Jesse's girl 33 #2
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- Tiene razón, lo peor es que ella me lo dijo, pero yo pensé que podría estar sin sexo con ella por el hecho de que había pasado años sin estar con nadie, sin embargo, ha sido como lo has descrito, me he casado con ella pensando que mi matrimonio sería como el anterior, hasta el momento lo único que ella y mi ex tienen en común es que ambas quieren hijos ¿Tú crees que tengo algún asunto sin resolver con Debbie?

- Esa es una pregunta que te debes hacer a ti mismo, tú eres el único que cuenta con la respuesta.

No, la respuesta era no, hasta me parecía tonto habérmelo cuestionado, la cita acabó pronto, en cuanto salí de la clínica me dirigí de inmediato a una joyería, Bev amaba las joyas, ella se compraba bolsos, ropa y zapatos a su gusto, pero las joyas eran su lenguaje del amor, cada una de las joyas que poseía tenía una historia y le agregaba un valor sentimental, por suerte tuve una madre que me sirvió de ejemplo para saber escogerlas.

Le compré un par de aretes de diamantes amarillos y un anillo a juego, luego me dirigí a casa, pasé por el correo y descubrí que los libros habían llegado, no pude evitar pensar en Amy otra vez, en la conversación que tuvimos ¿Estaría todo bien con su hermana? Sentía curiosidad ¿Le habrá dicho Jesse sobre su familia? Tenía que sacarme a ambos de la cabeza.

No pensaba volver a ver a Amy hasta que las cosas estuvieran bien con mi esposa, entré a la casa, por el altavoz escuché un podcast sobre la maternidad, ella estaba en la cocina así que aproveché para acercarme.

- Hola, – le saludé con un beso – te he traído un obsequio. – susurre en su oído.

Ella se emocionó de inmediato, su mirada expectante encontró la bolsa en mi mano, se lo entregué y sus ojos se abrieron aún más, ella sacó la caja y se cubrió la boca con su mano antes de si quiera ver que había adentro.

- Ábrelo. – le pedí.

Bev abrió la caja y vio los aretes, su boca ahogó un suspiro de sorpresa, su mirada se había suavizado, ojalá hubiera sabido que eso era todo lo que necesitaba para que ella estuviera bien conmigo.

- Hay más. – le dije.

Saqué la otra caja de la bolsa y la abrí para mostrarle el anillo, ella parpadeó varias veces, sentí mi corazón derretirse con su adorable belleza, sacó el anillo y se lo colocó en la mano, le quedaba perfecto.

- Es mi manera de disculparme por no haber estado más presente, lamento que mi ausencia te haya causado estrés, no me gusta la distancia entre nosotros, eres mi mejor amiga y te extraño. – le dije.

- Rick, – dijo con adoración – te perdono, te perdono incluso que no me prestarás atención ayer en la piscina.

Apenas me estaba enterando que se sintió abandonada en la piscina, me parecía que había compartido tiempo con ella y que la había elogiado, sin embargo, ella no se sentía atendida, no pensaba reconocer frente a ella que era inconsciente de su falta de atención, me haría ver como si ella no me importara, así que solo aceptaría su perdón y trataría de arreglar las cosas.

- Gracias, – me dio un beso en los labios – me encanta.

- Cariño, – le tome las manos – quiero que hablemos de nosotros, – ella asintió – hay algo importante que tenemos que hablar.

- Ya sé, – me dijo y se sentó frente a mí – no quieres ser padre. – ¿Qué? Ella agachó la cabeza, yo utilice mi dedo índice para levantar su rostro y que me viera a los ojos.

- No, – respondí con seguridad – quiero hacer cualquier cosa que te haga feliz.

- Pero ser padre es una gran responsabilidad. – reconoció.

- Y yo soy una persona responsable. – dije y ella sonrió y asintió.

- Lo eres, entonces, si no es eso ¿Qué es?

- Nosotros, – no estaba seguro cómo decirlo – yo… – bajé la vista unos segundos y luego volví a sus ojos – ¿Tú alguna vez has tenido fantasías con alguien más? – me sonrió divertida.

- Por su puesto, – dijo sin más – Paul Rudd, Pedro pascal, Tom Hiddleston, Zac Efron ¿Por qué? ¿Estás abierto a un trío? – sonó en tono de broma – Oh, también Chris Pine.

- No, me refiero a si alguna vez te he hecho sentir la necesidad de estar con alguien más. – su rostro ensombreció.

- No ¿Tú te sientes así?

Mi corazón comenzó a palpitar más rápido, debí decirle la verdad, lo recomendó mi psicólogo: honestidad y comunicación, aun así, no lo hice, me negaba a romperle el corazón, su sonrisa desapareció en el segundo en que planteé la pregunta, no quería que pensara que ella no era suficiente para mí.

- Yo, te deseo a ti, – dije – no hay estrella en Hollywood que se pueda comparar contigo, – ella intentó recuperar la sonrisa – es solo que extraño esos momentos de intimidad y me estaba preguntando si tú también lo extrañabas ¿no te hace falta mi calor?

- ¡Oh, Rick! Yo, claro que lo extraño, quiero hacer el amor todos los días, también es difícil para mí, – admitió – extraño la época temprana en mis veinte, todo era más despreocupado, más fácil, salía de fiesta, tenía tanto sexo como quería, pero ahora estoy en otra etapa de mi vida, no puedo simplemente tener sexo porque me place, cada vez que lo hacemos tengo miedo de poder contagiarte.

- Eso lo hemos hablado, por eso visitamos al médico, si tomas tu tratamiento y usamos protección todo estará bien.

- Lo sé, pero no puedo evitar pensar que algo va a salir mal. Yo quiero estar contigo, pero cuando me tocas… pienso en tantas cosas, que si se rompe el condón, que si olvide algo del medicamento y no está haciendo efecto, no puedo concentrarme, me cuesta disfrutarlo.

- ¿No sientes placer al estar conmigo? – pregunté sintiéndome un poco contrariado.

- Si quisieras estar con alguien más… – su voz se quebró.

- Quiero estar contigo, – le aseguré – te hice una promesa cuando nos casamos y voy a aferrarme a ella hasta el último día.

- Rick, – hizo una pausa antes de continuar – gracias por decirme cómo te sientes.

Colocó ambas manos sobre mi cuello y me acercó a ella, recostó su frente sobre la mía y pude sentir su dolor desesperado, la necesidad de tenerla más cerca comenzaba a quemarme, acerque mis labios a los suyos y la bese, no tenía paciencia para ir despacio, dejé que la pasión se adueñara de mi como si yo no tuviera autonomía.