Jesse's girl 28
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Amy

No pude dormir, Jesse roncaba junto a mí, siempre que tomaba mucho alcohol lo hacía, aunque no tan fuerte como para despertar a nadie, pero la primera vez que lo escuché si me asustó. Él no sabía lo que estaba pasando, había estado tan feliz con la cena que no tenía ganas de arruinarle la noche con mis problemas.

No lo creía, llevaba solo una semana en california y mi hermana aprovechó que ni Fátima o yo estábamos para volver a casa con los abuelos, tuve que utilizar toda mi fuerza de voluntad para no vomitar la cena cuando leí el mensaje de Samanta diciendo que acababa de ver a mi hermana en el pueblo.

Me excusé con Jesse para ir al baño y llamarla, un montón de escenarios cruzaron mi cabeza ¿Por qué Wanda había hecho algo así? ¿Necesitaba dinero? ¿Extrañaba a los abuelos? Quizás una mezcla de ambos o quizás me estaba precipitando a sacar conclusiones, la razón que fuese no la justificaba y me hervía la sangre de solo pensar que traicionó nuestra confianza.

- Pacto de hermanas, – dije para mí misma – pacto de hermana las pelotas.

Había una persona en el baño además de mí, no le di importancia y llamé a Samanta de inmediato, quería confirmar mis sospechas antes de quejarme con Fátima, ella respondió casi al instante.

- Hola, amiga, – dijo energéticamente – estoy trabajando así que no puedo hablar mucho.

- Me puedes explicar el mensaje que me enviaste ¿Cómo es que viste a Wanda si se supone que no volvería al pueblo? – dije molesta.

- Oye, a mí no me reclames, no fui yo la que la trajo.

- Yo sé que tú no tienes la culpa, – dije exasperada – solo quiero entender por qué después de todo lo que pasó ella sigue allá.

La chica que salió del baño era una de las trabajadoras del restaurante, lo supe por su uniforme negro con el logo en la parte superior de la blusa, me sonrió en cuanto me vio, pero no pude responderle con el mismo ahínco, así que fingí una sonrisa y le di espacio para que se lavara las manos.

- No sé, la vi ayer caminando por la playa con otra muchacha, no me preguntes por ella porque no la conozco, jamás la había visto, estaban tomadas de las manos, al principio no sabía si era ella, pero luego miré a tu madre cuando la llamó por su nombre.

- ¿Estaba con mi madre? – dije en voz alta y la chica que estaba secándose las manos me volteó a ver asustada – Pero si se supone que “la odia”, – la chica se encaminó a la puerta – es una hipócrita.

La rabia se apoderó de mí, en dos segundos estaba roja como tomate, baje la mirada al piso intentando contener las lágrimas, la frustración me sobrepasaba, no había nada que pudiera hacer, no había regaño que le pueda dar ni reprimenda que la alejara del peligro al que se había expuesto, quizás los abuelos no la golpearían, quizás mi madre la pudiera defender, pero ¿Quién hará algo si mi tío intentaba volver a abusar de mi hermana? Si únicamente Fátima y yo sabíamos lo que pasó, solo de acordarme de eso me entró ganas de llorar, estaba a punto de contarle todo a Samanta cuando la puerta se abrió, entonces levanté la vista y lo vi.

- Mierda. – dije en un susurro.

- No te preocupes, – me tranquilizó Samanta – se miraba bien, no creo que le pasara nada, si vas a hablar con ella no le reclames, háblale tranquila.

Samanta estaba hablando, pero yo ya no estaba prestando atención, Rick había entrado a través de la puerta, mi corazón se detuvo, me pareció que me dio un mini infarto y mi sorpresa aumentó en el momento en que cerró la puerta tras de él ¿Qué diablos estaba pasando? Antes de que pudiera decir algo me preguntó cómo estaba, pero estaba en shock y por un rato no logre decir nada.

- Puta madre, – dije en voz alta y luego le hable a Samanta – te llamo luego. – y colgué sin despedirme.

Rick me había visto llorar y había entrado para saber que me pasaba, me sentí llena de vergüenza, no era así como pensaba ganármelo a él y a su familia, comenzaba a sentirme una fracasada y deseaba poder borrar este momento tan humillante de mi existencia, como no le respondí él comenzó a disculparse y a preguntar si lloraba porque alguien en la mesa me había dicho algo, podría haber dicho que no, pero sentí la necesidad de explicarme.

Le expliqué que era un asunto familiar sin profundizar, tomé un kleenex y me limpié la nariz, luego él me ofreció su ayuda sobre algo en lo que él no tenía ni poder ni idea y me pareció irritante, personas como él y su esposa creían que por tener dinero podían resolver todos los problemas del mundo.

Respondí intentando ser amable y terminé sonando odiosa, el entendió el tono más que las palabras y vi como dudaba entre irse o quedarse, al final se iba a ir sin decir adiós, sus movimientos eran lentos, su cuerpo estaba temblando ¿le había hecho enojar? al darme cuenta de eso baje la guardia, lo llamé y en cuanto me vio a los ojos le pedí que por favor no le dijera nada a nadie, si alguien le tenía que decir a Jesse tenía que ser yo, él estuvo de acuerdo y luego hizo un comentario que me pareció gracioso.

Rick había notado que casi no había hablado, únicamente él me había conocido antes de venir a este país y había visto a mi yo sin filtros, durante la cena intentaba impresionar a mi suegra, estaba demasiado enfocada en cómo comer, en usar los cubiertos correctos, en sentarme derecho aunque me doliera la espalda, en no dejar que la comida cayera mientras la llevaba a la boca, ni hacer ruido en el plato mientras cortaba la carne, tampoco podía seguir la conversación, hablaban demasiado rápido y no entendía la mitad de las cosas que decían y cuando me preguntaban algo Jesse hablaba por mí.

No juzgaba a Rick por pensar que lloraba a causa de alguno de los de la mesa, después de todo, Jesse me había menospreciado en mis habilidades para trabajar y su madre había calificado mi inglés como malo, había sido denigrante, pero no dejé que me afectara, al menos no dejé que se notara que estaba molesta, no pensaba crear una escena enfrente de todos, al final Rick me defendió diciendo que él pensaba que mi inglés era bueno y eso hizo que se me pasara el enojo de inmediato.

Rick estaba siendo amable y atento, me parecía extraordinario que hasta el momento sus prejuicios no se hubieran manifestado en algún comentario amargo, todo parecía perfecto, se estaba tardando en ser un imbécil, estaba a la espera de que de su boca saliera algo que arruinara el momento y en lugar de eso me hizo un cumplido ¿Qué? ¿Rick me estaba elogiando? ¿Cómo se suponía que debía reaccionar a eso? No, no podía demostrarle que me importaba su aprobación, solté un comentario sarcástico que lo dejó balbuceando y luego me acerqué a él y le jugué una broma antes de salir y dejarlo solo.

Cuando regresé a la mesa pensé que él vendría detrás de mí, pero se tardó varios minutos antes de volver. Nos despedimos y al volver a casa fui directo a quitarme el maquillaje al baño y mi suegra me encontró allí.

- Esta noche estuviste espectacular, – me dijo mirándome frente al espejo – aún tienes mucho que aprender, pero quiero que sepas que estoy orgullosa de ti.

Luego se fue y me dejó sola, sus palabras dejaron una sonrisa en mi rostro. Jesse por su parte no dijo nada, cuando llegue a la habitación para cambiarme de ropa él ya estaba desnudo dentro de las sábanas esperándome, no me sentía con ánimos de complacerlo, el problema con mi hermana me tenía estresada.

- Ven aquí – me dijo en español, era una de las pocas frases que sabía decir.

- Jesse, estoy cansada. – admití.

- Tu solo quítate la ropa, yo voy a hacer el trabajo. No, tú solo ven a la cama, yo puedo quitarte la ropa, tú no tienes que hacer nada.

Quería decirle que no, que no tenía ánimos, pero él estaba tan tranquilo, en toda la semana que llevábamos allí no habíamos discutido, no quería ser la culpable de una discusión que le arruinara la noche, comencé a quitarme la ropa, sin ganas, me dije a mi misma que si no accedía el terminaría acostándose con otra y sería mi culpa.

Hice lo que me pidió, me acosté en la cama sin ropa y lo dejé hacer el trabajo, agradecí al cielo que usara lubricante, eso evitó que sintiera dolor, los primeros minutos no sentí nada, fue cerca cuando estaba por venirse que comencé a sentir algo de placer, no duró mucho, él terminó sin que yo si quiera hubiese comenzado, al rato se quedó dormido.

Las primeras horas intenté dormir, cerré los ojos, conté ovejas, intenté mantener la mente en blanco, nada, no podía, a la una de la madrugada me di por vencida y me senté sobre la cama, le envié un mensaje a Fátima contándole sobre mi conversación con Samanta, ella debía estar durmiendo, no esperaba que lo leyera, luego le envié un mensaje a Samanta contándole sobre lo que pasó en la cena y ella lo vio casi de inmediato.

¡Que perra! Le coqueteaste al papurrin del amigo de Jesse ¡amo!

No le coqueteé, tampoco es como que le hubiera dicho que el me parece guapo.

Pero lo pensaste.

Es que todos se veían guapos ¿Qué puedo hacer si todos son como personajes de un libro de fantasía de la Sarah J Mass? La familia de Jesse es bendecida con la genética y su amigo Rick es gente con dinero suficiente como para lucir como estrellas de cine

No sé quién sea Sarah Mass, pero estoy orgullosa de ti, por fin has dejado de ser una mojigata, estás oficialmente graduada de la escuela de adulteras sin fronteras.

Su mensaje me hizo reír y mi risa sonó tan fuerte que casi desperté a Jesse, él se giró sobre la cama mientras yo tape mi boca con las manos para reprimir cualquier sonido, cuando conseguí calmarme fui consciente de que la comenzaba a extrañar, que estar con ella hubiera sido diferente, estaríamos tomando unas cervezas mientras nos reíamos la una de la otra.

Volví a leer la conversación y luego terminé en Instagram revisando nuestras fotos juntas, entre una de ellas se encontraba Fátima, que me llevó a recordar la primera vez que vi a Rick a través de unas fotos en la misma aplicación, se veía apuesto, como hoy, pero en ese momento no lo notaba porque estaba Jesse para compararlo y eclipsarlo, sin embargo, ahora que habíamos estado a solas, algo era diferente, estar con él en persona hizo que juzgarlo se sintiera más personal y casi imposible.

Mis recuerdos y pensamientos volvieron de regreso a mi hermana, estaba intentando ser paciente, esperar a que Fátima me respondiera antes de contactar a Wanda.