presionó mi miembro con fuerza y me volvió a besar.
Mientras me besaba con pasión, desabrochó el cinturón y me bajó los pantalones a una velocidad inaudita, ella cayo en cuclillas con elegancia, me miró de reojo con una sonrisa divertida, arrastró mi bóxer despacio liberando la presión que contenía.
Bev colocó su boca sobre la punta de mi miembro, respiré profundo y cerré los ojos mientras ella trabajaba despacio sus labios sobre mi ¡Mierda! Me sentía como si no lo hubiéramos hecho en años, casi tan maravilloso como cuando estuvimos juntos por primera vez, ella tomó velocidad y yo hice lo posible por no correrme tan pronto.
Abrí los ojos para observarla, coloqué una mano sobre su cabello y lo acaricie, me encantaba, todo en ella me encantaba, cerré los ojos de nuevo y eche la cabeza hacia atrás tratando de resistirme, todo intento fue en vano, en cuanto abrí los ojos de nuevo y vi como ella me miraba comencé a correrme.
- Voy a venirme. – le dije.
Ella asintió y rápidamente se quitó la blusa dejando al descubierto sus senos, colocó mi miembro entre su pecho y lo siguió estimulando hasta que había descargado todo sobre ella, Bev se puso de pie, tome una servilleta y la limpié.
Bev me besó y yo deje caer la servilleta sucia al suelo, coloque mis manos sobre sus caderas y la levante hasta ponerla sobre el mármol de la isla, le quite la ropa con delicadeza, la última vez que le destrocé una pieza tuve que pagar dos mil dólares por daños. Me agaché con la intención de acercarme, ella lo evitó colocando una mano sobre mi frente empujándome hacia atrás, la observe negar, me puse derecho de nuevo, la atraje hacia mí y la abrace.
- ¿Qué pasa? – pregunté.
- Vía oral también puedo contagiarte. – dijo.
- Las probabilidades son pocas, – le aseguré – en este momento te deseo tanto que no me importan las consecuencias.
- Ya lo sé, por eso soy yo la que debe detenerte, a mi si me importa.
- Déjame… - supliqué.
No terminé la frase, con una mano sobre su mejilla la atraje hacia mí para besarla antes de continuar hablando, mi otra mano se deslizó sobre su pierna hasta que mis dedos estaban jugando en su entrada, aún no se sentía húmeda, ella tenía razón, pensar no la dejaba disfrutar, a menos que…
- ¿No me deseas? – pregunté cuando me separe de su boca – ¿Has dejado de querer que te toque? – ella negó.
- Sí quiero.
Bev apoyó ambas manos detrás de su espalda, se inclinó hasta empujarse lo suficiente y darme entrada, tomó mi mano por la muñeca y me guio hasta que deslice mis dedos dentro de ella, noté cierta incomodidad en ella al profundizar, respiró profundo y me pidió que continuase.
Beverly se fue relajando poco a poco, mientras movía mis dedos despacio dejando que su cuerpo se adaptase, la bese por todas partes, su cuello, sus pechos, mi otra mano acariciaba sus muslos, su espalda, la escuche gemir, involuntariamente a mi mente vino el recuerdo de Amy, de sus gemidos ¡Mierda!
- ¿Te estás imaginando a Tom Hiddleston? – pregunté en broma.
- De hecho, a Zac Efron. – respondió en juego.
- Muy graciosa. – saque mis dedos de ella y eso le borró la sonrisa.
- Era broma. – dijo.
- Lo sé, voy por un condón, – avisé – creo que estás lista.
Me encaminé hacia la habitación intentando sacar de mi mente el recuerdo tan fresco de la tarde anterior que parecía infectarme el cerebro en el momento menos indicado, tomé un condón de la mesa, volví con mi esposa que me esperaba en la misma posición, dejé el sobre a un lado para comenzar a besarla, ya no estaba en condiciones, aún con ella desnuda, no podía retomar mi erección y me sentí inútil.
- Déjame hacerte terminar al menos. – le pedí.
Coloqué dos de mis dedos dentro de ella nuevamente, ella yergo su espalda al recibirme y gimió al mismo tiempo, Amy volvió a aparecer delante de mí cuando cerré los ojos, por un momento me imagine lo que se sentiría estar con ella, mi miembro comenzó a crecer nuevamente, abrí los ojos para poder verlo, con mi mano libre me llevé el condón a los dientes para abrirlo, me lo coloqué y remplace mis dedos por lo que tanto había estado anhelando.
- ¿A quién te estás imaginando tu? – preguntó.
No me moví, su pregunta me había dejado congelado, aún estaba duro dentro de ella, no me imagine haber sido tan obvio ¿Cómo es que lo supo? No, no había forma de que me leyera la mente, no debía delatarme.
- ¿Por qué iba a imaginarme a alguien más cuando tengo a la mujer más hermosa conmigo? – le dije.
Salí despacio casi por completo y luego la envestí fuertemente, ella gimió, le gustaba eso, la acerque más a mí y comencé a penetrarla con fuerza, haciendo que sus pensamientos se perdieran en sus jadeos, me concentré en que ella sintiera placer, mantuve el ritmo hasta que sentí que estaba por venirse y entonces volví a descontrolarme y me vine junto a ella por segunda vez.