Jesse's girl 24 #2
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24 #2

Poco a poco el encanto de Jesse dejó de tener poder en mí y para el segundo mes comenzamos a tener discusiones, el prometía cosas y luego fallaba a su palabra, siempre quería resolver los problemas con sexo, pero yo estaría muy frustrada o enojada o simplemente decepcionada para ceder, él se enojaría conmigo por eso y luego me gritaría y culparía nuestra falta de comunicación a la falta de sexo. Jesse me dejaba sola en cuanto empezaba a llorar, luego regresaba, se disculpaba y arreglábamos las cosas.

Hacer el registro, pasar por seguridad y encontrar la puerta de mi vuelo al lado de una persona que había viajado antes hizo que todo fuese más sencillo y emocionante para mí, Jesse me guiaba y yo lo seguía, estaba nerviosa, así que lo dejaba hablar todo lo que él quisiera, en el momento que mostré mi boleto a la azafata y recorrí el pasillo hasta llegar a la puerta del avión, desee que alguien me hubiera grabado, quería ese recuerdo para siempre conmigo.

- ¿Estás nerviosa? – preguntó Jesse y yo asentí.

- Estoy emocionada.

- Bienvenidos, – nos recibió un hombre con uniforme – yo seré su piloto esta mañana.

- Oh, genial, – dijo Jesse – ella es mi novia, – colocó su mano sobre mi hombro – jamás ha viajado en avión ¿Cree que le podría tomar una foto con usted?

- ¡Por supuesto! ¿Te gustaría sentarte en el asiento de copiloto? – me ofreció y yo asentí.

Me senté junto a él en la parte del copiloto, voltee a ver a Jesse quien estaba en el pasillo agradeciendo a los demás pasajeros que se habían detenido por nosotros, nos tomó la foto, estaba sonriendo de oreja a oreja, cuando por fin fui capaz de pronunciar palabras agradecí al piloto y seguí a Jesse quien nos indicó dónde debíamos a sentarnos, inicialmente no teníamos asientos juntos, pero él había logrado persuadir a una trabajadora de la aerolínea para que nos sentara juntos.

Minutos más tarde escuche nuevamente la voz del piloto por los altavoces, preste atención a las instrucciones de seguridad, leí el manual y observé por la ventana mientras el avión despegaba, Jesse se había puesto los auriculares y me había dado un chicle para masticar, me dijo que evitaría que me dolieran los oídos, me persigné cuando el avión se separó del suelo y observé las casas volverse pequeñas hasta desaparecer de mi vista.

Me sentía algo contrariada ¿Debía llorar? No estaba segura ¿Me sentía triste porque no volvería a ver a mis hermanas o amigas? Pensaba que si ¿Entonces por qué me permitía emocionarme por viajar y conocer un nuevo país? ¿No tenía miedo de que las cosas salieran mal con Jesse? Sí, todo el tiempo.

Mi cabeza era un caos, Jesse me tomó la mano, pero eso no me dio seguridad, aunque él era mayor que yo por diez años, ambos estábamos al mismo nivel de madurez, estar con él muchas veces no se sentía como lo que yo necesitaba. Intente ser optimista, encontraría la manera de encajar.

Durante las siguientes horas visualicé en mi mente varios escenarios donde conocía a la madre de Jesse, en uno de ellos ella era la más amable, en otras me observaba con recelo, en todas la intentaba impresionar, cuando el piloto nos informó que habíamos llegado dejé de lado mis pensamientos y me concentré en bajar del avión.

Jesse y yo nos tuvimos que separar en las filas de inmigración, la persona que me interrogó, para mi suerte, hablaba español, luego de que respondiera sus preguntas me entregó el pasaporte y me dio la bienvenida a los estados unidos, encontré a Jesse después, estábamos en el LAX y pensábamos tomar un tren a san Diego.

- ¿Jesse? – llamó una mujer – soy Bev – Se presentó y aunque el nombre y su rostro me parecían familiar, no logre identificarla.

Jesse la reconoció de inmediato al escuchar su nombre, su rostro se iluminó, le sonrió, se acercó y le dio la mano para saludarla ¿sería su ex? ¿alguna ex compañera de la escuela o trabajo? quizás era una vecina, la chica era rubia, alta, delgada, piel blanca, me recordó al estereotipo de las mujeres mormonas.

- ¡Que maravillosa coincidencia! – dijo Jesse.

- No sabía que estabas de regreso ¿estás llegando? ¿sabe Rick que estás acá?

- Si, estamos llegando, – respondió Jesse girándose hacia mi – mira, esta es mi novia, Amy.

- Mucho gusto. – extendí la mano y ella la recibió, sus uñas eran hermosas.

- El gusto es mío, – respondió mientras me observaba con fascinación – he escuchado mucho de ti.

En ese instante supe quién era, se veía incluso mejor en persona que en las fotos, ella era la esposa de Rick, claro que ya había escuchado cosas de mí, seguramente nada bueno, de todas formas, le sonreí con amabilidad.

- ¿Van a San Diego? Tengo al chofer esperando ¿Quieren venir conmigo? – se ofreció.

- Por su puesto. – aceptó Jesse de inmediato.

Su magia de conseguir todo el tiempo cosas gratis, prestadas, y más, seguía intacto. Yo hubiera preferido ir en tren, la presión de ir con una extraña por horas para ser interrogada no me apetecía, pero no tenía otra opción, así que solo crucé los dedos para que no fuese un viaje incómodo.

Jesse y yo la seguimos hacia un vehículo negro, un hombre mayor con acento británico nos recibió, no entendía muy bien lo que decía cuando hablaba, en cambio ella era más fácil de entender, ella era amable y carismática, se veía unos diez años mayor que yo, debía de tener unas cuántas cirugías plásticas, mi corazón palpitaba rápido al escuchar su voz, parte de mi quería ser como ella.

- Si necesitas que nos detengamos para comer algo o usar el baño lo podemos hacer, solo tienes que decirme. – dijo Bev.

- Muchas gracias. – le respondí.

- Oh, voy a llamar a Rick para contarle que me encontré con ustedes.

- Rick aún no sabe que estamos acá, – aclaró Jesse – quería sorprenderlo.

- ¡Oh! – exclamó emocionada – ¡le va a encantar! Se pondrá muy contento, deberíamos vernos más seguido ahora que estarán por acá ¿Por cuánto tiempo piensan quedarse? ¿O van a quedarse definitivamente?

- Eso creo, primero tenemos que establecernos, pero me encantaría conocerte mejor, Rick estaba molesto porque no asistí a la boda.

- Oh, no te preocupes por eso, Rick es muy sensible, ya lo conoces, no puede pasar enojado mucho tiempo, ya te ha perdonado, – aseguró muy orgullosa de su esposo – y si necesitan ayuda para establecerse saben que pueden contar con nosotros, Rick los quiere mucho y si ustedes son importantes para él, también lo son para mí.

Sonaba sincera, los escuche conversar por un largo rato, cada vez que intentaba hacer preguntas sobre nosotros, Jesse desviaba el tema y lo enfocaba en ella, lo hacía tan bien que parecía un talento, ella nos contó que había estado visitando su hermana que estaba embarazada y que ella la estuvo ayudando, también nos dijo que Rick ha estado muy ocupado con trabajo y que lo extrañaba mucho, se notaba que lo amaba.

Observé por la ventana la carretera, los edificios de las ciudades que pasábamos eran impresionantes, había visto Los Ángeles en las películas y series, pero verlo en persona me llenaba de emoción, todos los autos enormes y lujosos que pasaban junto a nosotros, nunca había visto algo así, ni si quiera en Costa Rica y eso que ir allá fue una gran experiencia, de pronto ella volvió a poner su atención en mí.

- Entonces ¿Cómo fue que se conocieron? – pero antes de que pudiera decir algo Jesse respondió.

- Haciendo surf, Amy es la mejor surfista que he conocido.

- ¿Alguna vez has pensado hacerlo de manera profesional? – volvió a dirigirse a mí y yo negué – Eres bastante tímida. – reconoció en voz alta.

No sé qué idea se hizo de mí, pero esperaba que no pensara nada malo aún, me importaba impresionarla, quería impresionar a toda la familia de Jesse y sus amigos, luego de un par de horas pude ver el océano, era un día hermoso, soleado y fresco, San Diego era un lugar con un tono romántico, su belleza era encantadora, no podía creer que estaba en un lugar como ese.

Luego de un rato los edificios desaparecieron y nos encontramos en un residencial muy bonito, con casas como las que veía en las series de televisión, el vehículo aparcó frente de una en específico, nosotros bajamos y un minuto después la puerta se abrió, una mujer mayor e increíblemente hermosa salió a recibirnos, sabía quién era, porque era igual a Jesse, sabía que estaba frente a su madre.